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fobias

(escuchando Van Morrisson, real, real gone)

hace más de dos años del último mensaje. no sé con qué frecuencia podré continuar con lo que los dedos me piden que continue, pero alguno caerá de vez en cuando. así que, si me disculpan, volveré a molestarles en algún momento de algún día. y hoy, como todos los viernes, para no romper las normas rotas, transcribiremos algunas líneas escritas por otros para que otros las vivan.

psicólogo: hábleme de Tommy Lee Royce.
Catherine: qué pasa con él?
psicólogo: qué la llevó al funeral de su madre?
Catherine: tengo una amiga a la que le dan miedo los pájaros. es una fobia real. y, un día, un pavo real apareció y se posó en su puerta principal. no tengo ni idea de dónde salió, pero simplemente se quedó allí durante horas. y ella no se atrevía a salir, y su marido estaba en el trabajo. y dijo que se sentía muy estúpida como para llamar a alguien. así que, simplemente, se quedó mirando por la ventana del salón durante horas. hasta que se fue. y yo le pregunté por qué?. y ella dijo así sabía dónde estaba. así que tal vez eso es todo. tal vez no haya nada más. sólo quería asegurarme de saber dónde estaba antes de que volviera a la cárcel.

David Crellin & Sarah Lancashire, happy valley, s02e03.

trabajo

sé que llego tarde a todas partes, pero nunca es tarde para un placer dialéctico como el de una serie de la que Robert Altman estaría orgulloso.

Thomas: usted se sirve mientras yo le sujeto.
Mathew Crawley: sí, lo sé. gracias.
Lady Mary Crawley: se acostumbrará pronto a la manera en la que se hacen las cosas aquí.
Mathew Crawley: si se refiere a que estoy acostumbrado a una vida muy diferente a esta, está en lo cierto.
Lady Edith Crawley: y en qué va emplear su tiempo?
Mathew Crawley: tengo un empleo en Trippon. les he dicho que empezaré mañana.
Hugh Bonneville, conde de Grantham: un empleo?
Mathew Crawley: en un bufete. puede que lo conozca, Harvel y Carter. necesitan un entendido en leyes industriales. aunque me temo que me encargaré de testamentos y transmisiones de propiedades.
Hugh Bonneville, conde de Grantham: sabe que pretendo involucrarle en la gestión del patrimonio?
Mathew Crawley: no se preocupe, el día tiene muchas horas. y contaré con el fin de semana.
Hugh Bonneville, conde de Grantham: lo discutiremos luego. no hay que aburrir a las damas.
Violet Crawley, Condesa viuda de Grantham: qué es un fin de semana?

Rob James-Collier, Dan Stevens, Michelle Dockery, Laura Carmichael, Hugh Bonneville & Maggie Smith, Downtown Abbey.

américa

(escuchando una tormenta tras los cristales)

hoy no es viernes, pero un temporal de viento y agua, una noche de cervezas y brindis y cine, una mañana de edredón sin más despertador que los ojos abiertos y el olor del café con leche, y un puente y tres sonrisas, hace que lo parezca. así que ahí vamos. seguimos con nuestra actual obsesión. esto es sólo el prólogo, así que no hay tripas abiertas.

presentador: por qué América es…?
Will McAvoy: no es el mejor país del mundo, profesor. esa es mi respuesta.
presentador: está usted diciendo que…
Will McAvoy: sí.
presentador: hablemos ahora de…
Will McAvoy: bien. Sharon, la dotación para artes no cuenta. sí, nos hace perder un penique de nuestro sueldo, pero él te ataca con eso siempre que quiere. no cuesta dinero, cuesta votos. cuesta horas de programación y ríos de tinta. sabes por qué a la gente no le gustan los liberales? porque pierden. si los liberales son tan jodidamente listos, por qué pierden siempre? y, en serio le vas a decir a los estudiantes que América es tan asombrosa con sus barras y estrellas que somos los únicos del mundo que tenemos libertad? Canadá tiene libertad. Japón tiene libertad. el Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, España, Australia. Bélgica tiene libertad. de doscientos siete estados sobreanos en el mundo, unos ciento ochenta tienen libertad.
presentado: de acuerdo…
Will McAvoy: y sí, tú, la chica de la hermandad. por si acaso un día accidentalmente te pasas por una cabina de votación, hay algunas cosas que deberías saber, y una de ellas es que no hay ninguna prueba que apoye la afirmación de que somos el mejor país del mundo. somos séptimos en alfabetización, vigesimoséptimos en matemáticas, vigesimosegundos en ciencia, el cuarenta y nueve en esperanza de vida, el ciento setenta y ocho en mortalidad infantil, terceros en ingresos familiares medios, cuartos en mano de obra y cuartos en exportaciones. sólo lideramos el mundo en tres categorías: número de ciudadanos encarcelados per capita, número de adultos que creen que los ángeles existen, y gastos en defensa, donde gastamos más que los siguientes veintiséis países juntos, veinticinco de los cuales son aliados. nada de esto es culpa de una estudiante universitaria de veinte años, pero tú, sin embargo, eres, sin ninguna duda, un miembro de la peor generación de la historia. por eso cuando preguntas qué nos hace el mejor país del mundo, no sé de qué coño estás hablando. de Yosemite? claro que solíamos serlo. defendíamos lo que estaba bien. luchábamos por razones éticas. aprobábamos y derogábamos leyes por razones éticas. hacíamos la guerra contra la pobreza, no contra gente pobre. nos sacrificábamos. nos preocupábamos por nuestros vecinos. invertíamos dinero en lo que creíamos y nunca nos vanagloriábamos por ello. construimos grandes cosas, hicimos avances tecnológicos tremendos, exploramos el universo, curamos enfermedades, y cultivamos los mejores artistas del mundo y la mejor economía del mundo. tratamos de alcanzar las estrellas, actuamos como hombres. cultivábamos la inteligencia, no la menospreciábamos. no nos hacía sentir inferiores. no nos identificábamos por a quién votamos en las últimas elecciones y no… no nos asustábamos tan fácilmente. fuimos capaces de construir todas esas cosas y hacer todas esas cosas porque estábamos informados. por grandes hombres, hombres que eran reverenciados. el primer paso para arreglar cualquier problema es reconocer que hay un problema. América ya no es el mejor país del mundo. es suficiente?

David Cromer & Jeff Daniels, the newsroom.

aficionados

(escuchando Dexy’s midnight runners, searching for the young soul rebels)

ayer hablamos de grandes guiones norteamericanos en la pantalla pequeña que se hace enorme. hoy ponemos un ejemplo británico que, permítanme la sugerencia, si no han visto, deberían sin ningún tipo de duda ni excepción.

Sherlock (en un taxi): a ver, alguna pregunta?
Watson: sí, a dónde vamos?
Sherlock: lugar del delito. siguiente?
Watson: quién eres, a qué te dedicas?
Sherlock: tú qué crees?
Watson: diría que detective privado.
Sherlock: pero?
Watson: la policía no trabaja con detectives privados.
Sherlock: soy un detective asesor. el único en el mundo, yo inventé el puesto.
Watson: en qué consiste?
Sherlock: que cuando la policía está perdida, que es siempre, me consultan.
Watson: la policía no consulta a aficionados.
Sherlock (mira a Watson y esboza una sonrisa): ayer, cuando te conocí, dije Afganistán o Irak, y parecías sorprendido.
Watson: cómo lo supiste?
Sherlock: no lo supe, lo vi. tu corte de pelo, tu contención. es muy militar. y tu comentario al entrar en la habitación. estudiaste en Bart’s, luego médico del ejército. es evidente. estás moreno, pero no de la muñeca para arriba, has estado fuera pero no tomando el sol. cojeas mucho al andar, pero no pides una silla cuando estás de pie, como si se te hubiera olvidado. o sea que, en parte, es psicosomática. eso dice que las circunstancias de la lesión fueron traumáticas. herido en combate. herido en combate, moreno, Afganistán o Irak.
Watson: dijiste que tengo psiquiatra
Sherlock: tienes cojera psicosomática, por supuesto que vas al psiquiatra. después está tu hermano. tu teléfono. es caro, con correo electrónico y mp3, y buscas compañero de piso, por tanto, es un regalo. muchos arañazos, no uno sólo, sino muchos. va en el mismo bolsillo que las llaves y las monedas. el hombre que tengo al lado no trataría así un lujo como éste, luego tuvo un dueño anterior. lo siguiente es fácil, tú ya lo sabes.
Watson: el grabado.
Sherlock: Harry Watson, un miembro de la familia que te regaló su viejo móvil. no es tu padre, es un objeto de un hombre joven, quizá un primo, pero eres un héroe de guerra que no encuentra casa, es poco probable que tengas una familia extensa a la que estés unido, así que va a ser tu hermano. y ahora Clara. quién es Clara? tres besos dicen que es una relación amorosa, el coste del teléfono dice esposa, no novia. debió de regalárselo hace poco, este modelo sólo tiene seis meses. problemas en el matrimonio y seis meses después, él tira la toalla. si le hubiera dejado ella, se lo habría quedado. sentimentalismos? no, quiso deshacerse de él, la dejó él. te dio a ti el teléfono para que estéis en contacto. buscas alojamiento barato, pero no acudes a tu hermano en busca de ayuda, luego tienes problemas con él. puede que te gustara su mujer, puede que no te guste que beba…
Watson: y… cómo puedes saber lo de la bebida?
Sherlock: es una conjetura, pero muy buena. el conector está rodeado de marcas. cada noche lo enchufa para cargarlo pero le tiemblan las manos. esas marcas nunca se ven en el teléfono de un hombre sobrio, y nunca se ve el de un borracho sin ellas. ves? tenías razón.
Watson: razón? razón en qué?
Sherlock: la policía no consulta a aficionados.

Benedict Cumberbatch & Martin Freeman, Sherlock.

noticias

(escuchando feist, the reminder)

hubo un tiempo en que la televisión era una pantalla en la que se ofrecían dos tipos de programas, de actualidad y de entretenimiento. los primeros, informaban sobre acontecimientos con una veracidad digna de los más valientes. los segundos, hacían pasar el rato. ambos con más o menos arte. luego aparecieron los que lo mezclaban todo para ganar audiencia. la audiencia se convirtió en lo único y la televisión se fue al carajo. hasta que llegó gente como Aaron Sorkin. el creador y guionista de El ala oeste de la Casa Blanca, guionista de La red social, y creador y guionista de Studio 60, es uno de los pocos que se atreve a hablar de la televisión desde la televisión, un señor que escribe The newsroom y a uno no le queda más remedio que aplaudir tras el piloto. una serie que es capaz de hacer la catástrofe del Golfo de México un thriller periodístico que sujeta el ritmo con tal rotundidad que obliga a creer que no tiene que pensar en las líneas de diálogo de cada personaje. Will McAvoy es el presentador del informativo de la noche en una televisión en abierto, Mackenzie McHale su productora ejecutiva, un montón de secundarios. y poco más. casi una hora en la redacción, en los despachos y en el plató. diálogos rápidos, fulminantes, emocionantes, apabullantes, casuales, devastadores, exagerados y reales como su profesión. discusiones, gritos, tensión, adrenalina, amor al trabajo, trabajo, trabajo, trabajo, equipo, tiempo límite, fama, veracidad, ficción. las noticias ciertas se alimentan del guión imaginado. y viceversa, claro. qué es real y qué no? al uno le resulta casi imposible de saber. pero da lo mismo (en serio, no importa). porque cuando uno no se siente estafado al otro lado de la redacción, el resto son descartes. además, y para rizar el rizo de los que nos las damos de puristas y gourmets, los actores, a priori, son gente rara. Jeff Daniels (me quiere usted disculpar un momento?), Emily Mortimer, John Gallagher jr, Allison Pill, Thomas Sadoski, Sam Waterston y Olivia Munn. pero funcionan en la pantalla como si fueran un reloj suizo acabado de engrasar. así que todo eso. The newsroom. casi nada.

trátalo como si fuera importante. Emily Mortimer, the newsroom.

consecuencias

(escuchando small faces, it’s all or nothing)

Ed: te lo presentaré, pero no quiero que pierdas el tiempo.
Don: ya está a bordo. obviamente, le gusta mi trabajo.
adora tu trabajo. todos lo hacen. pero no les gustas tú.
Don: qué?
Ed: esa gente, enterraría tu escritorio en premios, pero nunca trabajarían contigo. no después de esa carta. cómo podrían confiar en ti, después de la forma en que mordiste su mano?
Don: …
Ed: oh, lo siento. quieres otra?
Don: sí, claro.
Ed: dos, por favor.

Ray Wise & John Hamm, mad men.

demanda

(escuchando Dexy’s midnight runners, searching for the young soul rebels)

Susana: no me mate. por favor, no me mate.
voz del secuestrador: lea la declaración.
Susana: de acuerdo. en esta cámara? soy Susana, Duquesa de Beaumont. conocida como la princesa Susana. estoy en un lugar que no pueden encontrar, retenida por alguien que no podrán rastrear. primer ministro, Michael Callow… primer ministro, Michael Callow, mi vida… mi vida depende de usted. de no cumplir lo pedido antes de las cuatro de esta tarde, yo seré… seré ejecutada. por favor.
agente especial Callet: primer ministro, en este momento, creo que es importante decir…
Micael Callow: qué hace? póngalo en marcha.
agente especial Callet: … que esta es realmente la princesa Susana. detuvieron su coche antes de medianoche, cuando volvía de la boda de una amiga.
Alex Carnis: insistió en ir.
Michael Callow: tenía seguridad con ella?
jefe de sección Walker: dos policías, aún inconscientes. un fuerte sedante, a corta distancia, con un pinchazo cada uno. sin signos de lucha.
Micahel Callow: que quieren? dinero? liberar al Jihadi? olvidar la deuda del tercer mundo? salvar las putas bibliotecas?
agente especial Callet: estamos convencidos de que el vídeo y las demandas son reales.
Michael Callow: qué demandas?
Alex Carnis: lo que Susana dice a continuación le atañe a usted en persona, señor.
Michael Callow: póngalo en marcha.
Susana: sólo hay una demanda, y es muy simple. esta tarde, a las cuatro, el primer ministro Michael Callow aparecerá en directo por televisión, en todas las cadenas, incluidas las de satélite, y… no!… en todas las cadenas, incluidas las de satélite, y mantendrá relaciones sexuales con un cerdo.
agente especial Callet: el vídeo termina con una serie de especificaciones técnicas sobre la retransmisión.

Lydia Wilson, Rory Kinnear, Lindsay Duncan, Alex MacQueen & Patrick Kennedy, black mirror, episodio uno, el himno nacional.

observación

(escuchando Keb’Mo, keep it simple)

John: lo que le pasó a su padre fue hacer veinte años, por qué viene a vernos ahora?
Henry: no estoy seguro de que pueda ayudarme, sr. Holmes, ya que lo encuentra tan divertido.
Sherlock: por lo que pasó anoche.
John: por qué? qué pasó anoche?
Henry: cómo… cómo lo sabe?
Sherlock: no lo sé, lo deduje. vino de Devon en el primer tren de esta mañana. tomó un desayuno decepcionante y café solo. la chica del otro lado del pasillo coqueteó con usted y, aunque inicialmente, le interesó, luego cambió de opinión. está ansioso por fumarse el primer cigarrillo del día. siéntese, sr. Knight, y, por favor, fume. estaré encantado.
Henry: cómo diablos notó todo eso?
John: no es importante…
Sherlock: los agujeros de su billete.
John: ahora no, Sherlock.
Sherlock: por favor, llevo siglos callado.
John: estás alardeando.
Sherlock: por supuesto, soy un fanfarrón. es a lo que nos dedicamos. la servilleta del tren que usó para limpiar el café que derramó. la intensidad de las manchas muestra que no llevaba leche. hay rastros de kétchup en ella y en sus labios y manga. desayuno preparado, o lo más cerca a eso que hacen en los trenes. probablemente, un sándwich.
Henry: cómo sabe que fue decepcionante?
Sherlock: hay alguna otra clase de desayuno en un tren? la chica, escritura definitivamente femenina. escribió su número en la servilleta. por el ángulo de la escritura, estaba al otro lado del pasillo. luego, cuando ella se fue, imagino que usó la servilleta para limpiar el café derramado, emborronando accidentalmente los números. escribió usted mismo los últimos cinco dígitos con otro bolígrafo, así que quería conservar el número. ahora la usó para limpiarse la nariz, así que puede que no le interese tanto. hay manchas de nicotina en sus dedos. sus temblorosos dedos, conozco los síntomas. no se puede fumar en el tren. no hay tiempo de liarse uno antes de subirse a un taxi para llegar hasta aquí. son las nueve y cuarto de la mañana. está desesperado. el primer tren de Exeter a Londres sale a las cinco y cuarenta y seis. tomó el primero, así que algo importante debió pasar anoche. me equivoco?
Henry: no. tiene razón. está completamente, exactamente, en lo cierto. joder, había oído que era rápido.
Sherlock: es mi trabajo. ahora cállese y fume.

Martin Freeman, Russell Tovey & Benedict Cumberbatch, Sherlock, los mastines de Baskerville.

consecuencias

(escuchando elastica, elastica)

fiscal Childs: señora Florick, tiene un momento? creo que no nos conocemos. soy Glenn Childs.
Alicia Florick: le conozco.
fiscal Childs: sabe que la está utilizando, no? Peter me culpa de su caída. la utiliza para atacarme.
Alicia Florick: por qué lo piensa?
fiscal Childs: señora Florick, venga. le dijo que habían encubierto pruebas. no se convierta en un daño colateral, por su propio bien.
Alicia Florick: señor Childs, el día que filtró usted el vídeo a la prensa y me obligó a proteger a mis hijos de todas las cadenas que lo emitían las veinticuatro horas seguidas, fue el día en que me convertí en daño colateral. si está preocupado por mi marido, señor Childs, es evidente que no había hecho enfadar a una mujer hasta ahora. pero suerte en el juicio.

Scott Porter & Juliana Margulies, the good wife.

pantallas

(escuchando the avalanches, since i left you)

quince días dan para mucho buen cine y para algunas grandes series. las que no pasan la prueba del olvido en dos meses, serán obviadas.

el topo, Tomas Alfredson.
hace tres años, el sueco fue capaz de convertir las películas de vampiros en una gozada para la vista y los sentidos, con una forma pausada y sin prisa de mover la cámara, de componer las secuencias y los planos. nada estaba allí por casualidad. ahora, con semejante elenco de actores y escribiendo la historia del cine con una historia del gran LeCarré, traslada sus maneras a un entramado de espías durante la Guerra Fría que ya le hubiera gustado a muchos. una de esas películas en las que uno no se puede perder ni un trocito, ni un objeto, ni un cuadro, porque luego nada encaja, a pesar de que todo lo hace. por qué esa importancia a que se cambia las gafas? tranquilo, ya lo averiguará. un placer muy, pero que muy inteligente.

drive, de Nicolas Winding Refn.
casi nadie sabía nada de este hombre hasta que se proyectó esta maravilla de cine en mayúsculas. se acaba de estrenar y ya es una de las mejores películas de este año que empieza. la emoción contenida de los silencios, la acción a dosis justas, la violencia extrema, el descubrimiento de la química entre unos actores impredecibles, el placer por encontrar en cada plano algo nuevo, las palabras más allá de las líneas de guión, la banda sonora de Cliff Martínez, el gusto a los ochenta, y, sobre todo, la envolvente sensación de que está a punto de ocurrir algo que, cuando ocurre, deja con la boca abierta y reafirma que no es el qué, sino el cómo. por todos los dioses, qué gozada.

the artist, de Michel Hazanavicius.
cine en blanco y negro, mudo, con una banda sonora que no se detiene más que unos minutos en una hora y media de metraje, una historia sencilla, con unas interpretaciones maravillosas, es un conjunto que obliga a sonreír. el hombre que hacía comedias de espías, ha demostrado que el se puede hacer arte de siempre con inteligencia y pasión por el trabajo, y triunfar en taquilla y en festivales. una comedia romántica que deja un gran sabor de boca y que permite más de un visionado por el puro placer del disfrute personal y emocional. la neurona lo agradecerá, prometido.

Arthur Christmas, de Sarah Smith y Barry Cook.
Santa Claus y sus regalos son un tema recurrente, y no es fácil hacer sonreír a un grupo de adultos y de niños a la vez con una historia original y llena de guiños al séptimo arte. la productoa culpable de Wallace y Gromit, evasión en la granja o la gran oveja Shawn, dejan de lado los tópicos y se embarcan en una aventura que sorprende en cada pequeña secuencia, y que, sin atufar a moralina, no olvida a quién va dirigida. imposible no ser un niño con la boca abierta, sentado en la butaca, ante semejante despliegue de imaginación.

big bang theory, de Chuck Lorre y Bill Prady.
incapaces de dejar de maquinar una estupidez tras otra, los dos creadores de esta maravilla de las comedias de veinte minutos, siguen obligándonos a secar las lágrimas en muchos de sus gags y a no dejar de lado casi a ningún personaje en una lista de cuáles son tus favoritos. imposible no reírse a carcajadas con esta pandilla de ingenieros frikis en sus innumerables intentos por relacionarse con el mundo real. en serio, desintoxica.

the good wife, de Michelle King y Robert King.
escribir guiones inteligentes no es algo de lo que puedan hacer gala muchos trabajadores del sector, pero cuando uno se encuentra con una serie como esta, se da cuenta de que los que no lo predican a los cuatro vientos son precisamente los que te mantienen pegados a la pequeña pantalla. una historia aparentemente sencilla da mucho juego en manos de un buen director y dos productores como los hermanos Scott. acaba de entrar en la lista de las que no se pueden perder con sólo un piloto. seguiremos informando.

(toc, toc) Penny, (toc, toc) Penny, (toc, toc) Penny. Jim Parsons, the big bang theory.



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