personas

(escuchando Cliff Martinez, bso drive)

ellos nos enseñaron a hablar, a pensar y a vivir como lo hacemos. habían pasado años de lucha, de soportar lo insoportable, de morir por pensar distinto. pero habían levantado la cabeza y habían logrado ser un poco más libres, que nosotros fuéramos un poco más libres, que sus nietos fueran un poco más libres. ser, cuánto peso en una palabra. ser un poco único, pero manteniendo un nexo común con el resto de tus vecinos. o no dejar ser, pisar logros y hundir la espada donde más duele, en la esencia de unas victorias que se llevaron por delante tanta gente, tantas personas. buenas y malas, pero personas con una vida, una familia, unos amigos, unas relaciones y un aire que respirar. cuando eso ocurre, cuando no se deja ser por imposición, los que todavía creen en que valió y vale la pena la lucha, llenaron la cuidad de gritos y banderas, de pasos silenciosos y tambores que elevaron la convocatoria al nivel festivo que merecía. sin incidentes, sin guerra, con un puñetazo a cámara lenta, de decenas de miles de manos, en la boca de los que hablan con la boca llena y la cabeza vacía. dicen son sólo unos pocos radicales y nacionalistas que, evidentemente, no representan a su mayoría absoluta. no les votan. radicales o no. nacionalistas o no. personas que son.

hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo. lo cierto es que yo siempre fui un iluso. Albert Finney, big fish.