el americano

(escuchando Click Corea & Hiromi, duet)

hay películas que dan mucho más de lo que tienen. y que se ven mucho mejor al salir de la sala. éste es sólo un ejemplo.

Eduardo o Jack o el señor Mariposa está cansado de su trabajo. su vida le ha convertido en un ser sin emoción, vacío de sentimientos, carente de una personalidad visible. porque Jack o el señor Mariposa o Eduardo es un hombre invisible. una de esas personas a las que nadie conoce, de las que nadie sabe casi nada. ah, sí, el americano. estuvo tomando café aquí durante una semana. luego desapareció. no hablaba con nadie, no miraba a ningún sitio, sólo leía el periódico. y luego pagaba y se iba. parecía una persona educada, de las que no causan problemas. o me alquiló una habitación. me pagó por adelantado. y luego se marchó sin dejar ni una sola huella de que había estado ahí. pero Jack o Eduardo o el señor Mariposa no es un hombre cualquiera. sólo lo sabe él. él y el hombre para el que trabaja, con el que mantiene una relación puramente comercial, con el mantiene conversaciones únicamente para tratar los temas verdaderamente importantes de su trabajo. luego se alejan el uno del otro. pero el señor Mariposa o Eduardo o Jack está cansado. antes no fallabas, le dice su jefe. y es cierto. antes no fallaba. porque está cansado, porque sabe que incapaz de escuchar más allá de su propio corazón. antes no tenía que pensar. lo hacía. entraba en un local y, antes de sentarse, ya había reconocido el lugar palmo a palmo y sabía más de los que estaban en él que muchos de sus conocidos. pero el paso de los años no perdonan y pierde facultades. por eso quiere dejarlo. aunque no sabe cómo. Eduardo o Jack o el señor Mariposa ha empezado a pensar. y, sobre todo, a sentir más allá de ahora.

padre Bendetto: un hombre puede ser rico, si tiene a Dios en su corazón.
Jack: no creo que Dios esté muy interesado en mi, padre.

Paolo Bonacelli & George Clooney, el americano.