impulso

(escuchando Jamie Cullum, the pursiut. llamadlo pasión)

al llegar, se bajaron del autobús con la maletas en la mano. no era unas maletas especialmente pesadas, pero a ellos les parecieron incluso mucho más ligeras de lo que eran en realidad. se metieron en la puerta giratoria con las ganas de un niño que entra en una sala de cine y dieron dos vueltas antes de salir al interior de la terminal. se quedaron parados contemplando el ir y venir de la gente, de los carros con equipajes, de las familias, los ejecutivos, los estudiantes, los viajeros empedernidos, el personal de facturación, un grupo de pilotos y azafatas, personal de limpieza y tres camareros. aquello era un hervidero de movimientos hacia un lado y otro. se miraron, nerviosos. estás segura de esto? preguntó él. un poco asustada, pero sí, estoy segura, contestó ella. se abrazaron y se besaron rápidamente. luego, avanzaron despacio hasta llegar ante el panel que informaba de la lista de vuelos. los cuadros giraban sobre sí mismos de arriba a abajo y los caracteres iban cambiado uno tras otro a más velocidad de la que habían imaginado. empezaban en lo más alto de la lista e iban perdiendo posiciones, una cada medio minuto más o menos, hasta desaparecer por completo. entonces, había que buscarlos en las pantalla de televisión, justo debajo. ambos sonreían con ilusión. un piano de notas a ritmo de swing explotaba en su cabeza con cada nuevo destino. aquella tenía que ser una decisión tan rápida como el impulso que les había llevado hasta allí. pasaron unos instantes antes de que ninguno dijera nada. París?, preguntó él como queriendo ser romántico. ella le miró. no, ya hemos estado allí, se respondió a sí mismo. Roma?, dijo ella. no, no me apetecen los italianos, respondió él. Dublín? mucho frío. Berlín? nunca nos entendemos con los alemanes. Nueva York? no hay tanto tiempo. todos los destinos tenían una razón para rechazarlos. todos menos uno. al verlo aparecer en el panel, no tuvieron ni que preguntarse el uno al otro. cogieron las maletas y buscaron las oficinas de la compañía. compraron dos billetes y se encaminaron hacia el mostrador de facturación.

te has parado a pensar alguna vez como una decisión sin importancia puede cambiar totalmente el rumbo de tu vida? Sean Penn, mystic rivera.