aún

(escuchando Leonardo Marques, dia e noite no mesmo céu)

este invierno todavía no ha nevado en las islas del Mediterráneo. es extraño lo que provoca la nieve en lugares en los que habitualmente no se tiñen de blanco con el frío. con los primeros copos, todas las miradas buscan el cielo. los adultos dejan lo que estén haciendo para, durante un pequeño espacio de tiempo, dejar que el frío y el agua helada, etérea, provoque una sonrisa que se mantiene durante el tiempo en que la nieve lo va tiñendo todo de blanco. los niños, por su parte, salen a la calle con la boca abierta para dar un trago helado con sabor a invierno. luego, con el paso de los minutos, buscarán las esquinas, los capós de los coches, cualquier lugar en el que se haya acumulado un mínimo de nieve para hacer una bola y lanzársela los unos a los otros. el frío, en realidad, importa poco. el paisaje pintado de blanco es mejor que cualquier termómetro. es como si todo tuviéramos una hija en blanco en la que, a medida que se funde la manta que lo cubre, se van pintando de nuevo, renovadas, frescas, recién nacidas, todas las cosas que habían desaparecido. evidentemente, la nieve también provoca retenciones de tráfico, accidentes y consumo excesivo de chocolate caliente. incluso algunas (o muchas) cosas, cuando reaparecen bajo el sol, no han quedado todo lo limpias que cabría esperar. pero intentemos buscarle el lado bonito a este culo de vaso que nos queda por beber de dos mil doce, que no está el horno para quemar nada. por ahora, no parece haber probabilidades de que nieve y, en consecuencia, no parece haber posibilidades de sonrisa generalizada. pero es posible que Francesc Mauri (o el hombre del tiempo que cada uno quiera) nos sorprenda cualquier día antes de que se acabe todo esto con un disfruten del lienzo y dibujen lo que ustedes quieran.

nunca recrees lugares basados en tus recuerdos, siempre imagina lugares nuevos. sólo puedes usar detalles. una farola o una cabina telefónica. nunca áreas completas. porque construir un sueño basado en tu memoria es la forma más fácil de perder el control sobre qué es real y qué es un sueño. Leonardo DiCaprio, origen