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(escuchando Dexy’s midnight runners, searching for the young soul rebels)

han sido muchos días de estar callado. falta de minutos y muchos trabajo achacado a que esto va a estar cerrado un mes y hay que dejarlo todo pulido hasta la última coma. tal incluso demasiado pulido en forma y olvidado en contenido. pero no nos vamos a meter donde no podemos meternos ni nos interesa. así que hoy, último día laborable en este gabinete para el que suscribe hasta que llegue septiembre, hagamos como que es viernes y háblese de las dos últimas películas.

la delicadeza. una pequeña joya en la que todo es lo que parece y lo cotidiano da un respiro a la neurona y un guiño al corazón. una preciosa historia de seres humanos guapos y feos, pequeños y grandes, dónde el hambre por una sonrisa tiene más arte que muchas otras propuestas que vienen desde el otro lado del mar. sencilla de emociones y complicada de ejecución, consigue que uno se congratule de haberse sentado en la sala a que le cuenten. Tatou cada día más Hepbourn y el que podría ser el amigo simpático del protagonista que acabará con la amiga simpática de la protagonista en un papel que nunca es el suyo, pero que esta vez sí. una bocanada de aire.

el caballero oscuro, la leyenda renace. un espectáculo de emociones góticas que nos rinde aún más si cabe a los pies de Christopher Nollan y su idea de trilogía heroica. un final redondo para una historia que empezó hace años, en la que los personajes tienen mucho que decir y la acción lo justo para compensar. un final casi perfecto en el que hay pocos peros y muchos aplausos. oscura, triste, con una catwoman que ha resultado ser la mejor posible y un listón que hace que se compadezca al que tenga que continuar la saga del hombre murciélago. como dicen por ahí, funciona como un reloj suizo. a lo que añadimos: y se disfruta como su chocolate.

y luego dejemos que sean los guionistas los que digan alguna cosa antes de que nos desenchufemos de este experimento que espero poder continuar el curso que viene. mientras tanto, niños, amor, sol, luna, mar, cine, música, amigos, pa amb oli i tramponet, helados, más amor y una cervecita bien fría. salut.

después de morir mi padre, empecé a venir mucho aquí. imaginaba que el mundo era una gran máquina. en las máquinas nunca sobran piezas, sabes? tienen el número exacto que necesitan. por eso pensé que, si el mundo entero era una gran máquina, yo no podía sobrar. tenía que estar aquí por alguna razón. y eso significa que tú estás también por alguna razón. Asa Butterfield, la invención de Hugo.