bitácora

(escuchando incubus, light grenades)

cuaderno de bitácora del Agency Key. las cosas no eran fáciles para semejante embarcación. la crisis mundial había provocado una considerable disminución del número de amarres libres y, cuando conseguían atracar en algún puerto para abastecerse, la falta de víveres de la localidad hacía casi imposible repartirlos entre la tripulación. los otros barcos iban quedándose vacíos, como cascarones de erizos muertos. se hundían irremediablemente en el fondo de las bahías, a la espera de que alguien los rescatara y los reflotara. nadie podía prever el futuro más inmediato. ni siquiera el lejano. por suerte, porque no era por otra cosa, el Agency Key continuaba su viaje. a trompicones y con paradas inusuales y descoordinadas, que sólo servían para mantener la ilusión de que las cosas continuaban funcionando a la perfección, pero continuaba a flote. aún así, la situación no podía durar mucho más. la maquinaria necesitaba aceite, en la cocina buscaban los víveres en los cubos de basura de otros barcos y los camareros se peleaban por conseguir atender a los pocos clientes que subían a bordo. habían tenido que despedir a varios empleados. así, por las buenas, sin avisar y sin poder ofrecerles ni siquiera un mendrugo de pan que llevarse a la boca para su viaje hacia un lugar incierto. seis personas habían quedado abandonadas en un puerto abarrotado de gente a la espera de que llegaran tiempos mejores y sin otros buques en los que enrolarse. entre los que quedaban a bordo, el ambiente se dibujaba con cara de pocos amigos. tanto, que uno de ellos decidió abandonar, tentado por otro buque que cruzó su ruta con el Agency de casualidad. eran tiempos difíciles pero, increíblemente, el barco continuaba a flote. por cuánto tiempo? la marea tenía la última palabra.

No conoces a tus vecinos hasta que hay una crisis. Mathew Goode, match point.