pausa

(escuchando the heavy, the house that dirt built)

soy la chica más sola del mundo. en serio. cuando me levanto por la mañana, no hay nadie a mi lado, ni siquiera puedo poner la radio, porque en la cabaña en la que vivo no tengo antenas cerca, ni repetidores. paso las horas mirando por la ventana, contemplando como crecen las plantas a mi alrededor. soy mi única comida. me alimento de recuerdos y palabras que repito una y otra vez ante el espejo. bueno, de eso y algunas de las hortalizas que hay sembradas en el jardín. no sé quién las plantó ni siquiera si alguien lo hizo, siempre han estado ahí. casi no tengo ni que regarlas, la lluvia se encarga de ello. el agua, la voy a buscar a la pequeña fuente que brota de las rocas que hay al bajar por la ladera. es una fuente extraña. no va a ningún sitio y no parece venir de ningún sitio en concreto, sólo está. hace años que vine aquí. compré la casa más alejada de la civilización que encontré. tanto, que ya ni siquiera sé exactamente dónde estoy. un día, me cansé de no tener nada de verdad, de no ser capaz de saber si estaba viva o sólo era la prolongación de mi cuerpo que la gente quería que fuera. me desperté y sentí que lo único por lo que valía la pena luchar era yo misma, así que decidí desaparecer. después de desayunar, te escribí una carta y te la dejé en la mesa de la cocina. luego vine aquí. y ahora no puedo irme. prometí esperar a que vinieras a buscarme. y aquí estoy, con un reloj y su tictac como única compañía.

si por casualidad espera que me marchite como una hoja y me lleve el viento va a llevarse una gran decepción. Juliette Binoche, chocolat.