discusión

(escuchando Janelle Monáe, the archandroid. a esto le llamo yo siute)

me gusta el anecdotario de Alfred. es un lugar lleno de joyas como esta.

entre la multitud que esperaba el tren en la estación de Cambridge, ellos dos destacaban sobre los demás. eran el filósofo Ludwing Wittgenstein y una colega. lo que había comenzado como una amable charla se había convertido en una discusión de magnitudes insospechadas. a su alrededor, los viajeros se despedían de sus seres queridos y subían a los vagones. las maletas iban desapareciendo del andén mientras con cada nuevo concepto en el que profundizaban. sus voces se elevaban sobre el bullicio, pero ninguno de los dos se percató de que, prácticamente, se habían quedado solos en el andén. el silbato del jefe de vías anunciando la salida de la locomotora, les devolvió a la realidad. al darse cuenta, Wittgenstein comenzó a correr tras el último vagón. su colega, tras él. Ludwing, Ludwing. le llamó varias veces, pero el filósofo ya se había subido al tren y le tendía la mano. ella se quedó de pie, recuperando el aliento, mientras veía agitar el brazo de su amigo. uno de los mozos se acercó y le dijo no se preocupe, señorita, dentro de diez minutos sale otro tren en la misma dirección. ella, sin apartar la vista de las vías, le contestó. usted no lo entiende. él había venido a despedirme.

es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo. Kevin Spacey, american beauty.