Archived entries for cansancio

herencia

(escuchando trombone Shorty, backatown)

querido hijo. siento decirte que el mundo que vas a heredar está hecho un asco. los adultos somos personas egoístas y egocéntricas que barremos hacia casa, sin pensar en los demás si no es para conseguir algún beneficio. heredarás, tú y todos los de tu generación, una sociedad en la que los más poderosos son los que deciden el día a día de los que intentan llegar a fin de mes. roban, venden a su madre y, como decía Serrat, se arman hasta los dientes en el nombre de la paz. mientras tanto, los menos agraciados, al igual que hicieron los poderosos o sus familiares en el pasado, sueñan con subir a lo más alto, tener dinero a chorros y disfrutar a costa del sudor de su prójimo. vivimos en un mundo en el que lo más importante es poseer y demostrarlo para que el resto quiera poseer lo mismo. y, una vez conseguido, decidir que vas a poseer otra cosa y volver a empezar de nuevo. respiramos rodeado de la basura que nosotros mismos generamos y nos lamentamos de que los gobiernos no hagan nada por limpiarlo. engañados hasta la saciedad, los que no hemos sido capaces de convertirnos en poderosos, continuamos nuestro día a día, impacientes, esperando a que nos regalen una gallina que ponga huevos de oro, y quejándonos de lo mal que nos trata la situación actual de crisis y lo difícil que es labrarse un futuro en el que poder engañar a otros. eso sí, sentados en el sillón de casa, con la televisión de cuarenta y dos pulgadas enchufada al home cinema y un canal de documentales, una cervecita bien fría en la mano y el aire acondicionado puesto. y tú dirás que así es difícil sacar la cabeza. lo sé, pero es que los adultos somos así: una pandilla de cobardes que dicen que luchan contra el sistema, pero siempre desde el mando de la consola. sólo espero que aún estéis a tiempo de poner las bases de un futuro para el planeta. vosotros , los que acabáis de llegar, y aún conserváis la sonrisa al ver un pez en un estanque o el reloj de la torre de la plaza. sólo espero que sepas que no hicimos lo que pudimos, pero que fue porque hemos sido unos torpes sin nada por lo que luchar más que nuestro propio confort. lo anterior lo habían luchado nuestros padres y abuelos, lo siguiente… bueno, vosotros veréis.

En el mundo de la publicidad no existe la mentira, si acaso se llama exageración. Cary Grant, con la muerte en los talones.

abstracción

(escuchando the jam, snap!)

porque hay días en los que, si uno no se pone rock’n’roll del bueno, es incapaz de superar la falta de coherencia, el exceso de incertidumbre, el aumento de la presión, la proliferación de comentarios desafortunados, las técnicas de traspaso de estrés, el poco cuidado del resultado final, la falta de escrúpulos, la adicción al trabajo de un lugar en el que las familias son sólo consumidores y no personas, el empeño que se pone en el desprecio y no en la búsqueda de soluciones, y muchos otros aspectos terminados en mente en los que es mejor no entrar porque luego merma el porcentaje de productividad y no habrá primas, ni sobrinas, ni nada que tenga que ver con agradecer el esfuerzo realizado. además, es la única forma de no sacarle punta a los lápices y luego convertirse en mago para hacerlos desaparecer.

y ahora, una cuestión de protocolo, prefieres que te dé el culo o la entrepierna? Brad Pitt, el club de la lucha.

equipo marrón (2)

(escuchando Aretha Franklin, today i sing the blues)

dieciséis anuncios. cincuenta y una adaptaciones. tres interactivos. dos adaptaciones. dos semanas. alguien conoce algún buen distribuidor de cafeína?

el oxígeno, te coloca. en caso de emergencia, respiras hondo debido al pánico, de ese modo te vuelves eufórico, dócil, aceptas tu destino. Brad Pitt, el club de la lucha.

Alicia

(escuchando vvaa, the acid jazz history, old testament)

Tim Burton lleva una tiempo enamorado de los ordenadores. le gusta el tacto de sus teclas, la suavidad con que se mueven los lápices sobre la superficie de las tabletas gráficas, la capacidad de cambiar de un pincel a otro con sólo un click. ha abandonado las libretas que llenaba de dibujos mientras iba en autobús, mientras desayunaba en una cafetería, a media tarde, sentado en su escritorio, o en las reuniones de producción, y las ha cambiado por un pequeño notebook. y está encantado. porque, desde que se decidió a guardar el papel en el garaje de su mansión y reemplazarlo por píxeles, allá por los años de la construcción de su Fábrica de los chocolate, sus costes se han minimizado, sus ingresos en taquilla se han multiplicado y, lo mejor de todo, tiene que preocuparse un poco menos por ciertos aspectos de menores, tales como el guión o la interpretación de los actores. con un buen procesador todo se puede solucionar. y eso no es malo. al contrario, es de una magnífica percepción para los negocios. su particular y distorsionada visión del mundo se ha convertido en una factoría de muñecos, promociones y otros elementos de promoción, que consiguen lo que realmente importa: llenar las salas. en tres dimensiones o en dos, es da igual. ahora bien, uno sale de la sala algo tocado. qué lástima de Alicia, qué pena de Sombrerero, que agonía de Reina Blanca, que desastre de Stayn, qué tristeza de país de las maravillas. sólo su mujer, la Reina Roja Bonham-Carter, se salva de la caricatura, rizando el rizo de la ironía y la exageración. demasiados filtros de imagen, demasiada saturación, demasiado ruido, demasiados juegos de palabras sin sentido porque tienen que estar. demasiadas concesiones al público únicamente infantil, incluida la lucha a lo Narnia y el baile del tipo tenemos un ordenador, dale vueltas a la cabeza. vale, vale, y ahora a las piernas. jaja, qué bueno. o no, oiga. o no. Tim Burton lleva un tiempo enamorado de los ordenadores. y eso no es malo. lo único es que también se ha olvidado de la magia. y eso, en una pantalla tan grande, se ve mucho.

últimamente estoy pensando en cosas que empiezan por eme. Johnny Deep, Alicia en el país de las maravillas.

erizo

(escuchando vvaa, blow up presents exclusive blend vol. 2. get the funk, que es viernes)

Paloma: venga.
Renée: qué quieres que diga?
Paloma: hábleme de usted.
Renée: hábleme de usted.
Paloma: la escucho.
Renée: sí, sé que me escuchas. y también que me estás filmando. pues… a ver… bien… bueno… me llamo Renée, tengo cincuenta y cuatro años. soy la portera del número dos de la calle Eugéne Manuelle, en París, un edificio hermoso, dividido en cinco pisos de lujo. todos habitados e inmensos. hábleme de usted, hábleme de usted. soy viuda, bajita, fea y regordeta. tengo juanetes y, a veces, cuando me levanto, tego el aliento de un mamut. no tengo estudios. siempre he sido pobre, discreta e insignificante. vivo sola, con un gato perezoso, que tiene la notable peculiaridad de que le sudan las patas cuando se enfada. como no suelo ser amable, aunque siempre soy educada, no caigo bien. pero me toleran porque yo represento a la perfección el arquetipo de la portera de un edificio. fea, vieja, gruñona, y que se pasa el día viendo la televisión, mientras su gato gordo sestea en almohadones recubiertos con fundas de ganchillo, en medio de un olor a alubias. ya está, ya lo sabes todo.
Paloma: pues no, no lo sé todo.
Renée: claro que lo sabes.
Paloma: qué esconde detrás de esa puerta?

Garance Le Guillermic & Josiane Balasko, el erizo.

días

(escuchando vvaa, shuffle playlist)

hay días en los que las horas saben a café con sal. en los que el amor y la compasión se quedaron en el terrón de azúcar que se cayó por el sumidero y que fue substituido por el condimento marino. días en los que el cansancio ha hecho mella en el cuerpo y la cuidad huele a humo y hay accidentes en la autopista que retrasan el tráfico durante horas. momentos en los que te perdiste el secreto mágico de la felicidad escrito en ese póster que no miraste. días en los que el esternón aprieta hacia adentro y presiona los pulmones. horas que convierten el código en letras de cemento que no puedes mover aunque uses una palanca. hay espacios de tiempo en los parece que no hay salida hacia ningún lugar y en los que crees que no serás tú el que repartirás una sonrisa por allí por donde pases. fotogramas que se rayan y desprenden apatía esperando la siguiente secuencia. esos días, es mejor pedir sacarina. para evitarte problemas, más que nada.

ya sabes, vivo como Robinson Crusoe, náufrago entre ocho millones de personas. entonces, un día vi una huella en la arena, y allí estabas. es algo maravilloso, cena para dos. Jack Lemon, el apartamento.



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