Archived entries for cine

física

(escuchando popstastic radio, que las otras emisoras han desaparecido del dial en el estudio)

hay películas que en las que los personajes hablan mucho con muy pocas palabras, que transmiten emociones sólo con actores, que obligan a pensar aunque no quieras, que tienen largos discursos entre muy pocas líneas, que narran historias que obligan mantener casi infinitas conversaciones a la salida. hay películas físicas.

Delphine: nunca había estado en el sur. es raro.
Carole: no respires demasiado.
Delphine: me referÌa al paisaje. en mi casa no es así. allí la tierra siempre parece inundada. aquí, cuando paseas, el terreno es firme. los pies te rebotan y eso te da impulso. en mi pueblo, incluso en verano, se te hunden los pies. la tierra te traga. tienes que luchar por andar. sabes a qué me refiero?
Carole: sí, creo que sí.

Izïa Higelin & Cécile de France, la belle saison (traducida libremente como un amor de verano)

lluvia

(escuchando Alabama Shakes, sound & colour)

hasta que entré al instituto hace dos meses, no lo sabía… la humedad del dobladillo de mi uniforme, mojado por la paraguas de alguien. el olor a naftalina, impregnado en el traje de alguien. el cálido cuerpo repegado a mí por la espalda. la fría brisa del aire acondicionado que daba contra mi rostro.
altavoz del tren: Shinjuku… estación de Shinjuku… gracias por viajar con nosotros.
Cuando era chico, el cielo estaba cerca, mucho más cerca. por eso me gusta la lluvia, como si con ella viniera el olor del cielo. y últimamente, en mañanas lluviosas, en lugar de hacer transbordo de tren, salgo por las puertas de la estación.
(junio en el jardín público. ella está sentada en el banco cubierto, sola. él se sienta en el otro banco y se pone a dibujar)
chocolate, y cerveza? aunque, creo que la he visto en algún lugar.
(a él se le cae la goma de borrar)
chica: toma.
chico: gracias.
chica: …
chico: oye, nos hemos visto antes?
chica: n-no.
chico: disculpa, me he equivocado.
chica: tranquilo.
(ella se levanta, recoge el paraguas y empieza a andar bajo la lluvia)
chica: narukami no sukoshi toyomite (un débil trueno) / sashi kumori (cielos nublados) / ame mo furanu ka? (posiblemente llueva) / kimi wo todomemu (si es el caso, ¿te quedarás aquí conmigo?)

Makoti Shinkai, el jardín de las palabras

creación

(escuchando JD McPherson, let the good times roll)

al comienzo no sabías que era el comienzo. cómo empezó la creación. pero todo sucedió repentinamente. todo fue de manera diferente a lo que puedas pensar. al inicio solo había doce apóstoles. eso fue antes de que yo encontrara a mis seis apóstoles, antes de que el mundo fuera mejor. les contaré la historia desde el principio, cuando aún vivía con mis padres. Dios existe. vive en Bruselas. es un imbécil. maltrata a su esposa y a su hija. mucho se ha contado de su hijo, pero casi nada de su hija. Su hija soy yo. éste es mi padre. él es Dios. incluso antes de la creación del mundo mi padre ya era un pedazo de mierda… entonces, creó Bruselas. ya había creado otros seres, pero no dieron buen resultado. algo no fue bien. entonces creó al hombre a su imagen. con él podía hacer lo que quisiera. mucho mejor, sí, mucho mejor. Eva. Enoc engendró a Irad. Irad engendró a Mehujael. Mehujael engendró a Metusael, Metusael engendró a Lamec. etcétera, etcétera. ahí­ fue cuando todo comenzó. Él puso a la gente
en contra. En su nombre. por Dios! por Alá. por Baal! así­ pues, ahora conocéis exactamente cómo fue la creación.

Pili Groyne, el nuevo, nuevo, testamento.

suerte

(escuchando Lorde, pure heroine, qué extraña hermosura, oiga)

hoy es uno de esos días en el que los cinéfilos seguimos creyendo en el genio, uno de esos de los que llevamos años sin perdernos una de sus gozadas. mejores o no tanto pero gozadas al fin y al cabo. sirva, pues, esta introducción de una de sus mejores obras como pequeño recordatorio.

aquel que dijo más vale tener suerte que talento, tenía un profundo conocimiento de la esencia de la vida. la gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. asusta pensar cuantas cosas escapan a nuestro control. en un partido de tenis hay momentos en que la pelota golpea con el borde de la red y, durante una fracción de segundo, puede seguir hacia delante o caer hacia atrás. con un poco de suerte sigue su trayectoria y ganas. o tal vez no lo hace y pierdes.

Jonathan Rhys Meyers, Match Point.

así

(escuchando Florence & the Machine, ceremonials)

el otro día volvió a caer en nuestros ojos una gozada. una gozada tramposa, que diría el maestro Moi, pero una gozada al fin y al cabo. sirvan estod dos minutos y quince segundos de ejemplo.

(Irene termina de leer una libreta)
Benjamín: es una primera pasada.
(Irene le enseña la taza de café vacía)
Benjamín (se va a la cocina): hago más.
Irene: tu casa es igual que me la imaginaba.
Benjamín: ah, sí? cómo te la imaginabas?
Irene: y cómo va a ser? así, tal cual. tal cual me la imaginaba.
Benjamín: claro. yo, en cambio, tu casa me la imaginaba totalmente distinta.
Irene: vos conoces mi casa?
Benjamín: no, distinta a esta, digo. totalmente distinta.
Irene (coge una libreta de una mesa): qué temes, Benjamín?
Benjamín: eh?
Irene: aquí hay un papelito que dice temo. qué temes?
Benjamín: no,no,no, no es nada. una cosa que hice, una prueba de escribir así medio dormido para liberar la imaginación… una tontería, no le hagas caso.
Irene: …
Benjamín: bueno, dale, decime.
Irene: es una novela, no? en una novela no hace falta escribir la verdad. ni siquiera algo creíble.
Benjamín: sí… no, cómo? qué no es creíble?
Irene: la parte esa, cuando el tipo de va a Jujuy.
Benjamín: sí, qué problema hay?
Irene: el tipo llorando, como si fuera un desgarro.
Benjamín: sí, y qué?
Irene: y ella corriendo por el andén, como sintiendo que se iba el amor de su vida.
Benjamín: bueno…
Irene: y tocándose las manos a través del vidrio, como si fueran una sola persona. y ella llorando, como si supiera que le esperaba un destino de mediocridad y desamor. casi cayéndose en las vías, como queriendo gritar un amor que nunca se había animado a confesar.
Benjamín: sí. si fue así. o no fue así?
Irene: y si fue así, por qué no me llevaste con vos?
Benjamín: …
Irene: Pánfilo.

Soledad Villamil & Ricardo Darín, el secreto de sus ojos.

receta

(escuchando Florence & the machine, mtv unplugged. con ustedes, la última de mis obsesiones musicales, la señora Florence y su máquina)

las películas sobre cocinas tienen ese punto de cocción preciso que hace que sintamos una curiosa fascinación por ellas. son como una receta. y, como toda buena receta, tienen un algo secreto y algo de pasos a seguir sin, al simple vista, ningún misterio. por eso son tan fascinantes para los cinco sentidos. se pueden tocar, como los platos que se pintan en los ojos de los que contemplan, atónitos, aturdidos por el sabor, las fragancias, las texturas. se pueden degustar, porque sus historias van, siempre, todas las malditas veces, mucho más allá de una comedieta (a pesar de que, en muchas ocasiones, lo sean) y eso se nota en el paladar, en las papilas gustativas, en la lengua, en la piel que se eriza con cada mordisco y cada sorbo de vino. se pueden oír, como se escuchan los ingredientes crujir bajo la tapa, a fuego lento, y mandan a paseo a cada uno de los objetos que no sea su banda sonora, que bien puede ser el today i sing the blues de Aretha Franklin o el it’s wonderful de Louis Prima, ustedes eligen. se pueden oler, porque el vapor que sale de la sartén o el horno o la cacerola sabe cómo traspasar la pantalla, porque el sufrimiento o la sonrisa o los gritos y los cuchillos picando a contrarreloj también obligan a tomar una bocanada de aire por la nariz y a cerrar los ojos. y se pueden mirar, qué duda cabe. cómo use cada uno los ojos para hacerlo es cuestión de cada uno. las películas de cocina son mucho más que películas porque también son cocina. y viceversa. así que, para corroborar todo lo anterior y porque había que terminar de alguna manera, nómbrense sólo algunas. faltan muchas que también estarían si esto fuese sólo una lista y son muchas las que se añadirán a medida que pasen los visionados. ahí vamos.
– deliciosa Martha, de Sandra Nettelbeck. yes, please. una y otra vez, una y otra vez.
– comer, beber, amar, de Ang Lee. uf, esos planos y esa historia.
– ratatouille, de Brad Bird. píxar, cuánto sabe píxar cuando sabe.
– como agua para chocolate, de Alfonso Arau. ay, las codornices con pétalos de rosa.
– el festín de Babbete, de Gabriel Axel. una comida francesa? dioses, qué placer.
– un toque de canela, de Tassos Boulmetis. cuánto puede oler una película?
– bon apetit, de David Pinillos. sí, y qué?
– soul kitchen, de Faith Akin. soul y cacerolas, tomayá.
– chocolat, de Lasse Hallström. que no es de cocina, pero es un cuento con Binoche y chocolate, y eso basta.
– Julie y Julia, de Nora Ephron. porque esta mujer escribió la historia de Harry y Sally y merece una oportunidad.

silencio. comamos. Monica Bleibtreu, soul kitchen.

vamos

(escuchando ocho dedos tecleando)

caballeros, debo recordarles que mis probabilidades de éxito aumentan con cada nuevo intento.

Rusell Crow, a beautiful mind.

individual

(escuchando dualize, LA. a esto le llamo yo un disco)

Zelig ha dejado de ser un camaleón para ser, al fin, él mismo. sus puntos de vista sobre política, arte, la vida y el amor son honestos y espontáneos. aunque su gusto pueda describirse como de vulgar, es el suyo. finalmente, es un individuo, un ser humano. ya no abandona su identidad para formar parte de algo seguro e invisible que le rodea.

Patrick Horgan, Zelig.

idiosincrasias

Will Hunting: quedé con una chica.
dr. Maguire: cómo te fue?
Will Hunting: estuvo bien.
dr. Maguire: volverás a verla?
Will Hunting: no lo sé.
dr. Maguire: por qué?
Will Hunting: no la he llamado.
dr. Maguire: eres un aficionado.
Will Hunting: sé lo que estoy haciendo.
dr. Maguire: sí?
Will Hunting: sí. no se preocupe. está controlado. sí, pero esa chica es, ya sabe, bonita, lista, divertida… distinta de las otras que he conocido.
dr. Maguire: pues llámala, Romeo.
Will Hunting: para qué, para que me dé cuenta de que no es tan lista? de que es tope aburrida? no sé yo… esa chica ahora es perfecta y no quiero estropearlo.
dr. Maguire: quizá lo que te preocupe es que tú dejes de ser perfecto. te has montado una filosofía perfecta. de ese modo podrás pasar toda tu vida sin conocer a nadie de verdad.
Will Hunting: …
dr. Maguire: mi mujer se tiraba pedos cuando estaba nerviosa. tenía esos pequeños detalles que la hacías maravillosa. se tiraba pedos mientras dormía.
Will Hunting: jaja.
dr. Maguire: no debería haberte contado nuestro secreto. una vez soltó a uno tan fuerte que despertó al perro. jaja.
Will Hunting: jajaja.
dr. Maguire: ella se depertó y dijo has sido tú y yo le dije sí.
Will Hunting: se despertó del ruido?
dr. Maguire: sí. Dios mío, lleva muerta dos años y sólo recuerdo estas chorradas. son maravillosas, sabes? esos pequeños detalles son una de las cosas que encuentro a faltar. las pequeñas idiosincrasias, como yo las llamaba. la convertían en mi mujer. y ella sabía muchas cosas de mí, conocía todos mis pecadillos. la gente llama a estas cosas defectos, pero no lo son. son lo mejor. nosotros escogemos a quién dejamos entrar en nuestro mundo. no eres perfecto, amigo. y, voy a ahorrarte el suspense, la chica que conociste tampoco es perfecta. lo único que importa es si sois perfectos como pareja. esa es la clave. la intimidad se basa en eso.

Matt Damon & Robin Williams. el indomable Will Hunting.

huevos

un fin de semana largo para algunos que puede ser perfectamente aprovechable para descubrir lo que las películas quieran. y volver a escuchar lo que nos dijeron una vez.

no obstante, volví a verla. volví a ver a Annie. fue en la parte alta del oeste de Manhattan. había vuelto a Nueva York. vivía en el Soho con un chico y cuando la vi. lo estaba arrastrando a ver el documental la pena y la piedad, así que lo tome como un triunfo personal. Annie y yo almorzamos juntos poco después, y hablamos de los viejos tiempos. después se nos hizo tarde. los dos nos teníamos que marchar, pero fue magnifico volver a ver a Annie. me di cuenta de lo maravillosa que era y de lo divertido que era tratarla, y recordé aquel viejo chiste. aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice: doctor, mi hermano esta loco, cree que es una gallina. el doctor contesta: lo ha llevado a un médico? y el tipo le dice: lo haría, pero necesito los huevos. pues eso, más o menos es lo que pienso sobre las relaciones humanas, saben? son totalmente irracionales y locas, y absurdas, pero supongo que continuamos manteniéndolas porque, la mayoría, necesitamos los huevos.

Woody Allen, Annie Hall.



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