pausa

(escuchando Elliott Smith, roman candle)

la pantalla volvió a sus actividades antes de la vorágine y se quedó callada durante tres días. el dedo índice no se movió para dar golpecitos sobre una superficie de plástico duro. lo hizo para sujetar el cuchillo que picaba la cebolla para unos espaguetis con calificación qué ricos. los ojos no leyeron nada que no fuera papel o expresiones y movimientos. las piernas no colgaron de la silla y se mantuvieron en constante movimiento o alargadas sobre el sofá. el sol no entró por la ventana, mojó la cara y las manos y el pelo de los cuatro. el viernes el enchufe laboral dejó de dar electricidad a la neurona y se creó una burbuja de emociones que no aparecían desde hacía muchas hojas de calendario. carreras de coches, cosquillas en la cama, pasta con mucho queso enrollada en el tenedor y las manos, desayuno de tostadas con queso y nesquick, risas y llantos, una mañana de confidencias y una tarde de pasamos a veros, besos, caricias, luz en la cara, las cartas sobre la mesa, planes para el verano, soluciones al futuro incierto, emocionante paz emocional y personal. este fin de semana se ha llenado de Lluís y Lola y la niña con nombre de agua. este fin de semana he sido feliz, muy feliz.

Chiqui: viste lo que hice, papá? lo viste? lo viste?
Crush: sí, estuviste genial. choca esa aleta, cocorota…
Chiqui & Crush: bestial.

Andrew Stanton, buscando a Nemo.