Archived entries for cerebro

parecido

(escuchando Bruce Springsteen, working on a dream)

nueve, nueve, nueve, nueve, nueve de cada diez dentistas españoles recomiendan un chicle sin azúcar. hoy, con todos ustedes, entre el público, el hijo de puta que lo recomienda con azúcar. buenas noches, gracias, gracias. desde Madrid, nosaltres. así empezó la terapia de casi dos horas de carcajadas llamada parecido no es lo mismo. Juan Carlos Faemino y Javier Cansado llevan veintitantos años sobre los escenarios y siguen tan en forma como el primer día. con el lenguaje como único aliado, construyen fábulas surrealistas, destripando una sociedad casi sin rozarla, y consiguen espectáculo sirva de excusa para sentir que hacía tiempo que no te reías tanto. con alma de contadores de historias e histerias, el público les arropa y se siente cómplice de su humor, un humor aparentemente improvisado, pero estudiando hasta la última coma, incluidos sus ataques de risa sobre el escenario. dos tipos, uno alto y el otro más alto, hablan sin parar de su vuelta al mundo (Gana es un timo, en sus casinos juegas al par y sale impar, juegas al dieciocho y sale el treinta y siete), de su experiencia con una chica de mostrador al querer hablar con el señor Halcón, el de los viajes (que menudo nivel el del personal), del cambio climático (que llegue ya, que hace un frío de cojones. Al Gore, devuélvenos el dinero de los deuvedés), del consumo (las aguas fecales huelen fuerte, pero también huele fuerte Hugo Boss y te clavan sesenta euros por un bote así de pequeño), del humor (si contamos un chiste sin gracia, ustedes se ríen, que es mejor estar aquí que delinquiendo), y de cualquier otra cosa que su verborréica lengua les ofrezca. sólo eso. casi nada. una gozada de espectáculo que bebe de las fuentes de humor inglés, porque fueron a Londres a inspirarse (pero como somos españoles, no nos inspiramos, directamente lo copiamos todo), que te deja con un gran sabor de boca y de mandíbula, los ojos llorosos y la sensación de que no está todo perdido.

acaso no tienen sentido del humor? que son, apolíticos? Javier Cansado, parecido no es igual.

perdón?

(escuchando Mumford and sons, sigh no more. curioso descubrimiento)

cada uno usa el cerebro como puede. es un órgano extraño. para algunos más que para otros. por eso este magnífico guión ha batido todos los récords de taquilla. hasta que llegó Avatar, claro.

Bella: por qué me odiabas cuando nos conocimos?
Edward: es cierto… pero sólo por desearte tanto… aún no se si puedo controlarme.
Bella: yo sé que sí.
Edward: no logro leer tu mente. tienes que decirme lo que piensas.
Bella: ahora tengo miedo.
Edward: bien.
Bella: no, no te tengo miedo a ti, tengo miedo a perderte. siento que vas a desaparecer.
Edward: no sabes el tiempo que llevo esperándote.

Kristen Steward & Edward Cullen, crepúsculo.

confesión

(escuchando Juke and the Jack Baker trio presents, Boto and the second liners)

por todos los dioses, qué grandes son algunos guionistas.

(Betty está tumbada en el diván del dr. Hofstadt)
acción de gracias. es muy estresante tener que conseguir reunir a la familia. mi madre no cocinó el año pasado porque ya estaba mal, y este tendré que hacerlo con Gloria. pero es acción de gracias, y agradezco muchas cosas. como esto. esto me ha ayudado. Don cree que no, pero sí lo ha hecho. poder hablar solos, usted y yo y su libretita, me ha sentado bien. aún así, no puedo evitar pensar que lograría ser feliz si mi marido pudiera serme fiel. mi hermano tiene unos hijos muy malos y suele pegarles. Don nunca ha pegado a los niños. es bueno en casa. pero fuera… me doy cuenta todos los días, noches de hotel, a veces perfume, o peor. no sabe qué es una familia. nunca ha tenido una. y siento pena por él. cuando, en realidad, debería estar enfadada, muy enfadada con él. pero escondo la cabeza, como una avestruz. qué curioso, verdad?
(se incorpora y enciende un cigarrillo)
cuando hacemos el amor, a veces es como yo quiero, pero otras se hace evidente que es como lo quiere otra. supongo que yo no soy suficiente. pero puede que el fallo sea él.
(da una larga calada al cigarrillo)

January Jones, mad men.

ratas

(escuchando Kylie Auldist, made of stone. get the funk)

coronel Hans Landa: la característica que hace que sea tan efectivo en la caza de judíos, en oposición a otros soldados alemanes, es que puedo pensar como un judío; mientras ellos sólo pueden pensar como alemanes, o más precisamente como un soldado alemán. ahora, si uno tuviera que determinar un atributo que los alemanes comparten con un animal, sería el ingenioso y depredador instinto de un halcón. pero si uno tuviera que determinar un atributo que los judíos comparten con un animal, sería el de una rata. considere por un momento que vivimos en un mundo de ratas. sería un mundo hostil de hecho. si una rata fuera a pasar por su puerta ahora mismo, no la trataría con hostilidad?
Perrier LaPadite: probablemente sí.
coronel Hans Landa: eso pensaba. en realidad, no sabe porqué, pero no le gustan. todo lo que sabe de ellas es que son repulsivas. en consecuencia, la conducta normal de un soldado alemán es buscar en una casa sospechosa de esconder judíos. dónde busca un halcón? buscará en el cobertizo, en el desván, en el tejado, en cualquier lugar en el que él se escondería. pero hay muchos lugares en los que a un halcón no se le ocurriría esconderse. y la razón por la que el führer me llamó desde mis Alpes austríacos para traerme a la campiña francesa es porque se me ocurriría a mí. porque soy capaz de entender la capacidad que tiene el ser humano de abandonar su dignidad.

Christopher Waltz & Denis Menochet, malditos bastardos.

tempo

(escuchando eso de ahí abajo)

Joan Carles Martorell es uno de los personajes más fascinantes que he tenido la suerte de entrevistar. además de un genio con la cámara, también lo es con las ideas. y venusplutón!com es una de las últimas. en ella, Rafa Cortés nos presenta a Luis Segura, cantante de LA, y a su abuela Carmen, de noventa y dos años. ambos ruedan algo muy difícil de rodar. el sabor y el tiempo de un pa amb oli amb formatge. ustedes mismos.

la mala noticia es que el tiempo vuela; la buena, que tú eres el piloto. Sean Ellis, cashback.

recopilación

(escuchando Charlie Winston, hobo)

intentó acordarse de la última vez que dijo no lo olvidaré nunca. de cuándo habló de que había cosas que jamás haría. caer en la tentación de ser de una manera determinada, vivir sin amor, tener esa o aquella actitud ante la vida, responder a una situación concreta, vestirte así, tener un trabajo por dinero, convertirte en una profesional de la hipocresía. demasiadas cosas de las que preocuparse, pensó, no he podido con todo. una cambia porque evoluciona, le habló el pequeño ángel sobre el hombro. o porque es un cobarde, sentenció el diablillo con el que una vez quiso vivir para toda la eternidad y se tuvo que conformar con convivir. nada jode más que rememorar aquello que quisiste ser y que no lograste, añadió. y, si en lugar de lamentarte por lo perdido, te preguntas las razones por las que ganaste todo lo demás?, replicó su pequeña conciencia blanca y alada. todo lo demás? y qué es todo lo demás, listillo? espetó el diablo que ya se había descolgado de su espalda y sentado en una esquina de la habitación con un cigarrillo entre los dedos. dale la vuelta a las cosas, no le estuches, y mírate. eres la que, como dice Jesús Terrés en nadaimporta, pisas fuerte y pides otra ronda, lloras a veces, te caes y te levantas. eres niña, madre, abrigo y pregunta. crees en princesas y en domingos con desayunos en la cama, te sientes tonta viendo comedias románticas y una reina cuando otros ojos te miran, te emocionas con una canción y con un bolso, y, sobre todo, notienesningúnjodidoproblemaconello. no eres ni más ni menos, te basta con ser un poquito. con ser tú.

tu corazón es libre, ten el valor de hacerle caso. Mel Gibson, Braveheart.

el secreto de sus ojos

(escuchando pearl jam, backspacer)

los ojos hablan, dice Benjamín Expósito. sólo hay que mirarlos con detenimiento. y encontrar su secreto. casi todos lo tienen. una historia, un amor, un debería haberlo hecho hace veinticinco años, un cobarde, cállate, cobarde, los ojos hablan. lo malo es cuando no puedes verlos. por suerte, Juan José Campanella los contempla con una facilidad pasmosa, los escucha, los comprende y les aconseja. y luego lo cuenta. grande, enorme, tanto que te dan ganas de levantarte de la butaca y aplaudir, rompiendo ese silencio tenso y perfecto que ha creado entre los dos protagonistas, Darín y Villamil, y el público, sentado en la butaca, con los sentidos abiertos de cinco en cinco. el director se toma su tiempo, mima las imágenes, acaricia la historia, pela los acontecimientos y los ofrece uno a uno, como gajos de una fruta ácida. si en sus anteriores historias, eran los sentimientos, el amor no correspondido, las emociones entrecortadas y desencontradas, la muerte y el resurgir de los sueños, los que habitaban sus historias, en éste es todo eso y mucho más. porque la base sigue siendo la misma, pero el envoltorio es cine negro. pero con mayúsculas. Cine Negro. y del bueno. sin artificios, sólo guión, la cámara en el lugar que corresponde, y actores. por ese orden. un guión lleno de amor por las grandes historias, una cámara que se convierte en parte integrante de todo lo que sucede ante su lente con una interpretación tan parcial como magistral, y unos actores que sobresalen de la pantalla, que confirman que Ricardo Darín es un dios de la interpretación, que Soledad Villamil es una diosa de las miradas y que Guillermo Francella es un descubrimiento a la altura de Eduardo Blanco y su cura en el hijo de la novia. cuánto cine hay en el cine en ocasiones. cuánto cine.

hace veinticinco años que me pregunto. y hace veinticinco años que me contesto lo mismo: deja, fue otra vida. ahora quiero entender todo. no fue otra vida. es esta vida. Ricardo Darín, el secreto de sus ojos.

persecución

(escuchando Imelda May, love tatoo. larga vida al rockabilly)

– que no, oiga, que nosotros somos todos inocentes, que son ustedes los que nos están persiguiendo.
– ya, pero es que les estamos persiguiendo porque son ustedes culpables.
– eso es completamente falso, insultante e indigno de un gobierno democrático.
– no me vengan ustedes con democracia, que no saben lo que es. además, si tienen pruebas de que les perseguimos, por qué no las presentan?
– porque son ustedes muy buenos haciéndolo y es muy difícil conseguir las pruebas esas. y ustedes, por qué no presentan las pruebas de que somos culpables?
– coño, porque no hay manera de pillarles con las manos en la masa. y, cuando lo hacemos, se las arreglan para que las acusaciones sean improcedentes, que no ilegales, se lo recuerdo.
– y eso cómo lo sabe usted?
– eso lo sabe todo el país.
– y tiene pruebas? de que lo sabe todo el país, quiero decir.
– no, claro, pero se palpa en la calle. se ve, se nota.
– como se nota que nos persiguen. si no, por qué nos tienen que poner esposas ante los medios cuando nos sacan del furgón policial?
– porque son ustedes unos delincuentes.
– pero esas no son formas, hombre.
– tiene razón, ahí le doy la razón. alguien se pasó un poco. pero que conste que nosotros pedimos que no se les pusieran.
– entonces habrá que investigar quién ha sido el que se ha saltado la orden.
– claro, claro. creemos una comisión de investigación.
– completamente de acuerdo. lo ponemos por escrito?
– por supuesto. si no lo ponemos por escrito, no tendremos fotos.
– ni fondos, que son casi más importantes.
– bueno, sin fotos no hay fondos.
– toda la razón. hay que tener fondos y fotos.
– y cuántos asesores le parece a usted que podemos poner?
– a ver… cuántos somos. uno, dos… siete y ocho. hagamos números redondos. yo creo que una docena está bien, no?
– me parece un buen número, así todos podrán elegir a uno y así no nos peleamos.
– y un presidente y dos vicepresidentes. y un par de secretarios.
– ponemos vocales?
– no, tampoco hace falta que nos pasemos, que sólo era para lo de las esposas. además, tampoco hay tantos fondos.
– tiene usted razón. es que la costumbre… ya se sabe. oye, y de lo la persecución?
– bueno, un clavo tapa otro clavo, no?
– claro, claro.

no subestimes nunca el poder de la negación. Kevin Sapcey, american beauty.

teoría

(escuchando weezzer, green album)

el mentiroso, si actúa solo, tiene muchas posibilidades de continuar haciéndolo. porque la mentira queda acotada a un espacio cerrado, que es el propio espacio del mentiroso, y así continúa hasta que él mismo se traiciona, si es que lo hace (y casi nunca lo hace). con este tipo de engaños, el mentiroso, y sólo él, vivirá cómodamente durante toda la vida, ya que puede lucrarse lo suficiente para permanecer en un estatus social y económico que le satisfaga. pero, cuidado, el poder llama al poder y, en casi todos los casos estudiados, corrompe. así, y el mentiroso necesita expandir su campo de acción, compartir el beneficio para que éste, con la aparición de nuevos socios mentirosos, se multiplique por sí mismo varias veces. según la norma (libro de reglas del mentiroso lucrativo del cuál se desconoce el origen real, aunque se sabe que se gestó en Italia y se extendió por todo el Mediterráneo) uno puede mentir hasta diez, pero para mentir hasta cien, hacen falta por lo menos cuatro individuos. con semejante premisa, que eleva los beneficios exponencialmente, no es de extrañar que el mentiroso lucrativo (casi) siempre termine por asociarse con otros, ya sean mentirosos profesionales o simples aprendices. y ahí es dónde está el verdadero reto. porque las grandes mentiras del mundo (o de la comunidad autónoma) perpetradas por más de un individuo o individua siempre han terminado por salir a la luz en uno u otro momento. siempre hay alguno de esos principiantes que comete un error, que termina explicando con pelos y señales toda la trama a cambio de un trato de favor. en cambio, aquellas mentiras trazadas con total impunidad con un solo individuo. vamos, que a todo cerdo le llega su San Martín. aunque acuse a la Guardia Civil de su propia condición.

yo quiero matar, robar y ser respetado. Leandro Firmino, ciudad de Dios.

terapia

(escuchando morcheeba, dive deep)

cuando uno se encuentra con un diálogo como este para abrir una película, no puede sino recomendarla encarecidamente.

psicóloga: ha bebido, esta mañana?
Schneider: …
psicóloga: no contesta?
Schneider: puede marcharse si quiere.
psicóloga: no se eche la culpa, señor Schneider. simplemente estaba en el lugar equivocado.
Schneider: no, nunca debería haber estado ahí.
psicóloga: qué quiere decir?
Schneider: no quiero hablar de ello.
psicóloga: sobre qué no quiere hablar?
Schneider: cree en Dios, doctora?
psicóloga: sí, o no estaría aquí.
Schneider: Dios es un hijo de puta. algún día voy a matarlo.

Virginia Anderson & Daniel Auteuil, mr73.



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