Archived entries for dudas

final

(escuchando Trombone Shorty, backatown. pedazo de invento, el funk de New Orleans)

de cuando el bueno de Ridley todavía hacía películas que te tocaban la fibra. porque hay historias de las que no te cansas nunca.

Louise: la he bien jodido. por mi culpa pueden matarnos a las dos. joder, no sé por qué no fui enseguida a la policía.
Thelma: sabes porqué. lo has dicho antes.
Louise: qué es lo que he dicho?
Thelma: no nos habrían creído. y, además, nos habrían arruinado la vida. y sabes qué?
Louise: qué?
Thelma: aquel tío me hacía daño. y, si no llegas a aparecer tú, me habría hecho mucho más daño. y no le habría pasado nada porque todos me vieron bailando con él toda la noche. habrían dicho que yo me lo estaba buscando. mi vida estaría mucho más destrozada que ahora. al menos aún puedo divertirme. y no siento que ese hijo de puta esté muerto. lo que siento que le dispararas tú y no yo.

Susan Sarandon & Geena Davis, Thelma & Louise.

moderadamente

(escuchando pearl jam, riot act)

James: Helen, oye, a veces aparecemos en la vida de una persona justo cuando necesita que la mimen y la tranquilicen. y resulta que por alguna razón esa es nuestra misión. no sabemos porqué. en tu caso es mi misión. y si te soy sincero, el hecho de que te encuentre moderadamente atractiva hace el trabajo más fácil para mí. mis intenciones son honorables, no tengo ningún deseo de pasarme de la raya. en serio. prefieres diamantes o zafiros? oh, lo siento.
Hellen: moderadamente atractiva?
James: aja! sabía que estabas escuchando. bueno, cambiando esa mirada triste y esa boca caída, te calificaría mejor.

John Hannah & Gwyneth Paltrow, dos vidas en un instante (sliding doors)

deseo

(escuchando massive attack, heligoland)

bloqueada, estafada, odiada. sola en una sala llena de gente a la que no comprendía. el mundo en su contra. batallas que se libraban a su alrededor convertidas en sus batallas. los brazos cansados, las manos cansadas, el alma cansada. falta de control sobre los calendarios ajenos. líneas de código de calendarios ajenos, indescifrable a su propio sistema de intuición. tomó otro sorbo de descafeinado (había abandonado el café hacía mucho tiempo) y le dio otra calada al cigarrillo. una señal octogonal roja y blanca. stop. es suficiente. se acabó la partida. deseo. es peligroso desear demasiado. pero sólo si permitimos que las cuerdas aprieten demasiado fuerte contra la silla. busca un cuchillo. ya. que el futuro sea ese lugar donde las esperanzas superan a los pronósticos negativos. que haya lugar para el libre pensamiento y la imaginación luminosa. mis capacidades. están ahí, lo sé. si hago una lista están ahí. que las capacidades sean libres. explorar tras la puerta. que el miedo no ocupe tanto lugar. tanto lugar.

le pediré un deseo a Marte por ti. Dan Fuetterman, corazón indomable.

confesión

(escuchando Juke and the Jack Baker trio presents, Boto and the second liners)

por todos los dioses, qué grandes son algunos guionistas.

(Betty está tumbada en el diván del dr. Hofstadt)
acción de gracias. es muy estresante tener que conseguir reunir a la familia. mi madre no cocinó el año pasado porque ya estaba mal, y este tendré que hacerlo con Gloria. pero es acción de gracias, y agradezco muchas cosas. como esto. esto me ha ayudado. Don cree que no, pero sí lo ha hecho. poder hablar solos, usted y yo y su libretita, me ha sentado bien. aún así, no puedo evitar pensar que lograría ser feliz si mi marido pudiera serme fiel. mi hermano tiene unos hijos muy malos y suele pegarles. Don nunca ha pegado a los niños. es bueno en casa. pero fuera… me doy cuenta todos los días, noches de hotel, a veces perfume, o peor. no sabe qué es una familia. nunca ha tenido una. y siento pena por él. cuando, en realidad, debería estar enfadada, muy enfadada con él. pero escondo la cabeza, como una avestruz. qué curioso, verdad?
(se incorpora y enciende un cigarrillo)
cuando hacemos el amor, a veces es como yo quiero, pero otras se hace evidente que es como lo quiere otra. supongo que yo no soy suficiente. pero puede que el fallo sea él.
(da una larga calada al cigarrillo)

January Jones, mad men.

final

(escuchando LA, heavenly hell)

porqué se quedó esperando en lo alto de la escalera es algo que siempre intenté averiguar sin encontrar una respuesta que me devolviera la sensación de que había hecho las cosas bien. desde abajo, contemplé como se paraba en el último escalón y se daba la vuelta. me miró y me sonrió. pero yo no hice nada. me quedé paralizado mirando como esa sonrisa se quedaba flotando en el aire, mientras su cuerpo saltaba al vacío. por qué me miró? esperaba que yo hiciera algo? quería que la salvara de ese último paso? quería que le gritara no te vayas, quédate a mi lado? durante meses me había dejado muy clara su postura. no quería jugar más. se había cansado de batallar por cada centímetro de paz, por cada miligramo de cordura, por cada trozo de calma. era algo contra lo que no podía ni quería luchar. y yo respeté su decisión. no de entrada, claro. intenté convencerla de que tenía que continuar con esto, que no había otra, que la partida era esta y que, si quería cambiar las reglas del juego o incluso el juego, primero tenía que sacar fuerzas para cerrar el tablero, esconder las fichas y los dados, las tarjetas de sorpresa y suerte, y dejarlo en su sitio. que los desórdenes eran muy malos, porque luego siempre aparecían en el momento más inoportuno. pero no. no había mucho más que jugar. no tengo más fuerzas, dijo una vez. así que opté por dejarla subir las escaleras ella sola, sabiendo que posiblemente fuera esa la última vez que la viera. pero se dio la vuelta. me lo estaba agradeciendo? pedía ayuda? esa mirada de duda fue la última que me devolvieron sus ojos. nunca supe la razón de esa mirada. hasta hoy.

las personas deberían saber decir lo que quieren. Joseph Gordon-Levitt, 500 días juntos.

pausa

(escuchando Andy McKee, art of motion)

esta mañana, Cronos ha cambiado las revoluciones del tocadiscos. y el single está sonando a treinta y tres. todo estaba sostenido, parado en medio de algo, a punto de empezar. el aire estaba cargado, pegajoso, quieto. el autobús que va hasta la estación ha llegado tarde y se tomaba su tiempo en cada parada, aunque no hubiera nadie esperando entre el gris de la llovizna que lo cubría todo. el tren ha llegado lleno hasta las esquinas, con retraso. y, entre estación y estación, parecía no alcanzar la velocidad adecuada, la que permite a los usuarios entrar a tiempo a sus oficinas. el autobús hasta el estudio no ha querido aparecer por las avenidas hasta que la cola no ha alcanzado el número suficiente para que los últimos en llegar se quedaran en la parada. el conductor lo paseaba de una marquesina a otra, con paso solemne, acompañando el cielo, ante la mirada impaciente de algunos de sus usuarios. en todo ese tiempo, el cuaderno de agua de Hugo ha llegado a su fin. Hugo ha tenido la valentía que no hemos tenido otros. ha escrito un libro. una historia de agua y nieve, de besos de papel y de encuentros y reencuentros con amigos y viajes y pieles desnudas atrapadas la una bajo la otra. Hugo ha sabido hacer lo que otros llevamos años pensando cualquier día de estos me pongo. las valoraciones sobre sus genialidades (que son muchas), las guardaremos para él en el próximo encuentro. hoy el día está como sostenido en medio de nada, a punto de tirarse a un cubo de agua para limpiar todas las impurezas o de quedarse dormido y soñar con eso que, por fin, nos vuelva a dibujar la sonrisa en la cara.

todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el cedé de tu vida. canción tras canción, no puedes saltarte ninguna. todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. no te arrepientas, no te juzgues, sé quién eres. y no hay nada mejor para el mundo. pausa, rebobinar, play, y más y más aún. nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida. Teresa Ciabatti, tre metri sopra il cielo.

miedo

(escuchando incubus, light grenades)

no quiso esperar. ya no iba a quedarse más con las manos en los bolsillos y los ojos callados y cientos de palabras se acumulaban en su cabeza, gritando al unísono que se moviera. pero nunca lo hacía. no había nada que ocultar, nada a lo que temer, nada de lo que arrepentirse. pero se sentía así, en una jaula de la que no podía moverse por miedo. miedo a qué? ni siquiera lo sabía. pánico y angustia por nada concreto, por todo en general. una pesa de plomo en el pecho, que no deja que el corazón bombee con normalidad. volvió cerrar los ojos y se durmió. el cansancio había hecho mella. mañana, con la luz entrando por la ventana de la habitación y su respiración cerca, pensaría qué hacer.

hay que tomar las decisiones basándose en lo que uno quiere, no en lo que uno no quiere. Martha Plimpton, beautiful girls.

dudas

(escuchando the action design, never say. me gusta eso de escuchar grupos en el coche de Alfonso)

Lola: y si nunca me hubieras conocido?
Manni: entonces qué?
Lola: pues que ahora le estarías contando eso a otra.
Manni: no hace falta que lo digas si no quieres escucharlo.
Lola: no quiero escuchar nada, quiero saber lo que sientes.
Manni: muy bien, siento… siento que tu eres la mejor.
Lola: tus sentimientos, quiénes son tus sentimientos?
Manni: pues yo… el corazón.
Lola: y te dice: Hola Manni, es esa de ahí.
Manni: exacto.
Lola: y tú le dices vale, muchas gracias por la información, hasta la próxima, adiós.
Manni: exacto.
Lola: y tú haces todo lo que te dicta tu corazón?
Manni: bueno, el no dice nada, que se yo… simplemente… siente.
Lola: y ahora que siente?
Manni: siente que hay alguien que se empeña en hacer preguntas tontas.

Franka Potente & Moritz Bleibtreu. corre, Lola, corre.



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