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disculpen el silencio. a ver si conseguimos hacer que las neuronas le permitan un hueco a la constancia.

ché, ustedes saben el cuento del polaco que se olvidó el sabbat? no? estamos en Polonia, estamos en un pueblito polaco, estamos con un rabino. el rabino se despierta un día y descubre que los demonios se robaron todos los almanaques del pueblo. ya nadie sabe cuándo es sabbat. todos los días se han mezclado. reunión de sabios. y uno dice bueno, votemos para saber cuándo es sabbat. y el otro dice no, no, echémoslo a la suertes. pero otro sabio dice que cada semana el sabbat sea un día distinto así por lo menos algún día la embocamos. y el rabino dice no, no, hay que esperar a Dios para que de la señal. entonces ahí el pueblo pregunto qué hacemos nosotros? nos comportamos todos los días como si fuera sabbat o como si no fuera sabbat? se armó un lío tremendo entre los que querían trabajar todos los días y entre los que no querían trabajar ni un día mas en su vida. y, en medio de ese caos social, aparece un nenito muy pequeño que avanzó entre la gente y dijo yo sé cuándo es sabbat: cuando el aire huele dulce. efectivamente, dos días después el aire olió dulce. ese día, todos le creyeron al niño. ese día, el sabbat había regresado. y después vinieron los nazis y los mataron a todos.

Daniel Burman, el abrazo partido.