ella

(escuchando Miles Davis, kind of blue)

al oír la fianza que le interpuso el juez, la presidenta se echó a llorar. ella, que jamás había hecho nada para enriquecerse, era acusada de robar y de estafar a todos aquellos que le habían dado su confianza otorgándole el puesto en el que se encontraba. ella, que nunca se había puesto en la boca malas palabras ni insultos gratuitos o pagados en contra de nadie, era señalada por los suyos como número uno de una trama en la que parecía que todos sus actos estaban perdidos.ella, que practicaba la austeridad como forma de vida y que nunca había hecho gala de la prepotencia que, decían, era una de sus principales características. ella, que amaba a sus conciudadanos y lo había demostrado lanzándoles besos gratis, incluso en los momentos más difíciles. ella, que estaba en el lugar que le correspondía por votación popular, porque el pueblo le había otorgado su confianza, y lo habían hecho porque creían en su programa, en su forma de entender la vida en aquella isla. ella, que siempre había mantenido su ideología y cumplido sus promesas. ella, que jamás se había dado por vencida a la hora de liderar un proyecto de futuro sostenible sin ataduras de ningún tipo. ella, la presidenta, se desmoronó cuando se dio cuenta de que esta vez sí, ahora iba en serio y necesitaría todas sus armas para poder salir de aquel embrollo. en caso de que lo consiguiera.

no todos los blancos son malos, pero ninguno sabe bailar. Denzel Washington, Huracán Carter.