tres pantallas

(escuchando Ben Harper and the relentless7, white lies for dark times)

viernes.
cuando explican que alguien ha tardado doce años en realizar una película, sabes que vas a ver una obra de una precisión minuciosa. que no se habrá dejado ningún detalle sin estudiar, nada sin retocar doce veces, una por año al menos, y que no habrá ni un fallo en toda la producción. esperas que te emocionen un poco, que te hagan sentir algo más allá del corazón acelerado, las manos apretando con fuerza los brazos de la butaca, el nudo en la garganta. y que será un espectáculo tan fascinante que tardarás años en volver algo así. sabes que no le faltará de nada. bueno, casi de nada. oye, tú has visto el guión por alguna parte? no. alguien ha visto el guión? el guión? había un guión? claro, tiene que haber un guión. yo creo que no. no lo encargaste tú? no, yo no encargué nada. joder, y ahora qué hacemos? bueno, tranquilos. esto va a ser tan alucinante que nadie se va a dar cuenta de que no hay guión. bueno, pero los actores tendrán que decir algo, no? joder, que tenemos a Sogourney Weaver. claro, claro. a ver, tú, el chaval de los bocatas, tu no querías ser guionista? sí, señor Cameron. vale, pues escríbeme un guión para mañana, que hay que empezar a rodar en un mes y no tenemos frases. toma, esta es la historia. ponle diálogos. sí, señor Cameron. ala, solucionado. qué lástima de Avatar, por todos los dioses.

sábado.
por suerte, Spike Jonze sí tenía guionista. y talento. y alma. y muchas ideas. Max escucha, siente, juega, ríe, llora, con una cámara casi documental, con un alma más grande que la de más de la mitad de la cartelera. donde viven los monstruos, cuánta sinceridad en una historia tan adaptada, pero tan original como su director. una gozada no apta para todos los públicos, el mundo visto con los ojos de un niño, con sus juegos absurdos, sus miedos, sus anhelos, sus sentimientos. emociona saber que todavía hay directores que son capaces de vender una idea y luego rodarla como les da la gana, con firma y todo. emociona meterse en una sala de cine y notar que se ha hecho lo mejor posible con una idea y que se ha dado todo por plasmar una visión muy distinta a la que nadie espera. una gozada emocional.

domingo.
Sheldon y Leonard son dos físicos teóricos que saben un montón de todo. pero sólo en teoría. la práctica es otra cosa. y ahí radica el humor. un humor que no trata a los espectadores como tontos ni olvida que la audiencia es fiel, siempre y cuando tengas algo que contar. y ellos saben de todo, así que siempre tienen algo que contar. su Teoría del Big Bang es una de esas pequeñas series a las que te enganchas sin querer, pero ya no puedes dejar de verlos ni de reirte hasta que no hayas terminado con todo. otra gozada televisiva que refuerza nuestra teoría sobre el viaje de los guionistas de cine a pantallas más pequeñas y libres (aunque sólo sea un poco).

Clementine: se acaba, Joel. pronto desaparecerá.
Joel: lo sé.
Clementine: qué hacemos?
Joel: disfrutar de ello.

Kate Winslet & Jim Carrey, olvídate de mí.