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(escuchando feist, the reminder)

hubo un tiempo en que la televisión era una pantalla en la que se ofrecían dos tipos de programas, de actualidad y de entretenimiento. los primeros, informaban sobre acontecimientos con una veracidad digna de los más valientes. los segundos, hacían pasar el rato. ambos con más o menos arte. luego aparecieron los que lo mezclaban todo para ganar audiencia. la audiencia se convirtió en lo único y la televisión se fue al carajo. hasta que llegó gente como Aaron Sorkin. el creador y guionista de El ala oeste de la Casa Blanca, guionista de La red social, y creador y guionista de Studio 60, es uno de los pocos que se atreve a hablar de la televisión desde la televisión, un señor que escribe The newsroom y a uno no le queda más remedio que aplaudir tras el piloto. una serie que es capaz de hacer la catástrofe del Golfo de México un thriller periodístico que sujeta el ritmo con tal rotundidad que obliga a creer que no tiene que pensar en las líneas de diálogo de cada personaje. Will McAvoy es el presentador del informativo de la noche en una televisión en abierto, Mackenzie McHale su productora ejecutiva, un montón de secundarios. y poco más. casi una hora en la redacción, en los despachos y en el plató. diálogos rápidos, fulminantes, emocionantes, apabullantes, casuales, devastadores, exagerados y reales como su profesión. discusiones, gritos, tensión, adrenalina, amor al trabajo, trabajo, trabajo, trabajo, equipo, tiempo límite, fama, veracidad, ficción. las noticias ciertas se alimentan del guión imaginado. y viceversa, claro. qué es real y qué no? al uno le resulta casi imposible de saber. pero da lo mismo (en serio, no importa). porque cuando uno no se siente estafado al otro lado de la redacción, el resto son descartes. además, y para rizar el rizo de los que nos las damos de puristas y gourmets, los actores, a priori, son gente rara. Jeff Daniels (me quiere usted disculpar un momento?), Emily Mortimer, John Gallagher jr, Allison Pill, Thomas Sadoski, Sam Waterston y Olivia Munn. pero funcionan en la pantalla como si fueran un reloj suizo acabado de engrasar. así que todo eso. The newsroom. casi nada.

trátalo como si fuera importante. Emily Mortimer, the newsroom.