hacha

(escuchando the incredible bongo band, rongo rock)

no sé qué me preocupa más. si el hecho de que estoy hablando como un animal en guerra con todo lo que me rodea, o el hecho de que tú me respondas igual. sacamos el hacha y la levantamos con intención de partir a nuestro oponente en trocitos. la vida parece ser así. unos ganan y otros pierden. pero lo pierden todo. hacer añicos a tu contrincante en la batalla es lo más importante. eso y tener el mayor número de soldados a tus espaldas para que te apoyen cuando sea necesario y, sobre todo, para que intimiden con su sola presencia. el uno frente al otro, nuestras cuerdas vocales no sirven para hablar, sino para emitir todo tipo de sonidos guturales que obliguen al contrincante a superarlos en contundencia. movemos los brazos indiscriminadamente, sin control alguno sobre nuestros actos, programados por la necesidad de terminar rodeados por un baño de sangre y pedazos. aunque ganar una batalla no significa ganar la guerra, porque la guerra dura todos y cada uno de los días que estás en activo. la batalla es sólo el principio de una defensa continua del título. y de una carrera por engordar los ejércitos. para seguir levantando el hacha y aplastar al enemigo. antes de que él te aplaste a ti. lo de los daños colaterales a los espectadores ante tan descarnado espectáculo, es harina de otro costal. o de otra época, si lo prefieren.

qué cojones tiene que ver este asunto con el Vietnam? de qué cojones estabas hablando? Jeff Bridges, el gran Lebowsky.