hace un rato

fin (y principio)

(escuchando pearl jam, vitalogy)

saltar al vacío. sin red. con una posibilidad. un paracaídas que te has cosido tú mismo. un paracaídas hecho con trozos de tela e hilos que te han ido regalando los que tienes en las pupilas, los que han visto tus ganas y han apoyado tu trabajo. ahora la mochila está llena. ellos son los que te han dado de comer y de beber, los que te han animado y ayudado cuando las ojeras se marcaban con negro indeleble y los músculos empezaban a pesar como sacos de cemento, los que te han obligado a sonreír cuando no había más que un estómago con acidez y una tensión casi insoportable en cualquier fonema. has llegado al final del camino y aquí termina el mundo. a tus pies, mucho más abajo, en el abismo, sólo hay nubes que cubren lo que esperas sea un lugar mejor para vivir. ahora puedes montar tu tienda de campaña y quedarte aquí un tiempo. ver si te gusta estar al borde, a punto del salto, para tener siempre la posibilidad de (no) darlo, y llegar a construirte una casa de piedra. o puedes dar un nuevo paso confiando en tus habilidades y en lo que te dice la tripa. cierras los ojos y les ves a ellos, les coges de la mano. ellos sonríen. tú también. miras hacia adelante. aprietas sus dedos. hop. aventura.

rock’n’roll. José Coronado, no habrá paz para los malvados.

belleza

(escuchando Ben Harper & Charlie Musselwhite, get up)

lunes (casi) gris. cansancio de antes de empezar. alguien dispara a lo más básico. para vender, claro. pero, joder, hay que hacerlo muy bien para hacerlo muy bien.
corto y pego por si alguien lo necesita.

nada más que añadir.

individual

(escuchando dualize, LA. a esto le llamo yo un disco)

Zelig ha dejado de ser un camaleón para ser, al fin, él mismo. sus puntos de vista sobre política, arte, la vida y el amor son honestos y espontáneos. aunque su gusto pueda describirse como de vulgar, es el suyo. finalmente, es un individuo, un ser humano. ya no abandona su identidad para formar parte de algo seguro e invisible que le rodea.

Patrick Horgan, Zelig.

balance (41)

hoy es uno de esos días en los que (dicen) hay que hacer balance. pues ahí vamos.
una lista de algunas cosas que han sucedido.

media docena de trabajos. en algunos mejor que en otros. en ninguno una mierda, en ninguno genial.
varios cientos de miles de canciones. algunas me hicieron saltar en mil pedazos. no todos los pude recomponer.
no puedo contar las películas, no soy tan bueno en matemáticas ni tengo tanta memoria. no tantas como canciones, pero sí bastantes. el disco duro se está llenando. continúan sorprendiendo y fascinando, lo cual ya es mucho. algunas me cambiaron la vida. recuerdo, por lo menos, un trozo de cada una.
cientos de amigos. ahora quedan algo más de una docena. les adoro, les quiero, les echo de menos. sonrío cuando están y cuando no están y me acuerdo de ellos. dicen que los amigos de verdad son los que están cuando más les necesitas. yo creo que son los que están, incluso cuando no los necesitas. y ellos están. punto.
unas pocas personas que te han cambiado la vida para siempre, porque tienen eso que tú siempre has querido y no encontraste ni en el fondo de los cajones más polvorientos o las estanterías más nuevas. (ya) no se van a marchar jamás de mi piel.
un montón de aventuras de las que es mejor no hablar en público. ni siquiera en privado sin la presencia de un abogado y con circunstancias atenuantes válidas ante un tribunal.
una niña con nombre de agua a la que encontré algo más tarde de lo que quise, pero en el momento justo en el que teníamos que hacerlo. es un trozo de los días y todas las noches, una canción que no sé tararear, pero que adoro, un plato aparentemente sencillo, pero de difícil cocción, parte de mis manos, mis neuronas y mis pies. es el color de mis ojos. queda tanto por recorrer.
ellos dos, que lo tienen todo por delante y te levantan y te hacen reír y te obligan a enfadarte y a dar más de lo que hubieras pensado y a ser feliz y a ser feliz y a ser feliz. y te sorprenden y aprenden y miran y no escuchan y escuchan y saltan y duermen, por fin, duermen. los que lo saben, saben qué quiero decir.
una familia que crece y te da valores y te los quita, que ha estado desde el primer día y es todo lo que tú eres, un trocito de cada.
un montón de páginas escritas y leídas y no leídas. diálogos, emociones y cuentos. todo lo encontrado y lo que queda por encontrar. libros y más libros.

esto es sólo medio camino. incluso algo menos. o algo más. seguimos, no?

hoy no hay película. aunque, si la necesitan, pueden poner aquí todas las que han aparecido hasta ahora.

colores

hoy es miércoles. pero mañana nos vamos de vacaciones. así que toca cine. yupi.

tienes que ir con la corriente. ningún mar reniega de los ríos. la idea es mantenerse en una estado de salida constante mientras siempre estamos llegando. te ahorras un montón de principios y finales. el viaje no necesita explicación, sólo viajeros. y ahí es donde entráis vosotros, chicos. es como si llegarais a este planeta con una caja de lápices de colores. puede que te den la caja de ocho, o la de dieciséis, pero es lo que haces con esos lápices, los colores, con lo que te han dado. no te preocupes por pintar fuera de las líneas. yo digo que colorees fuera de las líneas, sabes a lo que me refiero? pinta toda la página. no te limites. nos movemos con el fluir del océano. no estamos encadenados a la tierra, eso te lo puedo asegurar.

Bill Wise, waking life.

decenas

él: muy bien. diez razones o menos. diez cosas que odias en tu vida, que detestas. creo que ya te dije las mías. rápido. sin pensar.
Scarlett: está bien. mis pies. mi matrimonio. mi ropa. la gente lenta. preguntar el camino. el papel y el plástico. las mentiras. el dinero. no, necesitar dinero. necesitar. bien.
él: diez razones o menos. las diez cosas que más te gustan en la vida. diez cosas que podrías conservar, si sólo pudieras conservar diez.
Scarlett: de acuerdo. mi coche.
él: es un coche estupendo.
Scarlett: gracias. mi sobrino. mi tostadora. el árbol que está detrás de casa. el viento.
la música. cualquiera. mi pelo, cuando llueve.
él: Sólo son siete.
Scarlett: sí. tu turno. diez razones o menos. lo que conservaría.
él: mi mujer. mis hijos. sus amigos. el café a las cinco y media de la mañana. una buena evacuación intestinal. no hacer tomas adicionales. el piano. sexo. la palabra escrita. prendas de algodón. y los finales impactantes.
Scarlett: fueron 11.
él: Lo sé.
Scarlett: El cartel dice 10.
él: Lo sé.

Morgan Freeman & Paz Vega, dame diez razones.

profesión

dejé de buscar monstruos bajo la cama hace tiempo. supongo que, en el paso de la adolescencia a la adultez, cuyo parecido con idiotez es innegable, me di cuenta de que estaban dentro de mí. y que había que sacarlos de alguna manera. por eso empecé a asesinar a todos aquellos que lo merecen. es posible que sea injusto y que muchas de las personas que exhalan su último aliento teniéndome en su recuerdo no merecieran perder la vida, pero, teniendo en cuenta que, aunque los motivos por los que cuales mis víctimas deben morir sean lícitos, la ley tampoco me permitiría hacerlos, no tiene mucho sentido justificarse, no? lo hago y ya está. esta es mi forma de vivir y entender el mundo. hay personas que sobran y personas que no. los que tenemos ese poder lo sabemos. el resto, los que están por debajo, no. por eso están por debajo. su existencia es tan vana que no merece ni siquiera ser tenida en cuenta. excepto cuando tienen que elegirnos, claro. cada cuatro años.

Hanna: tengo miedo de que un día empiece a llorar y se inunde la habitación y nos ahoguemos los dos.
Josef: aprenderé a nadar.

Sarah Polley & Tim Robins, la vida secreta de las palabras.

robo

disculpen el silencio. a ver si conseguimos hacer que las neuronas le permitan un hueco a la constancia.

ché, ustedes saben el cuento del polaco que se olvidó el sabbat? no? estamos en Polonia, estamos en un pueblito polaco, estamos con un rabino. el rabino se despierta un día y descubre que los demonios se robaron todos los almanaques del pueblo. ya nadie sabe cuándo es sabbat. todos los días se han mezclado. reunión de sabios. y uno dice bueno, votemos para saber cuándo es sabbat. y el otro dice no, no, echémoslo a la suertes. pero otro sabio dice que cada semana el sabbat sea un día distinto así por lo menos algún día la embocamos. y el rabino dice no, no, hay que esperar a Dios para que de la señal. entonces ahí el pueblo pregunto qué hacemos nosotros? nos comportamos todos los días como si fuera sabbat o como si no fuera sabbat? se armó un lío tremendo entre los que querían trabajar todos los días y entre los que no querían trabajar ni un día mas en su vida. y, en medio de ese caos social, aparece un nenito muy pequeño que avanzó entre la gente y dijo yo sé cuándo es sabbat: cuando el aire huele dulce. efectivamente, dos días después el aire olió dulce. ese día, todos le creyeron al niño. ese día, el sabbat había regresado. y después vinieron los nazis y los mataron a todos.

Daniel Burman, el abrazo partido.

idiosincrasias

Will Hunting: quedé con una chica.
dr. Maguire: cómo te fue?
Will Hunting: estuvo bien.
dr. Maguire: volverás a verla?
Will Hunting: no lo sé.
dr. Maguire: por qué?
Will Hunting: no la he llamado.
dr. Maguire: eres un aficionado.
Will Hunting: sé lo que estoy haciendo.
dr. Maguire: sí?
Will Hunting: sí. no se preocupe. está controlado. sí, pero esa chica es, ya sabe, bonita, lista, divertida… distinta de las otras que he conocido.
dr. Maguire: pues llámala, Romeo.
Will Hunting: para qué, para que me dé cuenta de que no es tan lista? de que es tope aburrida? no sé yo… esa chica ahora es perfecta y no quiero estropearlo.
dr. Maguire: quizá lo que te preocupe es que tú dejes de ser perfecto. te has montado una filosofía perfecta. de ese modo podrás pasar toda tu vida sin conocer a nadie de verdad.
Will Hunting: …
dr. Maguire: mi mujer se tiraba pedos cuando estaba nerviosa. tenía esos pequeños detalles que la hacías maravillosa. se tiraba pedos mientras dormía.
Will Hunting: jaja.
dr. Maguire: no debería haberte contado nuestro secreto. una vez soltó a uno tan fuerte que despertó al perro. jaja.
Will Hunting: jajaja.
dr. Maguire: ella se depertó y dijo has sido tú y yo le dije sí.
Will Hunting: se despertó del ruido?
dr. Maguire: sí. Dios mío, lleva muerta dos años y sólo recuerdo estas chorradas. son maravillosas, sabes? esos pequeños detalles son una de las cosas que encuentro a faltar. las pequeñas idiosincrasias, como yo las llamaba. la convertían en mi mujer. y ella sabía muchas cosas de mí, conocía todos mis pecadillos. la gente llama a estas cosas defectos, pero no lo son. son lo mejor. nosotros escogemos a quién dejamos entrar en nuestro mundo. no eres perfecto, amigo. y, voy a ahorrarte el suspense, la chica que conociste tampoco es perfecta. lo único que importa es si sois perfectos como pareja. esa es la clave. la intimidad se basa en eso.

Matt Damon & Robin Williams. el indomable Will Hunting.

huevos

un fin de semana largo para algunos que puede ser perfectamente aprovechable para descubrir lo que las películas quieran. y volver a escuchar lo que nos dijeron una vez.

no obstante, volví a verla. volví a ver a Annie. fue en la parte alta del oeste de Manhattan. había vuelto a Nueva York. vivía en el Soho con un chico y cuando la vi. lo estaba arrastrando a ver el documental la pena y la piedad, así que lo tome como un triunfo personal. Annie y yo almorzamos juntos poco después, y hablamos de los viejos tiempos. después se nos hizo tarde. los dos nos teníamos que marchar, pero fue magnifico volver a ver a Annie. me di cuenta de lo maravillosa que era y de lo divertido que era tratarla, y recordé aquel viejo chiste. aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice: doctor, mi hermano esta loco, cree que es una gallina. el doctor contesta: lo ha llevado a un médico? y el tipo le dice: lo haría, pero necesito los huevos. pues eso, más o menos es lo que pienso sobre las relaciones humanas, saben? son totalmente irracionales y locas, y absurdas, pero supongo que continuamos manteniéndolas porque, la mayoría, necesitamos los huevos.

Woody Allen, Annie Hall.



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