Archived entries for tv

descarga

(escuchando Pixies, doolittle. que uno también necesita sus momentos punk)

buscó su historial. era fácil hacerlo. bastaba con una huella dactilar para saber si estaba fichado, si tenía multas por pagar, si ganaba dinero, si defraudaba a hacienda. la gente era tan descuidada. nadie pensaba en las consecuencias de actos tan cotidianos como usar un teclado, beber de un vaso, poner tu nombre en un formulario de internet. todo eso dejaba huellas, pistas, con las que era muy sencillo hacerse una idea de si alguien era buena o mala persona, si merecía vivir o morir. tecleaba de noche, acompañado por el silencio de los mástiles de los barcos en el puerto. miraba la pantalla con respeto, reflexionando cada resultado que le ofrecía. tomó otro sorbo de cerveza. borró el historial de los programas de tráfico y de reconocimiento de huellas. los cerró. miró a través del cristal de la ventana y apuró la botella. comprobó la bolsa de herramientas. todo estaba en su sitio. salió de su apartamento. hacía tiempo que no actuaba. necesitaba focalizar su ira, tenía que manchar las hojas afiladas de sus cuchillos. era una noche cálida, con una ligera brisa de verano. Dexter había vuelto.

cuando llegó el otoño, no fue el orgullo lo que mantuvo viva a Grace, sino ese trance en que entran los animales amenazados, un estado en el que el cuerpo reacciona mecánicamente, sin demasiada reflexión. como un paciente que se deja dominar por la enfermedad. John Hurt, Dogville.

perspectiva

(escuchando Alice Russell, under the munka moon)

aquí Creighton Bernette, todavía en Nueva Orleans, que sigue estando donde la dejaron. perdón si me estoy haciendo un poco pesado. odiaría exacerbar cualquier sentido creciente de fatiga por lo del Katrina a lo largo del país. quizá ustedes hayan experimentado esta fatiga por lo del Katrina si ven la televisión o leen su periódico local. quiero decir que fue divertido durante un tiempo sentirse escandalizado por la respuesta nacional. y las fotos desde la cúpula del centro de convenciones fueron espeluznantes. Anderson Cooper estuvo aquí. Katie Couric también. pero… ahora? ahora estamos solos. y aquí está la cosa: por un tiempo, pensé que podríamos contar con nuestro sentido de pertenencia, con el hecho de que éramos, sin importar raza, clase o color, gente de Nueva Orleans ante todo. pero se acercan unas elecciones, verdad? y de ninguna manera un sentido de propósito compartido va a sobrevivir unas elecciones de Nueva Orleans, verdad? ahora hay gente abiertamente encantada con el hecho de que miles de exiliados, la mayoría de ellos negros, no podrán votar. mientras tanto, nuestro alcalde titular, percibiendo esto, habla crudamente de que Nueva Orleans sigue siendo la Ciudad Chocolate. y mientras tanto, un puñado de urbanistas idiotas están ocupados dando vueltas y poniendo puntos verdes en mapas, decidiendo qué barrios creen que deberían volver a Pantanolandia del ciprés. y, oh sí, mientras nadie estaba mirando, han despedido a todos los profesores del distrito de Orleans porque aparentemente los planes de nadie incluían al sistema de educación pública. así que, Estados Unidos, si se sienten culpables por su fatiga por lo del Katrina, aquí estoy para poner las cosas en perspectiva. no todo gira alrededor de ustedes. en serio. porque aquí, en la ciudad del desgobierno, siempre seremos nuestro peor enemigo.

John Goodman, Tremé (una de las mayores gozadas que es capaz de ofrecernos la televisión actual).

desafío

(escuchando pearl jam, backspacer)

uno de los impagables momentos de la cuarta temporada de una de las mejores series de la televisión inglesa.

Menos Uno: bajen la música, bajen la música.
Prime: oh, oh, qué estará tramando?
Menos Uno: quizá nuestro campeón quiera demostrar sus habilidades en la calle.
Prime: te está retando a una partida de Cifras y Letras Callejero. no puedes aceptar, es demasiado peligroso.
Menos Uno: bueno, qué dices? o es que te preocupa que te humillen frente a tu novia.
Prime: está llamando a Roy tu novia. entre los muros del club Más Ocho, eso es un claro desprecio.
Moss: tienes suerte de que mi novia esté en el baño.
Menos Uno: me vas a contestar o no?
Prime: no. prometimos que esos días habían acabado. no más batallas ilegales de Cifras y Letras Callejero.
Menos Uno: no te he preguntado a ti. se lo he preguntado a él. y bien?
Moss: qué es un Cifras y Letras Callejero.
Primus: más o menos como el Cifras y Letras normal, excepto que se juega en la calle.
Moss: no suena tan peligroso.
Prime: puede hacer bastante frío.
Moss: siempre llevo calzoncillos largos.
Prime: entonces estarás bien.
Menos Uno: oye, sigo estando aquí. qué dices novato?
Moss: vine aquí para beber leche y patear traseros. y me acabo de terminar la leche.

David Crow, Benedict Wong & (el magnífico) Richard Ayoade, the IT Crowd.

final

(escuchando incubus, light grenades. qué bueno, señores)

y mientras cientos de miles de seguidores de los pasajeros del Oceanic ochocientos quince de Sydney a Los Angeles se congratulan de haber visto el final de la serie, cientos de miles de toneladas de crudo se esparcen sobre las costas de Loussiana, casi cuatro millones de personas discurren cómo llegarán al mes que viene sin nada en la nevera, un enorme número de seres humanos indagan qué porcentaje de sueldo desaparecerá de sus nóminas, y muchas más exhalan su último aliento porque no han podido tomarse una pastilla que les salvaría la vida, sólo han podido beber agua contaminada, si es que han podido beber, y no esperan a que nadie haga nada por evitarlo. mientras las cafeterías se llenan de teorías sobre la isla, los corresponsales de guerra luchan para que se hable de los conflictos silenciados, las organizaciones no gubernamentales para que los gobiernos les hagan caso y los habitantes de las selvas para que no se talen más árboles. mientras los protagonistas de la serie ven cómo sus seguidores llenan las salas de cine para ser testigos directos del final de un periplo de seis años, los funcionarios de las oficinas de desempleo suspiran ante unas colas cada vez más largas, y los parados contemplan a los responsables de los ministerios a través del cristal del restaurante en el que tienen su comida oficial. mientras unos agradecen el camino tomado por los guionistas y otros reniegan de él, los campesinos recogen el arroz de las paellas de los domingos con el agua hasta las rodillas y el aire cargado de mosquitos, para conseguir que uno de sus hijos llegue a terminar un curso en la escuela más cercana, a sólo cincuenta kilómetros. mientras los fans comentan los finales alternativos a las vidas de Jake, Kate, James, John, Hugo, Sun, Li, Claire y Desmond, muchos no saben cuándo será su último días, pero sí que será pronto. por suerte. por suerte o por cansancio, la serie que más ha hecho para que abriera la veda a las series de calidad en televisión ha terminado. a ver si ahora se puede hablar de otra cosa.

si quieres que te tomen en serio necesitas un peinado serio. Sigourney Weaver, armas de mujer.

campaña

(escuchando Sting, bring on the night)

Salvatore: oh.
Harry: no hay más? la quiero.
Salvatore: yo vi a Susan Wordbringe hacerlo en Broadway. era buena, pero lo faltaba eso.
Ken: bueno, no lo hará ella, pero quieren la escena fotograma a fotograma.
Peggy: cómo si estuviera desesperada por tomar una Pepsi?
Ken: es para Pepsi, pero no es Pepsi. se llama Patio, una Pepsi dietética para que la mujer pierda peso. es la cola edulcorada de Pepsi, y sus abogados quieren recalcar calorías y demás. si lo hacemos bien, tendremos Patio. y si tenemos Patio, yo comeré con los de Pepsi.
Salvarore: creo que Pit Campbell ya está temblando.
Harry: pienso ir al cásting.
Peggy: pasamos ya al cásting?
Harry: tú no hace falta que vayas.
Peggy: entiendo que os guste, pero no es para vosotros. soy yo quien compraría Patio.
Harry: tú ya no estás gorda.
Peggy: gracias. no van a acceder a cambiar el nombre. y no hay muchas chicas como Ann Margaret, que pretendan aparentar catorce a los veinticinco.
Salvatore: eso pretende?
Harry: jaja.
Peggy: quieren una imitación? no nos permiten parodiarla?
Ken: es graciosa y sexy. no seas mojigata.
Peggy: me dirías eso a mí?
Ken: es sexy. y es lo que quieren.
Peggy: a veces no saben lo que es mejor.
Ken: cuando firmemos con ellos, podrás decírselo.

Bryan Batt, Rich Sommer, Aaron Staton & Elisabeth Moss, mad men, amor sobre las ruinas.

Goya

(escuchando the black crowes, before the frost…)

ayer por la noche, el presidente de la academia del Cine Español hizo algo que uno no recuerda haberlo visto antes en una ceremonia de premios. recordarle a los allí presentes que no son más que trabajadores, y que la gente paga por ir a ver su trabajo y que lo que tienen que hacer es ser más humildes y hacer bien aquello por lo que les pagan. una colleja y un fuerza y honor al final. ups. y Alex de la Iglesia consiguió diez puntos de credibildiad extra ante un público cansado de ceremonias aburridas y películas producidas para vivir de subvenciones. y lo hizo aprovechando la coyuntura de un año en el que se han estrenado algunas de esas historias que van a engrosar las estanterías cinéfilas en cuanto aparezcan en edición bonita. tiempo atrás, cuando las horas de sueño no eran obligatorias para el cuerpo, los domingos como el de ayer eran una excusa para que corrieran las cervezas ante una pantalla de televisión. para eso y para alimentar las ganas de celuloide. desde entonces, habían pasado muchas ediciones con la pantalla en negro o parpadeando alguna otra cosa. pero ayer entró en escena un Buenafuente nervioso y nos hizo levantar una ceja. algo que hacía mucho que no ocurría. y, aunque sólo fuera por eso, ya valió la pena. por eso y poque reconcilió al hombre del síndrome y el overdowse con las ceremonias. por eso y porque la vimos a medias, aunque fuera un rato, compartiendo manta. por eso y porque a los que nos gusta el cine, nos gusta saber que las películas que nos gustan también gustan a los jueces. y al resto del mundo, claro. no fue una gozada, pero sí un nos quedamos con la duda sobre el año que viene.

te das cuenta, Benjamín, el tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín. no puede cambiar de pasión. Gillermo Francella, el secreto de sus ojos.

confesión

(escuchando Juke and the Jack Baker trio presents, Boto and the second liners)

por todos los dioses, qué grandes son algunos guionistas.

(Betty está tumbada en el diván del dr. Hofstadt)
acción de gracias. es muy estresante tener que conseguir reunir a la familia. mi madre no cocinó el año pasado porque ya estaba mal, y este tendré que hacerlo con Gloria. pero es acción de gracias, y agradezco muchas cosas. como esto. esto me ha ayudado. Don cree que no, pero sí lo ha hecho. poder hablar solos, usted y yo y su libretita, me ha sentado bien. aún así, no puedo evitar pensar que lograría ser feliz si mi marido pudiera serme fiel. mi hermano tiene unos hijos muy malos y suele pegarles. Don nunca ha pegado a los niños. es bueno en casa. pero fuera… me doy cuenta todos los días, noches de hotel, a veces perfume, o peor. no sabe qué es una familia. nunca ha tenido una. y siento pena por él. cuando, en realidad, debería estar enfadada, muy enfadada con él. pero escondo la cabeza, como una avestruz. qué curioso, verdad?
(se incorpora y enciende un cigarrillo)
cuando hacemos el amor, a veces es como yo quiero, pero otras se hace evidente que es como lo quiere otra. supongo que yo no soy suficiente. pero puede que el fallo sea él.
(da una larga calada al cigarrillo)

January Jones, mad men.

tres pantallas

(escuchando Ben Harper and the relentless7, white lies for dark times)

viernes.
cuando explican que alguien ha tardado doce años en realizar una película, sabes que vas a ver una obra de una precisión minuciosa. que no se habrá dejado ningún detalle sin estudiar, nada sin retocar doce veces, una por año al menos, y que no habrá ni un fallo en toda la producción. esperas que te emocionen un poco, que te hagan sentir algo más allá del corazón acelerado, las manos apretando con fuerza los brazos de la butaca, el nudo en la garganta. y que será un espectáculo tan fascinante que tardarás años en volver algo así. sabes que no le faltará de nada. bueno, casi de nada. oye, tú has visto el guión por alguna parte? no. alguien ha visto el guión? el guión? había un guión? claro, tiene que haber un guión. yo creo que no. no lo encargaste tú? no, yo no encargué nada. joder, y ahora qué hacemos? bueno, tranquilos. esto va a ser tan alucinante que nadie se va a dar cuenta de que no hay guión. bueno, pero los actores tendrán que decir algo, no? joder, que tenemos a Sogourney Weaver. claro, claro. a ver, tú, el chaval de los bocatas, tu no querías ser guionista? sí, señor Cameron. vale, pues escríbeme un guión para mañana, que hay que empezar a rodar en un mes y no tenemos frases. toma, esta es la historia. ponle diálogos. sí, señor Cameron. ala, solucionado. qué lástima de Avatar, por todos los dioses.

sábado.
por suerte, Spike Jonze sí tenía guionista. y talento. y alma. y muchas ideas. Max escucha, siente, juega, ríe, llora, con una cámara casi documental, con un alma más grande que la de más de la mitad de la cartelera. donde viven los monstruos, cuánta sinceridad en una historia tan adaptada, pero tan original como su director. una gozada no apta para todos los públicos, el mundo visto con los ojos de un niño, con sus juegos absurdos, sus miedos, sus anhelos, sus sentimientos. emociona saber que todavía hay directores que son capaces de vender una idea y luego rodarla como les da la gana, con firma y todo. emociona meterse en una sala de cine y notar que se ha hecho lo mejor posible con una idea y que se ha dado todo por plasmar una visión muy distinta a la que nadie espera. una gozada emocional.

domingo.
Sheldon y Leonard son dos físicos teóricos que saben un montón de todo. pero sólo en teoría. la práctica es otra cosa. y ahí radica el humor. un humor que no trata a los espectadores como tontos ni olvida que la audiencia es fiel, siempre y cuando tengas algo que contar. y ellos saben de todo, así que siempre tienen algo que contar. su Teoría del Big Bang es una de esas pequeñas series a las que te enganchas sin querer, pero ya no puedes dejar de verlos ni de reirte hasta que no hayas terminado con todo. otra gozada televisiva que refuerza nuestra teoría sobre el viaje de los guionistas de cine a pantallas más pequeñas y libres (aunque sólo sea un poco).

Clementine: se acaba, Joel. pronto desaparecerá.
Joel: lo sé.
Clementine: qué hacemos?
Joel: disfrutar de ello.

Kate Winslet & Jim Carrey, olvídate de mí.

bocadillos

(escuchando Imelda May, love tatoo. larga vida al rockabilly)

Ted: sabes quién es amigo de Ted? Marshall. cómo nos conocimos es una buena historia. voy a contarla. fue el primer día de universidad.
(año 1996)
Ted: chicos, para comprender esta historia, debéis saber que vuestro tío Marshall estaba haciendo algo que hacen muchos universitarios. cómo lo cuento? estaba… digamos… comiéndose un bodacillo.
(Marshall sólo en la habitación de la residencia le da un bocado a un bocadillo y se ríe)
estudiante (entrando por la puerta): tío, he oído que viene el decano. esconde el bocadillo.
Marshall (apaga el bocadillo en un cenicero, lo cubre con una revista y echa ambientador en la habitación).
Ted (entrando en la habitación): hola.
Marshall: buenas tardes, señor. soy Marshall Erikssen.
Ted: señor? no, por favor, llámame Ted.
Marshall: de acuerdo, decano Ted.
Ted (oliendo el ambiente): vaya, alguien ha comido un bocadillo.
Marshall: cómo? no. en serio? no tengo ni idea porque ni siquiera sé cómo huelen los bocadillos. mis padres van a donar mucho dinero a esta universidad.
Ted (asiente): así que están en la litera de abajo? genial, porque yo quería la litera de arriba.
Marshall: qué quieres decir?
Ted: soy tu nuevo compañero.
Marshall: oh, esto no es justo.
(actualidad)
Marshall: no me di cuenta de que Ted no era el decano hasta aquella noche.
(año 1996)
(Ted se está comiendo un bocadillo enorme)
Marshall: tú no eres el decano.

Josh Radnor & Jason Segel, cómo conocí a vuestra madre.

divertimento

(escuchando BB King, one kind favor)

a las puertas del teatro, el equipo daba por concluida una sesión que había durado cuatro días. algunos, habían encendido sus cigarrillos y disfrutaban de cada una de sus caladas. otros, hablaban animadamente sobre cualquier aspecto técnico, intentando hacer un resumen de lo que había sucedido de puertas adentro durante las casi cien horas que había durando el proyecto. rodar un programa de televisión es duro. rodar trece en tres días y medio es una paliza. pero merece la pena. los focos molestan, la lengua se traba, los fantasmas del escenario lanzan objetos desde alturas impensables, el maquillaje lo ensucia todo y te borra la expresión de la cara, odias tener que repetir una y otra vez cada una de las frases, te cambias de ropa para cada programa, algunas veces demasiadas veces a la hora. luego, al terminar, miras los monitores y te ves a ti mismo en la pantalla el la toma catorce de la misma introducción, esa en la que pensaste dioses, como no salga esta, me voy a desmayar. pero sale. y sonríes porque has puesto cara de malo. porque sabes que, muy a pesar de que sea la primera vez que te metes en un proyecto de esta envergadura, el resultado ha sido digno y puede, incluso, que guste. lo sabremos, en [M], a partir de enero. quedan avisados.

no divertirse cuando uno puede es el mayor pecado del mundo. Sancho Gracia, 800 balas.



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