jotas

(escuchando Eli ‘paperboy’ Reed & the true lives, roll with you. toma ya descubrimiento soul)

jota minúscula necesitaba tres mil euros para reformar los baños y la cocina de su nueva casa. ilusionado, acudió al banco que había visto crecer su negocio, que sabía de sus ingresos, sus altibajos, sus dificultades, sus épocas de bonanza. tuvo que firmar catorce documentos, hacer fotos de la vivienda, explicar por activa y por pasiva, primero a la chica del mostrador, luego al apoderado y finalmente al director, lo que quería hacer. poner dos termos de agua caliente, cambiar las tuberías de plomo y la grifería, sustituir la cocina de gas, el horno y la nevera, y comprar una lavadora. eso era todo. casi nada. como es usted un cliente habitual, en quince días, si el departamento de préstamos lo aprueba, tendrá el dinero. salió de la entidad contento. si tenía suerte, en dos semanas podría quedar con el fontanero y empezar a buscar electrodomésticos.
jota mayúscula necesitaba tres millones de euros para una fianza. en setenta y dos horas. levantó el teléfono. habló con el presidente de la caja de ahorros que sabía de sus negros, de sus montañas de billetes sin limpiar, de su auge en política y economía doméstica, de sus laberínticas amistades y contactos. le contestó ven a verme. acudió a la oficina central. no firmó nada. se llevó, esa misma mañana, dos talones de un millón y medio de euros cada uno. es un cliente de toda la vida, explicó el director. pagó a tocateja. sin dar explicaciones. al salir del juzgado, no estaba contento. se quejaba de que su imagen había salido muy perjudicada del caso y que había perdido su trabajo en una importante compañía norteamericana. soy inocente, afirmó rotundo. hasta que se demuestre lo contrario.
San Martín es en noviembre, no?

alégrame el día. Clint Eastwood, Harry el sucio.