así

dijo que lo siento mucho, esto está muy mal y no hay otra. siempre hay otra, le contestó. no venga usted con excusas tópicas. siempre hay otra. de acuerdo, pero la otra no es factible en este momento, dijo como queriendo zanjar el tema. mire, eso se lo puede vender a otros, pero no a nosotros. si usted ha llegado hasta aquí es porque nosotros estuvimos ahí, así que ahora no me diga que no es factible. dígame no me interesa enemistarme con este o con el otro, pero no use tópicos superficiales conmigo. de acuerdo, entonces le diré que no me interesa que algunos se enemisten conmigo, le parece? me parece. lo que no me parece es que no le importe que no le importe enemistarse con el resto. es decir, con nosotros. empezó a desenvainar su espada. pero, claro, nosotros sólo servimos para que nadie se quede sin su trocito del pastel, no? el interrogante quedó rubricado por el sonido de la hoja al salir de su funda. se le quedó mirando con la espada frente a él y la respiración tensa pero controlada. la temperatura de la habitación bajó varios grados y el aire decidió condensarse en forma de pequeñas nubes que crecían y desaparecían con ritmo de cada bocanada. el emperador le sostuvo la mirada durante unos segundos. luego movió los ojos y, de reojo, dio la orden a uno de los guardas que flanqueaba la puerta del fondo. no hizo falta ni dio tiempo a nada más. el consejero notó un dolor helado en la parte derecha del cuello, justo cuando el filo del sable le quitaba la vida. la cabeza rodó por la habitación. el cuerpo cayó de rodillas y se mantuvo unos segundos en un intento vano de continuar la lucha. luego, se desplomó hacia adelante con un ruido sordo. dos hombres aparecieron de la nada y se llevaron el cuerpo hacia una salida lateral, arrastrándolo por las axilas. al salir, le dieron una patada a la cabeza, que rodó hacia fuera. más preguntas?, dijo el emperador.

no importa, cielo, quiero que seas feliz, quieres salsa sonriente también? Kevin Spacey, american beauty.