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Franz Ferdinand

(escuchando pearl jam, backspacer. hoy nos hemos levantado guitarreros)

personalmente, los conciertos los prefiero al aire libre. me gusta, con los bajos zumbando bajo tus pies, la batería golpeándote los brazos y el resto del cuerpo gritando cada nota, mirar hacia arriba. la respiración se ralentiza, el aire te atraviesa, y uno siente que es el momento perfecto. no sé porqué, pero lo siente. el del sábado no fue al aire libre, sino en el Palma Arena, ese velódromo. el recinto sirve, desde hace ya unos años, como sala de conciertos. Woody Allen, Diana Krall, David Bisbal, Serrat o Deep Purple, han diseccionado acordes bajo el enorme y carísimo marcador. Franz Ferdinand salieron el sábado a dejarnos exhaustos. una hora y tres cuartos de rock bailable con el guitarreo gamberro de los escoceses, herederos mezclados de Suede y Bowie, y alguno más que es mejor no nombrar para no caer en lo obvio. ni un minuto más (hubiera sido excesido) ni uno menos (hubiera sido un insulto), que dice Gabi Rodas en el Diario, de riffs más que correctos para un público entregado y con muchas ganas de buena música. porque si algo tienen Alex, Nick, Bob y Paul, es que son un matrimonio indisoluble (así lo afirman en su página web) de buenos músicos que disfrutan de su trabajo y comparten sus emociones con sus seguidores. por eso bailamos, saltamos y sudamos, desde el primer tema hasta el último. además de que dirigirse en un macarrónico malloruinglish y usar de fular una bandera del archipiélago y colgarla del micrófono, es algo que hace ganar muchos puntos. los hits, todos, los experimentos, divertidos y con un ritmo trepidante. no hicieron grandes alardes, ni quisieron dar más de lo que dan en sus discos, y eso es algo de agradecer, teniendo en cuenta el absurdo espectáculo que Lou Reed y sus pontingues con ruido había dado el día anterior, que provocó que más de uno abandonara el Teatre Principal. sólo se echó en falta una cosa. que el Palma Arena hubiera sido descapotable. que, con lo que costó, bien hubiera podido ser.

cuándo volveremos a tomar cervezas después de un concierto? Nani, a la salida.

fiesta

(escuchando U2, achtung baby. ciertas músicas a ciertas horas en ciertos días te llevan de vuelta, vienes?)

hacía tiempo que no se ponía tras unos platos. elegir un tema para empezar. esperar la reacción de los asistentes a la fiesta. buscar el siguiente. aislarse en los bajos sordos de los auriculares para probarlo. descartarlo y buscar otro. sin escuchar ni un sólo segundo, saber que ese riff de guitarra inicial es el que estaba buscando. que la gente empiece a bailar. sin parar. un tema tras otro, hasta una hora en la que empieza a ser pronto. hacía tiempo que no se ponía tras los platos. y lo hizo en una de las mejores fiestas a las que tuvo el placer de asistir. no sólo por que disfrutó cada canción, aunque fuera en contra de sus principios y su religión, sino por la gente, por las ganas, el cariño, los años, las risas, las emociones, la diversión, la espontaneidad, que estaba ahí, bajo las bigas, entre las copas, en cada nota. cincuenta años con esa energía no se cumplen con la facilidad con la que uno piensa. conseguir dar cada paso para ser feliz con tanta serenidad y una sonrisa como carta de presentación, conlleva una pelea con los elementos que sólo quien la libra conoce. porque no sale de ahí. y eso precisamente honra a quién decide llevar tal peso. poca gente lucha así y con tantas ganas por continuar la diversión. y, sobre todo, poca gente consigue una respuesta tan magnífica a una convocatoria. la buena gente, supongo.
molts d’anys, Cati.

si celebran así la noche buena yo no me pierdo el año nuevo. Bruce Willis, la jungla de cristal.

homenaje

(escuchando eso de ahí abajo)

hoy no es viernes, pero como si lo fuera. porque, a partir de la hora a la que cada uno abandone su cubículo, tendremos cinco días de asueto y dispersión neuronal. y todo gracias a la religión cristiana. así que, por una vez, agradezcamos eso de vivir en un país laico con festividades que tienen que ver con un señor que vivió hace un montón de años (lo de que sea mago ya es otra cuestión). y homenajeémosle como se merece. un clásico de estas fechas de la manos de cinco de los más grandes genios del humor que ha dado el cine. ahí vamos.

anímate, Brian. ya sabes lo que dicen. algunas cosas en la vida son malas, pueden hasta volverte loco. y otras cosas te hacen despotricar y maldecir. cuando tu vida está en ruinas, no te quejes y ponte a silbar. silbar te va a ayudar a mejorar las cosas. Eric Idle, la vida de Brian.

marrón

(escuchando pavement, brighten the corners. porque, en momentos aciagos, siempre es bueno volver a algunos clásicos)

clic, clicc. cliqueti clic. cliquiti clic. clic, clic, clic, clic.
así andamos estos días. bienvenidos de vuelta al equipo marrón.

soy la completa falta de sorpresa de Jack. Edward Norton, el club de la lucha.

previa

(escuchando Jimi Hendrix, electric ladyland. porque siempre es bueno escuchar a Hendrix para terminar el año)

hoy, como no podía ser de otra manera, es un día de locos en el que el trabajo se acumula. así que el resumen del año lo dejaremos para enero. de momento, sólo un avance de lo se pretende durante los próximos trescientos sesenta y cinco días. este año entrante tendremos versión en papel de todo esto. o, al menos, de una parte. y seremos un poco más felices, si cabe. y seguiremos escribiendo historias nuevas, viejas y versionando otras ya escritas. continuaremos con la música puesta el ochenta por ciento del tiempo, sintiendo unas películas y olvidando otras, y leyendo todo lo que podamos justo antes de que las olas nos lleven a otro sueño entre espuma de letras. hablaremos con pasión de la niña con nombre de agua y de su abrazo, alucinaremos con cada nuevo paso de Lluís, compartiremos cervezas y más cosas con los amigos, nos sentiremos arropados por la familia, y contemplaremos otras muchas maravillas. para aquellos que no nos hayan olvidado, estaremos aquí cada día, como (casi) cada día, para (intentar) hacer click en algún sitio. y continuaremos nuestra carretera hasta el párrafo número dos mil. pero, hasta entonces, despidámonos con algo del genial Jim Henson. descomunal.

cuanto más difícil es hacer algo, mayor es la recompensa que te espera al final. Brian Cox, big fish.

tempo

(escuchando eso de ahí abajo)

Joan Carles Martorell es uno de los personajes más fascinantes que he tenido la suerte de entrevistar. además de un genio con la cámara, también lo es con las ideas. y venusplutón!com es una de las últimas. en ella, Rafa Cortés nos presenta a Luis Segura, cantante de LA, y a su abuela Carmen, de noventa y dos años. ambos ruedan algo muy difícil de rodar. el sabor y el tiempo de un pa amb oli amb formatge. ustedes mismos.

la mala noticia es que el tiempo vuela; la buena, que tú eres el piloto. Sean Ellis, cashback.

hiromi

(escuchando Hiromi, beyond standards)

sale al escenario sin saber muy bien qué hacer con las manos. las ha juntado frente al pecho y las frota ligeramente. al pasar ante el piano, se gira hacia el público y saluda con una pequeña reverencia. sonríe tímidamente y se sienta ante el Steinway & sons de cola, abierto, impecable. sobre sus teclas, un sintetizador con wha-wha, y, a su derecha, un roland rojo y reluciente. empieza con soflty as in a morning sunrise. y parece que no va a ocurrir nada del otro mundo, sólo una banda de muy buenos músicos de jazz versionando estándars. entonces hace un solo. y te das cuenta de que lo que vas a ver durante las próximas dos horas va a ser de las cosas más emocionantes que has visto sobre un escenario. a la par de cuando viste al príncipe de Minneapolis la primera vez, en quinta fila, en el Wembley arena, hace ya tantos años. las manos de Hiromi Uehara se deslizan por el piano sin esfuerzo, sobrevolando las teclas sin apenas tocarlas, sus dedos se hacen invisibles para convertirse en emociones que vibran desde las cuerdas del piano hasta los asistentes. y los ojos sienten un nudo ahí, justo en el corazón, a punto de salir. es así. procuras que no se note, pero es así. emociona, traspasa, sobresale de las notas y te llega directo a la piel, que reacciona erizándose. y entonces te das cuenta de que no se puede hacer lo que está haciendo, que es imposible tocar tantas notas a la vez a tanta velocidad y que suene perfecto, impecable, enorme. veintitrés minutos después, termina el tema. el público rompe la tensión en un aplauso gigantesco. se pone de pie. acaba de empezar y el público ya está de pie. ella sonríe. coge un micrófono y saluda en castellano. habla como la camarera del chino al que le pides comida por teléfono los días de lluvia y peli. y sonríe mucho. y da las gracias. presenta a la banda. su imagen no tiene nada que ver con su música. porque su imagen no importa. es mucho más que una pianista amante del rock y el jazz y los clásicos por igual. es uno de los espectáculos más fascinantes que hemos tenido la suerte de sentir y ver y escuchar y degustar y recordar.

la música, la auténtica música, no sólo el rock’n’roll, te elige a ti. en tu coche, o a solas, con los cascos, con esos puentes y los coros de ángeles en el cerebro. es un lugar apartado. Phillip Seymour Hoffman, casi famosos.

sencillez

(escuchando primal scream, vanishing point)

hay recomendaciones que se hacen solas.
esta es una historia de chico conoce chica. el chico, Tom Hansen, de Margate, New Jersey, creció creyendo que nunca sería totalmente feliz hasta el día que conociera a la chica. esta creencia se debe a la exposición prematura de canciones tristes de pop británico y a una mala comprensión de la película el graduado. la chica, Summer Finn, de Shinnecock, Michigan, no compartía esta creencia. desde la separación y divorcio de sus padres, sólo amaba dos cosas. la primera era su larga cabellera negra. la segunda era lo fácil que se la podía cortar y no sentir nada. Tom conoció a Summer el ocho de enero. él sabe casi inmediatamente que es la chica que ha estado buscando. esta es una historia de chico conoce chica, pero deberías saberlo de entrada, esta no es una historia de amor.

Richard McGonagle. (500) días juntos.

top five

(escuchando vvaa, bso true blood. i wanna do bad whings with you)

los que saben que se celebra este fin de semana ya saben porqué.

Louis: Rob, te toca.
Rob: de acuerdo, hoy me siento nostálgico. los cinco singles principales, cara a. Jenny Jones, los Clash, de the Clash. let’s get it on, Marvin Gaye, de let’s get it on. nirvana, smels like a teen spirit, de nervermind.
Dick: oh, no. ese no es tan obvio. no puede ser. qué tal point of no return, de point of no return? vamos, Louis, di algo. no vas a decir nada? di algo.
Rob: callaos. white night, white heat, velvet underground,
Louis: ese estaría en mi lista.
Dick: pero en la mía no.
Rob: y massive attack, no protection, la canción radiation rubing the nation.
Dick: es un disco bastante nuevo. muy…
cliente: perdón, me gustaría saber si tienes el…
Dick: un momento. buena idea, Rob. astuta declaración de un nuevo clásico aprovechando una lista de los infalibles. muy moñas.
cliente: perdona, querría saber si…
Dick: un momento. no podrías ser más obvio, Rob? qué tal, no sé, los beatles? qué tal el puto, el coñazo de Behetoven? single uno, cara a de la quinta sinfonía? como puede alguien que pasa de la música tener esta tienda?

Alex Désert, John Cusack & Jack Black, alta fidelidad.

webcams

(escuchando eso de ahí abajo)

un montón de gente con sus portátiles, un montón de webcams y mucha imaginación y paciencia. eso es lo que hace falta para demostrar que el talento también puede surgir entre gente que no se ha visto cara a cara si no es con píxeles. y que eso puede servir de alimento.

todavía hay gente que usa vídeo. si por unos dólares podés comprar un dvd. Eduardo Blanco, tapas.



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