Archived entries for aprendizaje

tuercas

(escuchando Twin Sister, colour your life)

Cronos se ha aliado con el código css y sus múltiples peculiaridades en los objetos flotantes, y han ido a comprar una llave inglesa por un tema de tuercas que hay que apretar. pero, como decíamos hace años, al final, se trabaja mejor bajo presión. siempre que puedas quitarle el pitorrito a la olla, claro.

yo ya no veo el código, sólo veo una rubia, una morena, una pelirroja. Joe Pantoliano, matrix.

previo

(escuchando pearl jam, live at benaroya hall)

todas las noches, cuando se acostaba pensaba tranquilo, todo va a salir bien. tranquilo, no te preocupes, al final, todo sale bien. las noches dejaron de ser un espacio de tiempo para descansar. se despertaba de pesadillas imposibles, de sueños asfixiantes en los que era perseguido o insultado hasta que no podía soportarlo más. entonces abría los ojos. y pasaba horas interminables, en silencio, haciendo cábalas sobre el futuro, sobre las posibles alternativas. puede que no sea tan fácil. puede que esta partida termine perdiéndola. cada día que pasaba, se le hacía más difícil creer. hasta que la taza se llenó. no sabía la razón del cambio, pero había pasado. los nervios habían dado paso a un estado de sobriedad que había sentido en alguna ocasión antes, pero que casi tenía olvidada. inconscientemente, la había buscado en los cajones de la memoria y había encontrado la llave. va a salir bien. lo sé. va a salir bien. ahora es el momento de levantarse, de alzar las manos y la voz, de gritar que estás aquí. su voz sonaba en silencio entre los ojos. dejó de tener sueño. miró a través de la ventana y vio que estaba amaneciendo. se levantó y se metió bajo la ducha. iba a salir bien.

para averiguar si seré yo el héroe de mi propia vida o si otro ocupa ese lugar, habrá que leer hasta el final. Tobey McGuire, las normas de la casa de la sidra.

ser

(escuchando Mumford and sons, sight no more)

por si te sirve de algo, nunca es demasiado tarde o, en mi caso, demasiado pronto, para ser lo que quieras ser. no hay límite en el tiempo. puedes empezar cuando quieras. puedes cambiar o seguir siendo el mismo, no hay normas al respecto. de todo podemos sacar una lectura positiva o una lectura negativa. espero que tu saques la positiva. y espero que veas cosas que te sorprendan. espero que sientas cosas que no habías sentido nunca. espero que conozcas a gente con un punto de vista diferente. espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa. y si te das cuenta de que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo.

Brad Pitt, el curioso caso de Benjamin Button.

bitácora (3)

(escuchando massive attack, heligoland)

cuaderno de bitácora del Agency Key.
los tiempos en los que el navío navegaba viento en popa y con las tripulaciones contentas con el trabajo que realizaban, con sus ventajas y desventajas, con sus momentos de gloria y dificultad, habían pasado hacía ya tiempo. ahora, las aguas que surcaba eran complicadas, llenas de escollos y arrecifes, y habían hecho naufragar a los buques más conocidos, aquellos que habían sido compañeros de viaje durante muchos años. muchos eran los amigos de tabernas que habían abandonado la vida en el mar y nunca más se les había visto en sus taburetes preferidos. corrían malos tiempos para los barcos de gran calado. ahora eran las pequeñas embarcaciones las que se deslizaban entre los restos de cascos y mástiles, las que llegaban antes que nadie a los puertos para abastecerse, las que terminaban con los víveres sin compasión, las que cortaban de cuajo cualquier posibilidad de que un monstruo como el Agency Key pudiera conseguir alimento para sus tripulantes. por eso, ante semejante panorama, la acusación de que el cuadro de mando al completo había llevado a cabo prácticas consideradas como actos de piratería no llegaba en el mejor momento. las patrullas de policía del mar empezaron a abordar el barco con total impunidad, deteniendo a todo aquel que pudiera saber alguna cosa de las supuestas actividades ilegales que permitían llenar las bodegas sin importar las reglas. la falta de víveres en los puertos y las acusaciones habían puesto al Agency Key en una de las situaciones más difíciles desde su botadura, hacía ya más de veinte años. los tripulantes, por su parte, esperaban ansiosos que la situación llegara a su fin. algunos deseaban llegar a un puerto en el que poder desembarcar y quedarse para siempre, otros miraban de reojo los botes salvavidas, buscando alguien con quien poder compartir tan ardua travesía. el resto, rezaba para que llegara un milagro, algún tipo de acuerdo con una autoridad portuaria que les permitiera recibir ayudas para poder comer. ninguna de las opciones era la que los tripulantes deseaba. pero eran las únicas que había.

mis perros tienen hambre. una pena que solo estés tú. Heath Ledger, batman, el caballero oscuro

cabos

(escuchando Miles Davis, kind of blue. hay días que merecen un clásico)

veinte días de yeso por culpa de la incompatibilidad de los gatos y las motos después, uno se siente mucho mejor. aunque vaya cojeando, aunque no pueda saltar ni aplicar maravillosos pasos de baile a sus estados de ánimo. de momento, seguimos operativos. y, por supuesto, pedimos disculpas a todos aquellos que hayan podido pensar que habíamos abandonado este experimento que ya va por los montones de años (y sin patrocinio ninguno, oiga).

en la cadena de montaje, el obrero giraba la llave una y otra vez, sin pensar en la razón. hacía su trabajo y punto. por la cinta transportadora, iban apareciendo piezas una tras otra, una cada cinco segundos. todas tenían, en la parte superior, una tuerca enorme, negra, que esperaba ser apretada por una llave inglesa. y él era esa llave. hasta que le sustituyeran, claro. porque la suya era una de las pocas fábricas en las que todavía se usaban obreros para apretar las tuercas. en el resto, la mano de obra se había sustituido por una máquina que hacía su trabajo mucho más deprisa (dos tuercas cada cinco segundos) y sin necesidad de masajes en los brazos cada semana. es más, ni siquiera tenían que parar la producción para dormir. las fábricas no paraban nunca. aunque no hubiera a quién vender las piezas. porque el mercado había caído en picado. y, de las doce fábricas que había en la región, ya sólo quedaban tres. y dos de ellas, funcionaban por tracción mecánica. su trabajo tenía los días contados. eso lo sabía, pero tampoco había muchos más sitios a los que ir. así que hacía su trabajo. hasta que se dio cuenta de que su sustitución iba a ser inminente. fue de casualidad, atando el fragmento de una conversación allí y otra allí. la conclusión fue un mazazo en el estómago. al terminar el turno, salió de la fábrica cabizbajo, pensativo, malhumorado, dolido. las ideas hervían y dolían entre las sienes mientras andaba. eso le llevó a girar a la derecha en lugar de a la izquierda tras la puerta. fue entonces cuando vio el resultado de tu trabajo. las máquinas que salían de aquella cadena de montaje eran básicas, sin ningún atisbo de originalidad, sin pizca de gracia. tantos años trabajando aquí para esto? la pregunta quedó flotando en el aire, acompañada por las nubes de un mes de septiembre a punto de llegar a su fin. no podía ser, nadie se había dado cuenta de ello hasta entonces? era difícil de creer, pero era así. la tristeza se convirtió en rabia, que se transformó en indecisión, de la que nació algo de fuerza, a la que, con miedo, insertó en una pizca de luz. esa noche, trazó el camino más duro que se le ocurrió, y empezó a dibujar los planos de una nueva máquina, llena de curvas y tuercas apretadas a mano. cayó la primera tormenta del otoño.

lo único que puedo decirles a ustedes es que si me hacen una pregunta y no sé la respuesta, les diré directamente que no sé la respuesta, pero también buscaré la forma de encontrarla, y cuando la tenga, se la daré. Will Smith, en busca de la felicidad.

problemas

(escuchando Eli Paperboy Reed & the true lovers, roll with me)

Rafael: dejame hablar por el portero.
Osvaldo: el portero soy yo y con vos no hablo.
Rafael: dejame, es mi novia.
Naty: Osvaldo, déjalo.
Rafael: qué te dije? qué te dije? es mi novia. Naty, abrime la puerta, necesito que me escuchés.
Naty: no, qué querés?
Rafael: necesito hablar con vos a solas.
Osvaldo: no sé qué hacer con este tipo, Natalia.
Rafael: bueno, dejame. oime. escuchame, por favor, Naty. escuchame. necesito que me escuches. hice todo mal, todo mal. nunca te escuché, nunca te di bola de lo que me dijiste, pero parece que lo vi el problema. y dicen que si lo ves, es parte de la solución. la cagada es que no te dicen qué parte es. el cincuenta por ciento, el dos por ciento, no lo sé. pero yo creo que me hizo bien la terapia. la intensiva, digo. y qué más? ah, sí. bueno… no es verdad que no quiero tener más problemas. lo que yo no quiero son los problemas con las cuentas, los proveedores, pero quiero los tuyos. quiero los de Vicky, los de mi viejo, te lo juro. son mi familia, yo los quiero ayudar, entendés? ah, y yo quiero vivir toda una vida con vos. llena de problemas, los tuyos y los míos. porque eso son problemas, eso son. y el que no tiene esos problemas, bueno, ese es el problema más grande que puede tener. y aunque no sea Bill Gates, Einstein o Dick Watson, yo quiero vivir toda mi vida con vos, este, llena de problemas. y te voy a cuidar y te voy a… por más problemas que tenga… que tengamos, que tengamos y… no sé que más decirte. decime algo vos, por favor.
Naty: …
Rafael: no contesta.
Olvado: las minas son un problema, hermano.
Rafael: sí…
Osvaldo: yo al muchacho lo veo sincero, Natalia.

Ricardo Darín, Rubén Green, Natalia Verbeke, el hijo de la novia.

batalla

(escuchando Ben Harper, both sides of the gun, un disco con dos caras)

al principio, la situación era de mutuo respeto. simplemente, al encontrarse, se saludaban y punto. buenos días. mschdías (uno de los dos estaba siempre más dormido que el otro, o viceversa). pero el paso de los meses fue endureciendo las miradas y los silencios y los saludos. buenos días. mierda. los encuentros casuales en el pasillo o en los lavabos se convertían en una situación tensa y sin sentido. y todo por una rencilla de años atrás que nunca fue más allá. la desaparición de la química entre dos personas es rara. si se da paulatinamente, no ocurre nada. sólo pierde intensidad con el paso de los días hasta que desaparece. pero nunca se vuelve violenta. si no sucede así, se convierte en otra cosa. odio? tal vez. aunque llamarlo es darle mucha importancia. pero se le parece. y bastante, además. entonces, en los cruces, saltan chispas imposibles de apagar. porque luego, la necesidad de comunicación entre ambos se convierte en un partido en el que uno lanza penaltis y el otro decide no pararlos. violencia contra nada. luego, la contienda se convierte en algo público. y la guerra abierta es un espectáculo al que todo el mundo asiste, pero nadie se implica. ni de un bando ni del otro. y, si uno de los dos no entra en batalla, la tensión se transformará en rutina, y no irá más allá. de lo contrario, la defensa deberá cambiarse por un buen ataque. y ahí salpica. y mucho. ahí todo el mundo recibe un arma para apoyar a uno u otro bando. mientras tanto, silencio. que siempre es mejor que la guerra, no? y parecerse lo más posible a Alvy Singer, claro.

para el ejército me declararon inutilísimo. si hubiera una guerra yo sólo serviría de rehén. Woody Allen, Annie Hall.

bon Sant Joan

mañana

(escuchando Mumford and sons, sigh no more)

Christian Striboll y Beryll Winkelmann salieron a la calle a hablar con la gente. dónde te gustaría despertar mañana por la mañana?

cincuenta personas una pregunta. Hamburg-Altona
dónde me gustaría despertar mañana por la mañana?
es una buena pregunta! con un muchas respuestas!
ah… si tuviera un deseo gratis, mañana me gustaría despertar en Praga.
no está mal.
dónde te gustaría despertar Theo?
ah… ah, como siempre, en casa con mi familia.
eso significa en el país, de viaje, de vacaciones o de cualquier manera?
la pregunta es, qué haría… entonces…
en Hamburgo.
en el mar Mediterráneo, sin este tráfico alrededor.
donde brille el sol y haya mar y playas.
mañana por la mañana en Bali… en Bali. en mi cama en la playa
con el ruido de las olas de fondo.
ah… el mar del Este, la playa y todo eso lo primero, donde haya playa, para pasear un rato…
eso es porque, en mil novecientos sesenta y dos, exactamente, en el lago Alster, tuve la experiencia más bonita de mi vida con una preciosa chica alemana. y su nombre era Inge. me gustaría despertar ahí otra vez. ese es mi deseo.
en México, allí es ahora verano! Gualla Hara, allí me gustaría despertar mañana!
pero con seguridad, si tuviera que trabajar, que me permitiera volver unos días y luego de nuevo a Bali!
si yo, por ejemplo, me despertara sano con toda la familia disfrutar del día. por ejemplo, Blankenese, en el bosque. preparar un te, con gujum durum daran (turco), disfrutar del día y volver a casa sano!
en la selva tropical.
contigo. dulce.
somos hijos de Adan y Eva. pero la gente sólo piensa en dinero, dinero, dinero. eso será su maldición.
en mi cama. donde ahora mismo no puedo dormir, porque siempre me despierta mi novia roncando. a pesar de que ella tampoco puede dormir, porque nuestra hija de cinco meses también se despierta constantemente. así que duermo en el sofá y me duele la espalda.
por eso pienso constantemente sobre la selva.
en mi cama.
aquí en mi cama.
en la cama al lado de mi novia.
en mi cama.
en casa en mi cama. me siento genial en casa. no quiero estar en ningún otro lugar.
una vida de ensueño, sin colegio. exacto. sin padres aburridos. sin discutir y todo eso. exacto!
en España.
Gracia.
en mi cama. y entonces me gustaría… si le aprietas la cabeza a mi tigre, sus ojos se ponen rojos. y si me despierto, siempre quiero hacer eso!
a su lado. aquí. sí, gracias.
eso me hace feliz y me llena de salud.
no tengo nada más que decir. estoy bien.

la felicidad sólo es real cuando se comparte. Emile Hirsch, hacia rutas salvajes.

días

(escuchando vvaa, shuffle playlist)

hay días en los que las horas saben a café con sal. en los que el amor y la compasión se quedaron en el terrón de azúcar que se cayó por el sumidero y que fue substituido por el condimento marino. días en los que el cansancio ha hecho mella en el cuerpo y la cuidad huele a humo y hay accidentes en la autopista que retrasan el tráfico durante horas. momentos en los que te perdiste el secreto mágico de la felicidad escrito en ese póster que no miraste. días en los que el esternón aprieta hacia adentro y presiona los pulmones. horas que convierten el código en letras de cemento que no puedes mover aunque uses una palanca. hay espacios de tiempo en los parece que no hay salida hacia ningún lugar y en los que crees que no serás tú el que repartirás una sonrisa por allí por donde pases. fotogramas que se rayan y desprenden apatía esperando la siguiente secuencia. esos días, es mejor pedir sacarina. para evitarte problemas, más que nada.

ya sabes, vivo como Robinson Crusoe, náufrago entre ocho millones de personas. entonces, un día vi una huella en la arena, y allí estabas. es algo maravilloso, cena para dos. Jack Lemon, el apartamento.

memoria

(escuchando Chris Joss, teraphonic overdubs. get the funk, dude)

recogió la mesa y se sentó en el sofá. en la televisión, el menú del dvd repetía su bucle una y otra vez. tenía que marcharse a la cama, el día siguiente sería duro, pero su cuerpo no respondía. se quedó con los ojos fijos en aquellas letras. película, opciones, extras. había una música, pero no la estaba escuchando. las pupilas no se movían y la imagen se fue borrando píxel a píxel. hubo un instante de silencio en el que desapareció todo lo que le rodeaba. rebobinó sus recuerdos, cuando las cosas eran más fáciles. por qué es ahora todo tan complicado?, se lamentó. no lo es, le dijo el recuerdo de un beso del día anterior. la memoria es selectiva y descarta el dolor, la soledad, el pánico, la angustia, la apatía, añadieron los labios con sabor a sábanas de la mañana. cerró los ojos. no quería escuchar lo que tuvieran que decirle. los besos son siempre buenos, pensó, no pueden darse cuenta de que las cosas ahora son demasiado difíciles. no, no son difíciles. son iguales, insistió el beso de después de comer, con un leve aroma a bombón fundido en el café. lo que ocurre es que es más fácil dejar que sea la memoria la que seleccione lo que mañana serán recuerdos de tiempos mejores, concluyó un beso de la tarde, a quemarropa, en la cocina. el aire frío entró por la ventana del salón y respiró. regresó al sofá, se levantó, apagó la televisión, sacó el la película del reproductor y la guardó en su funda. pulsó off. se acabó. lo dijo en voz alta.

recuerda, Red, que la esperanza es algo bueno, quizá lo mejor de todo. y las cosas buenas no mueren. Tim Robins, cadena perpetua.



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