Archived entries for clásicos

piano

(escuchando the flamin’ groovies, teenage head. qué bueno el rock’n’roll cuando es bueno)

hoy es jueves, pero mañana lo cierran todo, así que podríamos llamarlo casi viernes. y, como tal, dejemos que sea Billy Wilder el que nos desee un buen fin de semana. qué difícil es encontrar tantos diálogos brillantes en sólo una hora y media de metraje.

Wendell Ambruster, jr: tres horas para almorzar?
Carlo Carlucci: sr. Ambruster, aquí no nos vamos corriendo a la cafetería a comernos un bocadillo con un refresco. aquí vamos piano, piano. cocinamos nuestras pastas, luegos les echamos queso, bebemos vino y amamos.
Wendell Ambruster, jr: entonces, qué hacen por las noches?
Clive Revill: volvemos a casa a ver a nuestras esposas.

Jack Lemon & Clive Revill, qué ocurrió entre tu padre y mi madre?

maestro

(escuchando Trent Renzor and Atticus Ross, bso the girl with the dragon tatoo. dioses, qué ganas de verla)

iba a escribir una de esas historias que suceden por las mañanas, de camino a esta silla y esta mesa, pero me he encontrado con esto. y me ha hecho pensar un poco.

haz lo que te salga de la punta del alma. Andreu Buenafuente, escrito en la pared del decorado de una altra cosa.

democracia

(escuchando Hugh Laurie, let them talk. sí, sí, el señor House y su piano bluesero)

hace mucho de esto, pero hay cosas que (desgraciadamente) no han cambiado ni un poquito.

lo siento, pero no quiero ser emperador. no es lo mío. no quiero gobernar o conquistar a nadie. me gustaría ayudar a todo el mundo, si fuera posible. a judíos, gentiles, negros, blancos. todos nosotros queremos ayudarnos mutuamente. los seres humanos somos así. queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena. no queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. en este mundo hay sitio para todos. y la buena tierra es rica y puede proveer a todos. el camino de la vida puede ser libre y bello, pero lo hemos perdido. la avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y a la matanza. hemos aumentado la velocidad, pero nos hemos encerrado a nosotros mismos dentro de ella. la maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. nuestra ciencia nos ha hecho cínicos, nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. más que maquinaria, necesitamos humanidad. más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá. el avión y la radio nos han aproximado más. la verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a las personas inocentes. a aquellos que puedan oírme, les digo no desesperéis. la desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano. el odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán, y el poder que arrebataron al pueblo, volverá al pueblo. y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás. soldados, no os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas. decidles lo que hay que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir. que os obligan a hacer la instrucción, que os tienen a media ración, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón. no os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquina con inteligencia y corazones de máquina. vosotros no sois máquinas. sois hombres. con el amor de la humanidad en vuestros corazones. no odiéis. sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados. soldados, no luchéis por la esclavitud. luchad por la libertad. en el capítulo diecisiete de san Lucas está escrito que el reino de Dios se halla dentro del hombre, no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres. en vosotros. vosotros, el pueblo, tenéis el poder, el poder de crear máquinas. el poder de crear felicidad. vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. por tanto, en nombre de la democracia, empleemos ese poder, unámonos todos. lucharemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos seguridad. prometiéndoos todo esto, las bestias han subido al poder. pero mienten. no han cumplido esa promesa. no la cumplirán. los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. ahora, unámonos para liberar el mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia. luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven la felicidad a todos nosotros. soldados, en nombre de la democracia, unámonos.

Charles Chaplin, discurso final de el gran dictador, mil novecientos cuarenta.

reflexión

(escuchando the clash, london calling)

viernes justo antes de la jornada de reflexión. una montaña de código por clasificar, procesar y remezclar, así que apelemos a los clásicos y seamos breves, que va a empezar a oirse ruido de látigos (o rosarios) en cualquier momento.

no permitiré injusticias ni juego sucio. pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared y daremos la orden de disparar.

Groucho Marx, sopa de ganso.

esperanza

(escuchando the jam, snap. es lo que tiene que el Maestro te envíe música, que te lleva de vuelta a cuando la música era de verdad)

hoy no es viernes, pero mañana habrá silencio, así que hagamos como si lo fuera.

una vez un rey celebró una fiesta. a ella fueron las princesas más bellas del reino. un soldado que hacía la guardia vio pasar a la hija del rey. era la más bella de todas. y se enamoró enseguida, pero qué podía hacer un pobre soldado en comparación con la hija del rey? en fin. un buen día consiguió hablar con ella, y le dijo que no podía vivir sin estar a su lado. la princesa quedó tan fuertemente impresionada por su sentimiento, que le dijo al soldado si consigues esperar cien días y cien noches bajo mi balcón, al final seré tuya. y, a partir de ese instante, el soldado se fue allí, y la esperó un día. y dos días y diez. luego veinte… y cada noche la princesa le observaba desde la ventana. pero él no se movía nunca. con la lluvia, con el viento, con la nieve. siempre estaba allí. los pájaros se le cagaban encima, y las abejas se lo comían vivo, pero él no se movía. después de noventa días, estaba tremendamente delgado, pálido. al pobre le resbalaban las lágrimas de los ojos, y no podía contenerlas. ya no le quedaban ni fuerzas para dormir. mientras, la princesa seguía observándole. y, al llegar la noche noventa y nueve, el soldado se incorporó, cogió la silla, y se largó de allí. y no me preguntes qué coño significa, porque no tengo ni la más remota idea.

Philippe Noiret, cinema paradiso.

compromiso

(escuchando Phoenix, Wolfgang Amadeus Phoenix)

Joe: hola Jerry! cómo salieron las cosas?.
Jerry: tengo mucho que contarte. la, la, la…
Joe: qué ha pasado?
Jerry: me he prometido!
Joe: enhorabuena! y quién es ella?.
Jerry: ella soy yo. na, na, na…
Joe: qué?
Jerry: Osgood se me ha declarado. pensamos casarnos en junio. la, la la…
Joe: pero qué estás diciendo? tú no puedes casarte con Osgood!
Jerry: demasiado viejo para mí?
Joe: Jerry, no estarás hablando en serio?.
Jerry: por qué? él se casa y se divorcia constantemente.
Joe: pero… pero tú no eres una mujer. eres un hombre! ni en broma puedes hacer eso!
Jerry: y el porvenir? la, la, la…
Joe: Jerry, es mejor que te acuestes. tú no estás bien.
Jerry: quieres dejar de tratarme como a una niña? no soy idiota. ya se que es un problema.
Joe: naturalmente que lo es.
Jerry: su madre. eso es lo que me preocupa, pero me dará su consentimiento porque no fumo. ja, ja, ja. la, la, liro…
Joe: Jerry, hay otro problema más grave.
Jerry: ah, sí? cuál?.
Joe: pues el viaje de bodas, imbécil.
Jerry: ya hemos hablado de eso. él quiere ir a la Riviera, pero yo me inclino por las cataratas del Niágara. na, la, la…
Joe: escúchame. Jerry, tú no estás en tus cabales! cómo piensas arreglar eso?
Jerry: es que no va a durar mucho, Joe, le diré la verdad en el momento oportuno.
Joe: cuándo?
Jerry: inmediatamente después de la boda. se solicita rápidamente el divorcio, él asigna una cantidad mensual para mis gastos… y yo a vivir tranquilamente el resto de mis días. nina, na, nina…
Joe: Jerry, Jerry… escucha, Jerry. escucha, hay disposiciones, leyes… eso que dices, no puede hacerse.
Jerry: shhhh. Joe, no tendré otra ocasión de casarme con un millonario.
Joe: oye, Jerry…
Jerry: qué?
Joe: quieres seguir mi consejo? olvídate de este asunto. convéncete de que eres un hombre. eres un hombre!
Jerry: soy un hombre.
Joe: eso está mejor.
Jerry: soy un hombre, soy un hombre. ah, qué desgracia la mía. ya no sé lo que soy. soy un hombre, caramba! y qué voy a hacer con el regalo de compromiso?
Joe: qué regalo?
Jerryn: Osgood me ha regalado una pulsera.
Joe: y son brillantes auténticos!
Jerry: creías que mí prometido iba a regalarme cualquier cosa?

Tony Curtis & Jack Lemmon, con faldas y a lo loco (some like it hot).

misión

(escuchando BB King, one kind favour)

para paliar algunos momentos de tensión y espejismos y especulaciones y nervios y movilizaciones neuronales, busquemos alternativas a la cuestión laboral.

Jake y Elwood Blues estaban en una misión de Dios. tan divina y altísima tarea se centraba en conseguir el dinero suficiente para evitar el cierre del orfanato en el que ambos habían crecido. para ello, usaban su única arma: juntar a su desperdigada banda de blues y organizar el mayor concierto de la historia. las maneras eran lo de menos. el fin justifica los medios. si había que hacer carreras en un centro comercial, volar un bloque de apartamentos en mil pedazos, o destruir cientos de coches de policía, se hacía. sin pudor ni mala conciencia. estamos en una misión de Dios. y debía ser verdad, porque el Vaticano, esos señores vestidos de blanco, negro y rojo que se ganan el pan murmurando de rodillas, ha decidido que es una buena película. lo ha decidido con tanta fuerza, que, en un acto de infinita actualización, ha pedido a todos sus fieles que procedan al visionado de tan introspectivo trabajo de John Landis, un film que sólo tiene veinte años. cuánta modernidad. vean, vean ustedes granujas a todo ritmo, dicen los curas en sus sermones del domingo. y los fieles en los pueblos, acuden al único vídeoclub de la comarca a pedir la película. y el videoclubero diciéndole pero madò Miquela, usted está segura de que quiere ver esto? sí, sí, que lo ha dicho el pare Sebastià. ah, bueno, si lo ha dicho el pare Sebastià, tenga, tenga, contesta el dueño, buscando la película bajo el epígrafe cine gamberro-musical. y luego, reunidos todos a can Damià de sa Plaça, que se compró un televisor muy grande de esos planos que se cuelgan de la pared y que se ve todo muy bien, a asimilar la película recomendada por la representación de Dios en la Tierra. y luego, claro, un montón de ojos como platos de sopa fría ante el reverendo James Brown, Aretha Franklin, John Lee Hooker, Ray Charles, Chaka Khan o Walter Horton. esto lo ha recomendado el pare Damià? sí, abuela, sí, y se lo ha dicho el Papa. ah, contesta la abuela con fe. y, una de dos, o se arma una revolución y de pide la destitución del cura del pueblo, por blasfemo y mala influencia, o se arma una revolución y terminan poniendo blues en los altavoces del ayuntamiento y todos salen a bailar a la calle, rollo Fama. o Blues Brothers. y la gente feliz, danzando y persiguiéndose en coche por la plaza, bebiendo cerveza y comiendo pollo asado o tostadas de pan blanco con un vaso de agua. estamos en una misión de Dios, diría el alcalde. oye, pues tampoco es tan mala opción para pasar el verano, no? habrá que ir pensando en hacerse cristiano.

Sra. Tarantino: son ustedes de la policía?
Elwood Blues: no, señora, somos músicos.

Toni Fleming & Dan Aykroyd, granujas a todo ritmo.

final

(escuchando Trombone Shorty, backatown. pedazo de invento, el funk de New Orleans)

de cuando el bueno de Ridley todavía hacía películas que te tocaban la fibra. porque hay historias de las que no te cansas nunca.

Louise: la he bien jodido. por mi culpa pueden matarnos a las dos. joder, no sé por qué no fui enseguida a la policía.
Thelma: sabes porqué. lo has dicho antes.
Louise: qué es lo que he dicho?
Thelma: no nos habrían creído. y, además, nos habrían arruinado la vida. y sabes qué?
Louise: qué?
Thelma: aquel tío me hacía daño. y, si no llegas a aparecer tú, me habría hecho mucho más daño. y no le habría pasado nada porque todos me vieron bailando con él toda la noche. habrían dicho que yo me lo estaba buscando. mi vida estaría mucho más destrozada que ahora. al menos aún puedo divertirme. y no siento que ese hijo de puta esté muerto. lo que siento que le dispararas tú y no yo.

Susan Sarandon & Geena Davis, Thelma & Louise.

francés

(escuchando Charlie Winston, hobo)

Linus: cómo se dice en francés mi hermana tiene un lápiz amarillo?
Sabrina: ma soeur a un crayon jeune.
Linus: cómo se dice mi hermano tiene una novia encantadora?
Sabrina: mon frère a una copine charmeur.
Linus: y cómo se dice me gustaría ser mi hermano?

Humphrey Bogart & Audrey Hepburn, Sabrina

avances

(escuchando she & him, volument two)

hoy, como últimamente, la neuronita está algo dormida, así que me limito a un breve comentario encontrado por ahí.

America ha transformado el periodismo de lo que era, la expresión periódica del pensamiento, el registro de las preguntas y respuestas de la vida contemporánea, en algo que recoge, condensa y asimila las trivialidades de la existencia humana, […] la enorme prisa con la que nos tomamos todo, ayudada por el fuerte deseo del periodista de no ir ni un día por detrás de su competencia, hace que juzguemos sin pensar. hace que no tengamos tiempo para profundizar, ni en general deseo de hacerlo.

esto lo dijo W. J. Stillman, un periodista norteamericano, sobre la influencia negativa del telégrafo en su profesión. y lo hizo en 1891.



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