Archived entries for felicidad

ellos

(escuchando bso drivre, Cliff Martinez, de las mejores películas de este año que acabamos de empezar, afirmo)

han pasado quince días muy despacio y con muchas ganas. han pasado muy pocas cosas y muchas emociones. comidas y cenas, cafés y charlas, viejos amigos y cervezas, uvas y baile, regalos inesperados y cine en mayúsculas y en minúsculas, sofá y manta, visitas fuera y dentro, abrazos y miradas, y ellos. los niños han sido los protagonistas de dos semanas de sus manos en las nuestras, andando, corriendo, haciendo carreras, en una sala de cine donde la cara se ilumina durante una hora y media, sobre la espalda con la boca abierta gritándole a los reyes Majos que ha sido bueno y que Lola también, rompiendo el papel de regalo y enseñándole al mundo que ahora tiene un dragón llamado Desdentado, voliéndose loca de alegría cuando le daban otro paquete envuelto, durmiendo o no en la misma habitación que sus primos, creciendo por segundos, riéndose mucho y jugando todos juntos a lo mismo y a cosas distintas, aprendiéndose diálogos de películas para usarlos luego en sus aventuras con los cliks. ellos son los que han marcado y marcan horarios de descanso y de trabajo, los que te hacen ser un poco mejor cada día y te descubren que esto era lo que habías estado buscando todo este tiempo, que te da rabia volver a trabajar, porque ya no les verás todo el día, que quieres enseñarle todo lo que sabes y que te enseñen todo lo que saben y aprenden, que ahora ya no hay nada si no están ellos, que ya no hace falta encontrar nada más, que cada uno de los ochenta y cuatro mil seiscientos segundos que tiene el día es un regalo para ellos y para nosotros. nosotros, tan nosotros ahora. tan nosotros.

sólo quería que supieras que estar a tu lado ha sido lo más bonito que me ha pasado nunca. Ryan Gosling, driver.

tres

(escuchando superstereO, funk that! gracias, Hugo, por estos herederos de Jamiroquai y Ortophonk)

uno.
reírse es mágico. y reírse mucho es mágico y terapéutico. por eso, juntarse con los amigos para tan noble actividad resulta necesario para la salud mental y emocional del resto del mes. tirar de cada frase para convertirla en una historia hilarante es una actividad que se alimenta por sí sola. con cada nueva anécdota se genera un nuevo mito y un saco nuevo de carcajadas que saldrán a relucir en cada convocatoria. sólo hay que mirarse para saber que el plumón es mucho más que el relleno de un sofá.

dos.
un lienzo en blanco para dejar que la imaginación de los niños continúe creciendo. pintura en las manos y otro saco de diversión. se manchan el pelo, la ropa, los brazos y la cara. los cinco dedos en un plato de colores y luego a la tela. y más colores y más huellas. algunas fotos y un baño posterior. ser feliz cuesta muy poco cuando ellos lo son y tú acompañas cada movimiento con la mirada y los brazos. nadie habla de estos momentos, pero son los que realmente hacen que todo valga la pena. hay muy pocas cosas que sean mejor. de hecho, es posible que ninguna.

tres.
llama para que le invitemos a desayunar. y viene cargado de felicidad embutida en un abrigo de madame y maxicosi. estar a su lado, compartiendo cruasán y café con leche, galletas de cacahuete y juegos con las vías del tren, consiguen que esos pequeños momentos sean de los que se quedan guardados. parece poco, pero, desde este lado, es enorme. luego hay pizza y tenis con los que no se van ni se irán. qué bien, que la vida nos regale amigos como éstos.

cierre.
hay algo comparable a compartir sofá y manta? qué bien, estos dos días. y aún queda una semana intermitente en la que se prevé lluvia. yupi.

Baviera

(escuchando Prince, 20ten)

Alemania es un país peculiar en verano. no hay aire acondicionado, la cerveza está caliente, el agua tiene burbujas y las neveras no enfrían lo suficiente para poder saciar la sed a treinta y tantos grados. pero cuando los termómetros están por debajo de veinticinco, la mayor parte de los días, fascina en casi cada rincón. pueblos sacados de cuentos, un paisaje teñido de verde en todas sus tonalidades, una sorprendente y placentera convivencia, un cuidado orden y obsesión por el detalle. durante diez días, la furgoneta ha circulado por Baviera, dejándose acicalar por las altas temperaturas, las tormentas de primavera y los días grises. y, en su interior, las dos familias han compartido alguna cosa más que paisajes impensables a este lado del Mediterráneo, lagos interminables, letreros de impronunciables juegos de consonantes, y burbujas, muchas burbujas. entre los asientos, canciones, chistes, indicaciones, largos silencios, siestas, caminos de montaña, autopistas sin límite, sonrisas, llantos, grandes filosofadas, y una historia común de hace más de treinta años que nunca había compartido nada más allá de estas inexistentes fronteras. una historia que se completa como reedición de aquellos viajes de antaño, y que ya puede planear el siguiente, dentro de algunos años, que ahora las barrigas están por otros asuntos mucho más emocionantes. una historia que ha ampliado su límite de edad hacia abajo y que ha dejado que los niños sean los protagonistas de algunos de sus mejores momentos y que continuará sumando experiencias y pegatinas a la maleta de los que siempre han estado aquí al lado, y que, tres días después de haber dormido en nuestra propia almohada, uno sabe que no vamos a dejar marchar. un auténtico placer tenerles cerca. y que Lluís haya metido la mano en la nieve, jugado con clicks, mojado los pies en una fuente, visto relojes de tamaños impensables, subido a lo más alto de la más alta torre de la ciudad, comido fresas a mordiscos, probado los espagueti boloñesa, desayunado en hoteles, probado un montón de camas distintas, cantado y reído a carcajadas, dado pasos en medio de la MarinenPlatz de Munich, esperado a llantos, subido en teleférico, en barco y en tranvía, comido helado de todos los sabores y dormido como lirón al volver. y, sobre todo, cientos de miles de chispas de emoción poder compartirlo con el trocito que me faltaba, a mi lado, sonriendo.

beberemos margaritas junto al mar, mamasita. Susan Sarandon, Thelma & Louise.

cinco días

(escuchando Eddie Veder, my city of ruins ep)

cinco días pasan casi sin darte cuenta. cuando sales del cubículo crees que tienes tiempo de todo. pero todo es mucho y la velocidad del tiempo siempre es indirectamente proporcional a las ganas de vivirlo. así que hay que llenarlo sin ansia y dejando que pase sin presión. empezar en el sofá, con sus ojos puestos sobre los tuyos y los tres recién estrenados dientes dibujando la más natural de las sonrisas, dejar que el cuerpo se vacíe poco a poco, para poder reiniciarlo. continuar con una cena compartida en la que no hay que fingir, sólo disfrutar. despertar con las manos en la masa, con lo dulce y lo salado, rodeado de experimentos culinarios y el horno tragando leña para luego cocinar sin despacio, como tiene que ser. la mesa larga al sol de abril, siempre deseado, permite que el mundo continúe girando. celebrar la rubia es un año más mayor y convencerte de que elegiste el mejor camino para ti y los tuyos. saber que todas y cada una de las elecciones que has tomado te iban a llevar a donde estás ahora, en este mismo instante. preparar el verano, el gran viaje, uno de esos que sabes que no se olvidará porque será el primero de muchos. qué ganas, dioses, qué ganas. una escapada a las salas de cine demasiado llenas con una historia sobre un libro en un tiempo en el que los libros escasean, una fábula que podía haber sido gigante, que se queda sólo en muy entretenida. y terminar al sol, rodeado de las sonrisas de uno y una, que se sorprenden a mirarse sin saber que van a pasar mucho tiempo mirándose. cinco días que pasan volando, en los que sabes que tienes mucha suerte de haber encontrado cada una de las piezas con las que has construido tus días. un placer aparentemente pequeño, pero tan grande que hace que las horas valgan siempre la pena. y la alegría.

no eres perfecto amigo. y, voy a ahorrarte el suspense, la chica que conociste tampoco lo es. Robin Williams, el indomable Will Hunting.

celebración

(escuchando pearl jam, no code)

este experimento buongiornil empezó el ocho de marzo de dos mil cuatro. de eso hace ya un montón de historias, emociones, críticas y líneas espontáneas. concretamente mil. unas mejores y otras muy malas, pero siempre con la esperanza de que hayan disfrutado de algunas de ellas sólo una décima parte de lo que yo he hecho yo. con eso me conformo. y, como todos los aniversarios, hay que celebrarlo. y qué mejor manera para hacerlo que contándoles algo como esto.

vuela. una vez al menos. siente como tus pies se levantan varios centímetros del suelo. deja de tener conciencia de lo que eres o de quién eres, de dónde estás y de cuáles son tus circunstancias, para únicamente sentir. deja que todo tu cuerpo se convierta en emoción. pura, incontrolable, sabrosa, impensable, desbordante. deja que te suceda. de la manera que sea. a ellos les pasó la madrugada del lunes al martes. Margarita avisó por la noche, pero quiso llegar al alba. llegó con el frío, con las primeras nieves sobre la montaña, con los pies helados en la carretera, con el final de un año y el principio del siguiente. sobre el pecho de su madre, sintió un calor familiar pero extraño a la vez. estaba en el mundo, un lugar del que tenía que aprenderlo todo. las voces que hasta ayer estaban amortiguadas por líquido, piel y órganos, ahora estaban ahí, eran claras y cercanas. a su alrededor, figuras que tenían rostro y piel, y sonrisas y lágrimas, y gestos nerviosos y con cuidado. le costó llegar. su cuerpo no tenía la fuerza suficiente para moverse más allá de la que había sido su cálida cama durante nueve meses. pero la fuerza física no es tan importante cuando se trata de esfuerzos más allá de los diarios. salir era dar el primer paso. a partir de ahora, uno tras otro, sin parar, continuará andando, de la mano de los que serán su sombra, su cobijo y sus maestros. el resto, los que estamos alrededor y miramos con ojos curiosos, la acompañaremos en sus aventuras y en emociones, contentos de formar parte de la mejor de las historias, la suya. enhorabuena Joan Lluís i Nani.

– por qué haces eso, hijo?
– porque estoy feliz, papá.

Warren Colleman & John Collee, happy feet.

deseo

(escuchando Georgina, ensayo y error. qué curioso es el pop)

Noah: te quieres quedar conmigo?
Allie: quedarme contigo? para qué? míranos, ya nos estamos peleando.
Noah: pues, eso es lo que hacemos. peleamos. tú me dices cuando soy un hijo de puta arrogante y yo te digo cuando eres una pesada insoportable. lo cual eres noventa y nueve por ciento del tiempo. no me importa insultarte. me lo devuelves al instante, y vuelves a hacer otra vez lo mismo.
Allie: entonces, qué?
Noah: así que no será fácil, será difícil. y tendremos que echarle ganas cada día. pero quiero hacerlo, porque te quiero. quiero todo de ti, para siempre, tú y yo, cada día. harás algo por mí, por favor? imagina tu vida. treinta años más mayor, cuarenta años más mayor, cómo te ves? si ese es tipo con el que estás, pues vete. vete. te perdí una vez, y creo que lo podría hacer de nuevo si supiera que es lo que realmente quieres. pero no tomes el camino más fácil.
Allie: cual? no hay camino fácil. no importa lo que haga, alguien se hace daño.
Noah: deja de pensar en lo que quiere todo mundo. deja de pensar en lo que quiero yo, en lo que quiere él, o lo que quieren tus padres. qué quieres tú? qué quieres tú?
Allie: no es tan sencillo.
Noah: qué quieres?
Allie: no es tan…
Noah: mierda, qué quieres?
Allie: tengo que irme.

Ryan Gosling & Rachel McAdams, el diario de Noah.

recopilación

(escuchando Charlie Winston, hobo)

intentó acordarse de la última vez que dijo no lo olvidaré nunca. de cuándo habló de que había cosas que jamás haría. caer en la tentación de ser de una manera determinada, vivir sin amor, tener esa o aquella actitud ante la vida, responder a una situación concreta, vestirte así, tener un trabajo por dinero, convertirte en una profesional de la hipocresía. demasiadas cosas de las que preocuparse, pensó, no he podido con todo. una cambia porque evoluciona, le habló el pequeño ángel sobre el hombro. o porque es un cobarde, sentenció el diablillo con el que una vez quiso vivir para toda la eternidad y se tuvo que conformar con convivir. nada jode más que rememorar aquello que quisiste ser y que no lograste, añadió. y, si en lugar de lamentarte por lo perdido, te preguntas las razones por las que ganaste todo lo demás?, replicó su pequeña conciencia blanca y alada. todo lo demás? y qué es todo lo demás, listillo? espetó el diablo que ya se había descolgado de su espalda y sentado en una esquina de la habitación con un cigarrillo entre los dedos. dale la vuelta a las cosas, no le estuches, y mírate. eres la que, como dice Jesús Terrés en nadaimporta, pisas fuerte y pides otra ronda, lloras a veces, te caes y te levantas. eres niña, madre, abrigo y pregunta. crees en princesas y en domingos con desayunos en la cama, te sientes tonta viendo comedias románticas y una reina cuando otros ojos te miran, te emocionas con una canción y con un bolso, y, sobre todo, notienesningúnjodidoproblemaconello. no eres ni más ni menos, te basta con ser un poquito. con ser tú.

tu corazón es libre, ten el valor de hacerle caso. Mel Gibson, Braveheart.

quince de octubre

(escuchando peral jam, backspacer. cuando un disco te dista, te gusta)

enjaulado, se quedó mirando el techo que un tiempo fue blanco pero que ahora se acercaba más al marrón por culpa del paso de los días y de muchos años de humo. aún no lo habían pintado de blanco una vez se aprobó la ley que prohibía fumar en las oficinas. a través de la ventana del primer piso, sólo veía pasar coches y motos y algún que otro camión. era una ciudad sucia. había empezado a construirse con civismo e ideas contrastadas y consensuadas con todas las partes, pero todo eso contrastaba con el caos en el que se había convertido. a su alrededor, pantallas poblados de reflejos y un incesante parpadeo que, sin duda, se se solucionaría con monitores nuevos. pero no había monitores nuevos. el ruido incansable de los discos duros zumbaba desesperadamente en sus oídos y sus neuronas. esperó en silencio, con los cascos puestos, apagados, sin ningún tipo de esperanza puesta en la música que se había ido acumulando con el paso de los años en su carpeta compartida. las escuchas infinitas habían relegado la mayoría de las canciones a un estado de apatía que, poco a poco, había ido comiendo terreno a la pasión de escuchar y de sentir. esperó, pero no pasaba nada. sólo el traqueteo de los dedos ajenos sobre los teclados. un teléfono cinco mesas más allá. no, dile que no estoy. la recepcionista odiaba a los trabajadores de la empresa, que no se ponían al teléfono cuando llamaban los clientes. entendía que era un trabajo de los ejecutivos de cuentas, pero se hartaba de la misma respuesta una y otra vez. la impresora escupía papel con un ruido monótono y aburrido. el día a día se lo estaba comiendo casi todo. miró el calendario colgado de la columna. y recordó que hoy era jueves, quince de octubre. qué buen día para venir al mundo, no? el resto del día lo pasó con una sonrisa de oreja a oreja pensando en que, cuando llegara a casa, convertirían sus cuerpos en dos espirales encajadas en el sofá. y compartirían los minutos con una botella de vino y toda la vida por delante.

tú crees que puedes enamorarte de una persona con la que sólo has hablado una vez? Nerea Camacho, Camino.

planes

(escuchando pearl jam, backspacer. por todos los dioses, ya han vuelto)

encontraremos una vaca de color lila con manchas blancas que nos dará chocolate con leche. charlaremos con los marcianos verdes de cabeza desproporcionadamente grande para convencerles de que es mejor explorar el espacio que atacarnos. y jugaremos a las máquinas recreativas y contemplaremos batallas interestelares en las paredes del pasillo. construiremos fortalezas medievales que serán atacadas por piratas motoristas vestidos de astronauta. construiremos una base espacial en la superficie lunar y exploraremos la galaxia escalón, subiendo cada vez más arriba. escucharemos música y aporrearemos el piano y luego la guitarra y no tendremos piedad con los vecinos. veremos películas de Tim Burton y programaremos maratones de la pantera rosa. usaremos la fuerza para ser los mejores jedis y construiremos inventos en el forro de una gabardina cada uno. haremos carreras en bicicleta por desiertos interminables cerca del mar y terminaremos buceando con tiburones buenos que nos acompañarán en cada inmersión. viajaremos por ríos y montañas, por bosques encantados y praderas calentadas al sol del verano más abrasador. iremos en tren y, si el tiempo lo permite, en globo y en velero, y llegaremos a la isla calavera para encontrar el mejor de los tesoros y salvar a nuestra princesa. pasaremos horas esperando a que empiece la próxima sesión de la película, con las palomitas en la mano, sin comerlas, que aún no han dado los trailers. cocinaremos durante horas y nos inventaremos recetas extrañas en las que atacaremos la nevera sin contemplaciones. iremos de compras y ayudaremos a mamá a elegir un vestido, y a caminar por el placer de mirar las copas de los árboles y las fachadas de las casas en las que nos gustaría vivir si no viviéramos donde lo hacemos. organizaremos fiestas de cumpleaños cualquier día del año, e invitaremos a tantos amigos como queramos. pero, sobre todo, y por encima de todas las cosas, nos reiremos a carcajadas.

el único plan que no falla es que la vida te sorprenderá. Steve Carrell, como la vida misma.

viaje

(escuchando pearl jam, drop in the park)

Hanna: porque, si decidiéramos irnos a algún lugar juntos, me da miedo que un día… hoy no, quizás… quizás… quizás mañana tampoco, pero un día, de repente, puede que empiece a llorar y llorar. y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme. y que las lágrimas llenen la habitación y que me falte el aire y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos.
Josef: aprenderé a nadar, Hannah.

Sarah Polley & Tim Robins, la vida secreta de las palabras.



Copyright © 2004–2009. All rights reserved.

rss. fet amb wordpress sobre el tema modern clix, un disseny de Rodrigo Galindez. cuinat a foc lent per useixantaquatre.com