bitácora (3)

(escuchando massive attack, heligoland)

cuaderno de bitácora del Agency Key.
los tiempos en los que el navío navegaba viento en popa y con las tripulaciones contentas con el trabajo que realizaban, con sus ventajas y desventajas, con sus momentos de gloria y dificultad, habían pasado hacía ya tiempo. ahora, las aguas que surcaba eran complicadas, llenas de escollos y arrecifes, y habían hecho naufragar a los buques más conocidos, aquellos que habían sido compañeros de viaje durante muchos años. muchos eran los amigos de tabernas que habían abandonado la vida en el mar y nunca más se les había visto en sus taburetes preferidos. corrían malos tiempos para los barcos de gran calado. ahora eran las pequeñas embarcaciones las que se deslizaban entre los restos de cascos y mástiles, las que llegaban antes que nadie a los puertos para abastecerse, las que terminaban con los víveres sin compasión, las que cortaban de cuajo cualquier posibilidad de que un monstruo como el Agency Key pudiera conseguir alimento para sus tripulantes. por eso, ante semejante panorama, la acusación de que el cuadro de mando al completo había llevado a cabo prácticas consideradas como actos de piratería no llegaba en el mejor momento. las patrullas de policía del mar empezaron a abordar el barco con total impunidad, deteniendo a todo aquel que pudiera saber alguna cosa de las supuestas actividades ilegales que permitían llenar las bodegas sin importar las reglas. la falta de víveres en los puertos y las acusaciones habían puesto al Agency Key en una de las situaciones más difíciles desde su botadura, hacía ya más de veinte años. los tripulantes, por su parte, esperaban ansiosos que la situación llegara a su fin. algunos deseaban llegar a un puerto en el que poder desembarcar y quedarse para siempre, otros miraban de reojo los botes salvavidas, buscando alguien con quien poder compartir tan ardua travesía. el resto, rezaba para que llegara un milagro, algún tipo de acuerdo con una autoridad portuaria que les permitiera recibir ayudas para poder comer. ninguna de las opciones era la que los tripulantes deseaba. pero eran las únicas que había.

mis perros tienen hambre. una pena que solo estés tú. Heath Ledger, batman, el caballero oscuro