pasos (cuatro)

(escuchando thrice, the alchemy index vols III and IV air and earth. oh, dioses de la sorpresa, qué gratos momentos nos hacéis pasar con vuestra impagable presencia)

esto empezó aquí. luego siguió aquí y aquí. y hoy hemos decidido continuar.

el click de sus dedos también hace click en mi cabeza. cómo es posible que no me haya dado cuenta antes? tengo que verlo de cerca. con un gesto rápido, recojo la bandolera y salgo del vagón justo antes de que tren se ponga en marcha. al notar los dos pies en el suelo de la estación me quedo como paralizado. el hombre parece divertirse con la situación. pero tengo que preguntárselo. me acerco despacio. me paro justo frente a él. es un personaje extraño para la época. parece el protagonista del libro que estoy leyendo. sólo que no lo parece, es él. estoy seguro. me quedo de pie junto a su mesa. buenos días, puedo sentarme? por favor, responde. le parecerá extraño, empiezo, pero… es usted Viktor Askenasi? sí, responde con sin ningún tipo de sorpresa, como si estuviera esperando esa pregunta. y creo que puedo ayudarle en su búsqueda. en mi búsqueda?, contesto. quién le ha dicho nada de una búsqueda? usted, al venir aquí cada semana, y rubrica la frase con una enorme sonrisa. oiga, yo no entiendo nada. cómo es posible que usted sea Viktor Askenasi? el mismo Viktor Askenasi de la bailarina, el hotel Argentina en Dubrovnik, la sociedad con sus absurdas normas, el protagonista de una novela que ocurre en mil novecientos treinta y cuatro? el mismo. el silencio pesa sobre el aire y no me deja pensar. no puedo creer lo que estoy oyendo. realmente es él, el personaje del libro que estoy leyendo. pero… cómo puede ser? aprovecha el silencio para intentar aclarar lo que está sucediendo. usted me ha llamado para que le ayudara, no es así? no, yo no he llamado a nadie. sí, sí que lo ha hecho. el camarero interrumpe la conversación. qué va a tomar el caballero? un café con leche…?, responde sin darme tiempo a pensar y mirándome de reojo, esperando mi aprobación. asiento. un café con leche para él y otro coñac para mí. gracias. veo alejarse al camarero con unos puntos suspensivos como todo pensamiento. Viktor Askenasi saca un paquete de picadura de su bolsillo y lo abre. en su interior, una pipa y un atizador. prepara la pipa y se la pone en los labios. la enciende. le da una calada y me mira. bueno, por dónde quiere empezar? escruto sus ojos intentado buscar una ecuación que explique todo esto. cómo es posible que sepa que sepa lo que estoy buscando? cómo puede ser que alguien salga de una novela para sentarse en un café por el que tú vas a pasar cuando hace dos horas tú no tenías ninguna intención de pasar por ningún café? y más aún, que lo haga para ayudarte a ti? no tiene sentido. por qué no empiezas por el principio? lo dice mirándome a los ojos, como distraído, igual que hablan los sabios. el camarero trae el café con leche y el coñac. le doy las gracias. tomo un sorbo. está caliente. el gran danés se ha sentado a mi lado. le acaricio. su piel me tranquiliza. empiezo a hablar.

lo que te mata de preocupación, nunca se materializa. lo que te toma por sorpresa un miercoles por la tarde te dejan pasmado. Jude Law, Alfie.