Archived entries for clásicos

suerte

(escuchando Lorde, pure heroine, qué extraña hermosura, oiga)

hoy es uno de esos días en el que los cinéfilos seguimos creyendo en el genio, uno de esos de los que llevamos años sin perdernos una de sus gozadas. mejores o no tanto pero gozadas al fin y al cabo. sirva, pues, esta introducción de una de sus mejores obras como pequeño recordatorio.

aquel que dijo más vale tener suerte que talento, tenía un profundo conocimiento de la esencia de la vida. la gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. asusta pensar cuantas cosas escapan a nuestro control. en un partido de tenis hay momentos en que la pelota golpea con el borde de la red y, durante una fracción de segundo, puede seguir hacia delante o caer hacia atrás. con un poco de suerte sigue su trayectoria y ganas. o tal vez no lo hace y pierdes.

Jonathan Rhys Meyers, Match Point.

individual

(escuchando dualize, LA. a esto le llamo yo un disco)

Zelig ha dejado de ser un camaleón para ser, al fin, él mismo. sus puntos de vista sobre política, arte, la vida y el amor son honestos y espontáneos. aunque su gusto pueda describirse como de vulgar, es el suyo. finalmente, es un individuo, un ser humano. ya no abandona su identidad para formar parte de algo seguro e invisible que le rodea.

Patrick Horgan, Zelig.

huevos

un fin de semana largo para algunos que puede ser perfectamente aprovechable para descubrir lo que las películas quieran. y volver a escuchar lo que nos dijeron una vez.

no obstante, volví a verla. volví a ver a Annie. fue en la parte alta del oeste de Manhattan. había vuelto a Nueva York. vivía en el Soho con un chico y cuando la vi. lo estaba arrastrando a ver el documental la pena y la piedad, así que lo tome como un triunfo personal. Annie y yo almorzamos juntos poco después, y hablamos de los viejos tiempos. después se nos hizo tarde. los dos nos teníamos que marchar, pero fue magnifico volver a ver a Annie. me di cuenta de lo maravillosa que era y de lo divertido que era tratarla, y recordé aquel viejo chiste. aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice: doctor, mi hermano esta loco, cree que es una gallina. el doctor contesta: lo ha llevado a un médico? y el tipo le dice: lo haría, pero necesito los huevos. pues eso, más o menos es lo que pienso sobre las relaciones humanas, saben? son totalmente irracionales y locas, y absurdas, pero supongo que continuamos manteniéndolas porque, la mayoría, necesitamos los huevos.

Woody Allen, Annie Hall.

trabajo

sé que llego tarde a todas partes, pero nunca es tarde para un placer dialéctico como el de una serie de la que Robert Altman estaría orgulloso.

Thomas: usted se sirve mientras yo le sujeto.
Mathew Crawley: sí, lo sé. gracias.
Lady Mary Crawley: se acostumbrará pronto a la manera en la que se hacen las cosas aquí.
Mathew Crawley: si se refiere a que estoy acostumbrado a una vida muy diferente a esta, está en lo cierto.
Lady Edith Crawley: y en qué va emplear su tiempo?
Mathew Crawley: tengo un empleo en Trippon. les he dicho que empezaré mañana.
Hugh Bonneville, conde de Grantham: un empleo?
Mathew Crawley: en un bufete. puede que lo conozca, Harvel y Carter. necesitan un entendido en leyes industriales. aunque me temo que me encargaré de testamentos y transmisiones de propiedades.
Hugh Bonneville, conde de Grantham: sabe que pretendo involucrarle en la gestión del patrimonio?
Mathew Crawley: no se preocupe, el día tiene muchas horas. y contaré con el fin de semana.
Hugh Bonneville, conde de Grantham: lo discutiremos luego. no hay que aburrir a las damas.
Violet Crawley, Condesa viuda de Grantham: qué es un fin de semana?

Rob James-Collier, Dan Stevens, Michelle Dockery, Laura Carmichael, Hugh Bonneville & Maggie Smith, Downtown Abbey.

peor

(escuchando Florrie, introduction)

disculpen el silencio de estos días. finales de proyecto y de curso y esas cosas. y Cronos a zancadas.

Victor Frankenstein: qué trabajo más asqueroso.
Igor: podría ser peor
Víctor Frankenstein: cómo?
Igor: podría llover.

(y, evidentemente, llueve)

Gene Wilder & Martin Feldman, el jovencito Frankenstein.

negociación

(escuchando black keys, el camino)

por qué tengo la sensación de que algunas de las negociaciones que se han desarrollado en los últimos años han seguido las enseñanzas de los maestros?

Chico (al teléfono): no no no aun no esta. llame mas tarde.
Chico (cuelga el teléfono y se dirige a Groucho): era para usted otra vez.
Groucho: que habrá podido pasarme? ya hacía tiempo que debía estar de vuelta. bueno oiga. tengo un buen empleo para usted, pero antes tengo que preguntarle un par de cosas importantes. qué es una cosa que tiene cuatro pares de pantalones, vive en Filadelfia, y no llueve si no diluvia?
Chico: muy bueno, le doy tres minutos.
Groucho: vamos a ver… cuatro pares de pantalones, vive en Filadelfia, y no llueve si no
diluvia.
Chico: sí, sí.
Groucho: es macho o hembra?
Chico: no, no. no creo.
Groucho: esta muerto?
Chico: quién?
Groucho: no lo sé, me rindo.
Chico: yo también. voy a preguntarle yo ahora. qué es una cosa que tiene un gran bigote
negro, que fuma un gran cigarro negro y que es un verdadero pelmazo negro.
Groucho: no me sople. tiene un gran bigote negro, fuma un gran cigarrillo negro, y es un verdadero pelmazo negro.
Chico: sí, sí. muy bien.
Groucho: lleva gafas?
Chico: exacto. lo ha adivinado.
Groucho: pues ahora no le doy el trabajo que le iba a dar.
Chico: que empleo?
Groucho: ministro del ejercito.
Chico: está bien, lo acepto.
Groucho: adjudicado.

Chico & Groucho Marx, sopa de ganso.

certeza

(escuchando el click de las teclas)

cómo me metí en este trance, nunca lo sabré. es realmente increíble. seré ejecutado por un crimen que jamás cometí. claro que no está toda la humanidad en el mismo bote? no es toda la humanidad ejecutada al fin por un crimen que no cometió? la diferencia es que todos los hombres van, finalmente, pero yo iré a las seis de la madrugada de mañana. tenía que ir a las cinco, pero tengo el abogado listo. consiguió indulgencia.

Woody Allen, la última noche de Boris Grushenko.

viernes

(escuchando Dexy’s midnight runners, searching for the young soul rebels)

esta es una semana corta. hagamos una pausa para la familia, los amigos, las noches de sueño y los días de ganas. con lluvia o sol, eso da un poco igual. así que tratemos este miércoles como si fuera viernes y dejemos que hable un hombre sabio. es una frase repetida, pero vale la pena recordarla. incluso dejarse llevar de nuevo por la historia que la envuelve.

con sólo mirarte me liberas. aunque yo me haya cerrado como un puño, siempre abres pétalo tras pétalo mi ser, como la primavera abre con un toque diestro y misterioso su primera rosa. ignoro tu destreza para cerrar y abrir, pero cierto es que algo me dice que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas. nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas.

Michael Caine, Hannah y sus hermanas.

circunstancias

(escuchando primal scream, riot city blues)

se apoyó contra la pared. estaba húmeda. todo estaba húmedo. contuvo la respiración y buscó el sonido de alguien en la habitación. a través de la ventana rota del final del pasillo, una ambulancia dos manzanas más abajo, ruido de tráfico, una paloma revoloteando frente a lo que antes era un cristal. pasos amortiguados por la madera de la puerta. ahí estaba. su intuición era una chica lista. la noche antes, algo le dijo que se había escondido en su antigua habitación del hotel. hay gente demasiado previsible, pensó. creyó que nadie le buscaría en un edificio que se caía a pedazos, abandonado desde hacía ocho años, nido de yonkis y ratas. exacto, ratas yonkis. demasiado fácil. los pasos del interior de la habitación se alejaron. se puso en cuclillas y sacó el estuche para abrir puertas. usó la mini ganzúa del número cuatro. despacio. despacio. click. esperó en silencio. incluso su corazón había dejado de hacer ruido. tienes el corazón de hielo macizo, le había dicho la última mujer con la que acostó antes de marcharse de un portazo. sonrió para sí. tal vez por eso no hacía ruido, porque no latía. al fondo, en el baño, el sonido del agua corriendo sobre una voz que canturreaba bajo la ducha. abrió la puerta, entró y cerró con cuidado. sacó la pistola de la funda de piel pegada al pegada al cuerpo. buscó en la habitación. nada fuera de lo común. ropa sobre la cama, una bolsa abierta en un sillón, una botella de agua casi vacía y un vaso a medio beber sobre la mesita de noche. entró en el baño. apuntó a la cortina de la ducha. la abrió. los ojos de su víctima vieron que llegaba la muerte a través del cañón silenciado. mentalmente, contó hasta tres. uno, dos, tres.

le juro que hace tres días ninguna de las dos hubiera montado un número así. pero si conociera a mi marido comprendería el porqué. Geena Davies, Thelma & Louise.

ingenio

(escuchando funk that, superstereo. viernes!)

el fin de semana se espera frío, blanco y lluvioso. un poco de ingenio para tener en qué pensar. como si no hubiera suficiente.

pirata Roberts (pone dos copas de vino sobre la mesa): muy bien, dónde está el veneno? la batalla de ingenio ha comenzado, y acabará cuando escojáis y bebamos. sabremos quién ha acertado y quién ha muerto.
Vizzini: eso es muy fácil. lo único que tengo que hacer es deducirlo por lo que sé de vos. si sois la clase de hombre que vertería el veneno en su copa o en la de su enemigo. un hombre listo vertería el veneno en su propia copa, porque sabría que sólo un idiota creería lo que parece lógico. y yo no soy un idiota, así que no elegiré el vino que tenéis frente a vos. pero podéis haber deducido que yo no soy un idiota, por lo que no elegiré el vino que está frente a mí.
pirata Roberts: habéis decidido ya?
Vizzini: ni remotamente. porque la yocaína proviene de Australia, como todo el mundo sabe. y Australia está poblada por criminales. y los criminales tratan con gente que no se fía de ellos como yo no me fío de vos, así que no elegiré el vino que tenéis frente a vos.
pirata Roberts: tenéis un intelecto asombroso.
Vizzini: esperad que siga deduciendo. dónde estaba?
pirata Roberts: sí en Australia. vos habréis sospechado que conocería los orígenes del veneno, por lo que no escogeré el vino que está frente a mí.
pirata Roberts: estoy perplejo.
Vizzini: os gustaría qeu fuera así, verdad? habéis vencido a mi gigante, lo que significa que sois fuerte. podríais haberlo puesto en vuestra copa, confiando en que vuestra fuerza os salvaría. por lo que no elegiré el vino que tenéis frente a vos. pero también habéis derrotado a mi español, lo que significa que habéis estudiado. y, si habéis estudiado, sabréis que el hombre no es inmortal, con lo cual habréis puesto el veneno lo más lejos posible de vos, por lo que no elegiré el vino que está frente a mí.
pirata Roberts: tratáis de engañarme para que os lo diga? no lo lograréis.
Vizzini: ya lo he logrado, lo habéis soltado todo. ya sé dónde habéis puesto el veneno.
pirata Roberts: escoged entonces.
Vizzini: lo haré. qué diablos hay detrás de aquel matorral?
pirata Roberts: el qué? yo no veo nada.
Vizzini (cambia las copas de sitio): oh, vaya. juraría que había visto algo.
pirata Roberts: qué os hace tanta gracia.
Vizzini: no importa, os lo diré despues. pero antes, bebamos. yo de mi copa y vos de la vuestra.

Cary Elwes & Wallace Shawn, la princesa prometida.



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