fiesta

(escuchando Norah Jones, little broken hearts)

Sant Jordi fue a rescatar a la princesa de las fauces del dragón que estaba a punto de devorarla. blandió su espada en el aire y le atravesó el cuello. le sangre roja salió a borbotones y, de ella, nació un rosal inmenso. Sant Jordi recogió la primera rosa y se la entregó a la princesa. gracias, le dijo con un beso. y se fue a sentar junto a los otros niños que escuchaban el cuento. luego hubo fiesta, sonó música y todos se pusieron a bailar haciendo un círculo. los caballeros con sus cotas de malla y espadas, y las princesas con sus sombreros y faldas de tul. pintaron cuadros, jugaron, construyeron un fuerte en un árbol, comieron dragonburgers y tarta de castillo del dragón, se revolcaron por las balas de paja, intentaron escapar del aspersor, se rieron mucho, hicieron turnos para montar en la moto de batería, compartieron horas y sol y ganas y cansancio posterior. el calor ayudó a que los tres años de Lluís fueran una celebración por todo lo alto. el calor y el increíble, descomunal, fantástico y colorido trabajo de Nani, que se dejó la piel y el tiempo y la dedicación en conseguir que el cumpleaños de su ahijado fuera memorable. un poco culpables, pensamos que tal vez había hecho demasiado, pero su sonrisa de felicidad y el llanto por tener que quitarse su traje de caballero no dejó lugar a dudas. como otras veces, se superaron con creces las expectativas de éxito y felicidad en los verdaderos protagonistas de la fiesta. todos, incluso el señor que se encarga de las temperaturas y las nubes y el sol, pusieron un poco de su parte para que él pudiera tener una fiesta magnífica. ja s’ha acabat? ha preguntado esta mañana un poco triste antes de ir a escoleta. en voz baja, hemos tenido que decir que sí. también un poco tristes, hemos tenido que volver a sentarnos frente a la pantalla para olvidarnos de imaginar y convertirnos de nuevo y hasta que nos dejen, en autómatas de la producción gráfica. dice Raquel que en tres años le hemos dado la vuelta a aritmética y que uno más uno han resultado ser cuatro. siento decirte que el sábado como otras excepciones únicas cada año, la suma dio doce y un montón de aspirantes a Peter Pan. qué gozada. molts d’anys, petit. y gracias a todos.

y espero nunca más perder la esperanza. Morgan Freeman, cadena perpetua.