postal

(escuchando Hiromi, beyond standard, que hay que empezar a ir haciendo boca)

el reverso de la postal en blanco. te marchaste de viaje hace ya algún tiempo, pero tienes ganas de volver. sientes que has fallado en algunas de las cosas que te impulsaron a irte, aquellas que tenían una solución más allá de tus fronteras. pero en muchas otras has crecido. sentiste que la imaginación se apagaba, que las carcajadas habían desaparecido de tus horarios, que hubo cosas más duras de las que esperabas y cosas más sencillas de las que jamás soñaste. desde el bar, miras por la ventana. llueve. la mochila descansa en la silla contigua a la tuya. está sucia, cansada, llena de remiendos y agujeros. está pidiendo a gritos que regreses. pero, debes regresar? has conseguido lo que te proponías? has desvelado todos los secretos del funcionamiento de los tiempos pasados, de cuando todo era fácil y hablabas por los codos y te reías un montón y terminabas las noches con una sonrisa? has encontrado la solución a todo aquello que buscabas? no, no lo has hecho. y, sinceramente, creo que nunca lo harás. porque no hay solución que encontrar, ni viaje más emocionante que el que te espera en casa, en tu casa, en la que has construido sudando y riéndote y saltando y llorando y muriéndote un poco y dejándote la piel en cada maldito ladrillo. no hay nada más que buscar. las cosas cambian, la vida cambia, la gente cambia, y tú pretendías no hacerlo? nada es mejor ni peor. la única forma de continuar es aceptar lo que has encontrado y dejarte la piel en ello. miras por la ventana del bar. sabes que el viaje de regreso será largo. pero lo has decidido. envías la postal a casa. i’m on my way.

sólo cierra los ojos, pero mantén tu mente abierta. Anna Sophia Robb, un puente hacia Therabitia.