Archived entries for poder

consecuencia

(escuchando Miles Davis, kind of blue. que para escribir de ciertas cosas hay que ponerse muy serio)

lo contó Matías Vallés hace un par de domingos y no se podía creer. pero ahí está, en e-bay.

comprador: hola, oiga es aquí dónde venden un palacete por tres millones de euros?
vendedor: sí, sí, es aquí.
comprador: es que estaría interesado en que me diera más detalles.
vendedor: bueno, tiene todos los detalles en el anuncio.
comprador: sí, sí, lo he leído, por eso me pongo en contacto con usted. lo que pasa es que, en el anuncio, no hay muchos datos sobre el interior de la vivienda. porque esto es una vivienda, verdad?
vendedor: claro, claro. una vivienda habitada hasta hace un año más o menos. pero con visitas esporádicas de su propietario.
comprador: muy bien, pero sigo sin tener demasiados datos.
vendedor: bueno, sobre eso ya tendríamos que hablar con el propietario. y ahora mismo se encuentra algo desconectado del mundo.
comprador: cómo desconectado? quiere decir que no podemos contactar con él?
vendedor: no sé si será muy factible. porque se trata de una persona muy conocida en el barrio y ha tenido algunos problemas con sus conciudadanos?
comprador: pero no tendrá nada que ver con el palacete, verdad? no quiero tener problemas con los vecinos.
vendedor: no, no se preocupe. fue más una cuestión de actitud, que de otra cosa.
comprador: bien, de acuerdo. cuándo podría pasar a verlo?
vendedor: bueno, como pasar, puede usted pasar por delante cuando quiera. está en el casco antiguo de la ciudad, en la calle…
comprador: por dentro, quiero decir a verlo por dentro.
vendedor: bueno, déjeme pensar. hablo con la policía y a ver si nos lo pueden abrir.
comprador: con la policía? cómo con la policía? es que es que se trata de algún criminal?
vendedor: oh, bueno, no. todavía no ha salido la sentencia, pero no se preocupe que saldrá.
comprador: qué?
vendedor: quiero decir que, en cuando salga la sentencia, la policía se hará cargo del inmueble y podrá usted disfrutarlo. pero seguro que nos lo podrán enseñar antes, porque tengo un primo que trabaja en la judicial y…
comprador: (tuuut-tuuut-tuuut)
vendedor: joder, esto de vender conseguir que nos devuelvan el dinero a los contribuyentes va a ser más complicado de lo que creíamos.

Doris: tú no tienes valores. toda tu vida es nihilismo, cinismo, sarcasmo y orgasmo.
Harry: sabes? en Francia con ese slogan me habrían hecho presidente.

(y en más sitios, mi querido Woody, y en más sitios)

Caroline Aaron & Woody Allen, desmontando a Harry.

jotas

(escuchando Eli ‘paperboy’ Reed & the true lives, roll with you. toma ya descubrimiento soul)

jota minúscula necesitaba tres mil euros para reformar los baños y la cocina de su nueva casa. ilusionado, acudió al banco que había visto crecer su negocio, que sabía de sus ingresos, sus altibajos, sus dificultades, sus épocas de bonanza. tuvo que firmar catorce documentos, hacer fotos de la vivienda, explicar por activa y por pasiva, primero a la chica del mostrador, luego al apoderado y finalmente al director, lo que quería hacer. poner dos termos de agua caliente, cambiar las tuberías de plomo y la grifería, sustituir la cocina de gas, el horno y la nevera, y comprar una lavadora. eso era todo. casi nada. como es usted un cliente habitual, en quince días, si el departamento de préstamos lo aprueba, tendrá el dinero. salió de la entidad contento. si tenía suerte, en dos semanas podría quedar con el fontanero y empezar a buscar electrodomésticos.
jota mayúscula necesitaba tres millones de euros para una fianza. en setenta y dos horas. levantó el teléfono. habló con el presidente de la caja de ahorros que sabía de sus negros, de sus montañas de billetes sin limpiar, de su auge en política y economía doméstica, de sus laberínticas amistades y contactos. le contestó ven a verme. acudió a la oficina central. no firmó nada. se llevó, esa misma mañana, dos talones de un millón y medio de euros cada uno. es un cliente de toda la vida, explicó el director. pagó a tocateja. sin dar explicaciones. al salir del juzgado, no estaba contento. se quejaba de que su imagen había salido muy perjudicada del caso y que había perdido su trabajo en una importante compañía norteamericana. soy inocente, afirmó rotundo. hasta que se demuestre lo contrario.
San Martín es en noviembre, no?

alégrame el día. Clint Eastwood, Harry el sucio.

misión

(escuchando Franz Ferdinand, tonight, que hay que ir haciendo hueco en las neuronas)

el mejor economista sumergido de estas islas lloró un poco en la intimidad después de sacar la papeleta de su reto final. encontrar tres millones de euros blancos en setenta y dos horas. su especialización en el reverso tenebroso de la moneda y el billete le habían convertido en un malabarista del capital negro, pero había olvidado gran parte de las leyes de todo caballero president jura al ser nombrado. o puede que todas. su maestro, el gran Gabriel, había tratado de enseñarle que no debía olvidar que los caminos del poder son inescrutables. recuerda que algún día regresar a tu ciudadanía y andar entre los mortales deberás , le aconsejó con voz solemne. facturas para justificar todo tu poder deberás guardar en un cajón si que te miren como a un igual deseas, mi joven matiwan. pero los midiclorianos de un caballero son fácilmente corrompibles con la cantidad suficiente de cera para el pelo, y se dejó poseer por los caminos del lado oscuro. y ahora tendría que usar todos sus trucos para conseguir dar el golpe de efecto necesario para destruir a su enemigo: el gigantesco bote de detergente que le permitiría limpiar seis mil billetes de color morado. agarró el mando de la consola y probó suerte. derecha-derecha, abajo, punch. nada. derecha, arriba, punch, abajo, punch. nada. en otros tiempos y otras circunstancias con un simple derecha, punch, le hubiera bastado. incluso si el ademán lo hubiera hecho con el dedo. sus bastardos se hubieran encargado del resto. pero ahora no tenía bastardos. así que lo intentó de nuevo. decha-derecha, arriba, derecha, abajo, punch. y el detergente sin sufrir ni un rasguño. arriba, abajo, derecha-derecha, puch. pero golpe incluye un movimiento a la izquierda, y eso, en el lado oscuro, es impensable. por primera vez, sintió miedo.

enloquecido por el lado oscuro, el joven Skywalker se ha vuelto. el joven que entrenaste ya no existe más. Frank Oz, star wars, la venganza de los Sith.

indiferencia

(escuchando Ben Harper and the relentless7, white lies for dark times)

dice V que esta isla es como Sicilia, pero sin asesinatos para conseguir poder. no, aquí se coloca a los amigos y se les reparte una porción del pastel a cambio. y el resto, calladitos, que estamos mucho más guapos. de otra forma, no se entiende. se pueden estafar cincuenta millones de euros (más de ocho mil cuatrocientos millones de pesetas, que dicho en euros es una maldita minucia) de las arcas públicas y que nadie se dé cuenta, excepto los que reciben su parte? puede uno ganar cinco millones de euros (más de ochocientos cuarenta millones de pesetas, si usamos el mismo cambio) sin justificar a nadie de dónde los ha sacado y gastarlos impunemente, haciendo aspavientos para fardar de quince televisores? puede uno marcharse de rositas a los Estados Unidos a hacer continuar con su multimillonaria estafa en otros lares y otros idiomas? se puede, se puede. si uno se llama como cualquiera de nosotros y tiene un trabajo como el de cualquiera de nosotros, es altamente improbable. pero si uno es el presidente de una comunidad autónoma que ha vendido su alma a los hoteleros, sus tierras a los teutones, sus bosques a los contratistas de carreteras, su idioma al mejor postor, sus pueblos a los religiosos del cemento, y sus raíces al que me llene antes la caja, la dificultad es nula. no ha tenido que hacer nada más que hacerlo. nadie protesta, nadie sale a la calle, nadie grita, nadie discute. es mucho más importante el capítulo de la semana pasada de Perdidos. por cierto, alguien lo vio? qué bueno, no?

por suerte, todavía hay fiscales que no tienen televisión.

ya que exiges justicia, ten por seguro que hoy aquí tendrás más de la que deseas. Joseph Fiennes, el mercader de Venecia.

respeto

(escuchando paramore, brand new eyes)

Bonasera: creo en América. América hizo mi fortuna. y he dado a mi hija una educación americana. le di libertad, pero le enseñé a no deshonrar a su familia. conoció a un muchacho, no era italiano. iba al cine con él, volvía tarde… nunca protesté. el mes pasado la llevó de paseo con otro amigo suyo. le hicieron beber whiskey. después trataron de abusar de ella. ella se resistió. defendió su honor. y le pegaron, como a un animal. cuando llegué al hospital, tenía la nariz rota, y la mandíbula destrozada y sujeta con un alambre. no podía ni llorar a causa del dolor. pero yo sí. por qué lloré? ella lo era todo en mi vida. una chica preciosa, y ya nunca volverá a serlo. perdón… yo… yo fui a la policía, como buen americano. los dos tipos fueron procesados. el juez los sentenció a tres años de prisión, y dejó en suspenso la condena. suspendió la condena! y los puso en libertad el mismo día. yo me quedé en la sala, como un imbécil. y los dos canallas se reían de mí. le dije a mi mujer, la justicia, nos la hará Don Corleone.
don Vito Corleone: nos conocemos hace muchos años y por primera vez vienes a pedirme ayuda. ya casi no me acuerdo de cuando dejaste de invitarme a tu casa a tomar café. y creo que mi mujer es madrina de tu hija. pero hablemos claro. nunca has querido mi amistad. te asustaba tener relación con nosotros.
Bonasera: no quería correr ningún peligro.
don Vito Corleone: entiendo. tu paraíso era América. tenías tu negocio, la vida te iba bien, la policía velaba tu sueño con la ley, y no me necesitabas. pero ahora vienes a mí a decir: don Corleone, pido justicia. y pides sin ningún respeto. no como un amigo. ni siquiera me llamas Padrino. en cambio, vienes a mi casa, el día de la boda de mi hija a pedirme que mate por… dinero.
Bonasera: lo que pido es justicia.
don Vito Corleone: eso no es justicia. tu hija está viva.
Bonasera: quiero que sufran! como ella. qué tengo que pagar?
don Vito Corleone: Bonasera, Bonasera. qué he hecho para que me trates con tan poco respeto? si hubieras mantenido mi amistad, los que maltrataron a tu hija lo habrían pagado con creces. porque cuando uno de mis amigos se crea enemigos, yo los convierto en mis enemigos. Y a ése le temen.
Bonasera: amigos…? Padrino…
don Vito Corleone: bien. algún día, y puede que ese día no llegue, acudiré a ti, y tendrás que servirme. pero hasta entonces amigo, acepta mi ayuda en recuerdo de la boda de mi hija.
Bonasera: grazzie, Padrino.
don Vito Corleone: prego.
Bonasera: …
don Vito Corleone: que se encargue de esto Clemenza, con gente de mucha confianza. que no se me emocione, porque no somos asesinos, a pesar de lo que diga ese funerario.

Salvatore Corsitto & Marlon Brando, el padrino.

marrón (II)

(escuchando the sound stylistics, play deep funk. ciertas semanas, la adrenalina funk es necesaria para sobrevivir)

lunes, ocho y veintitrés de la mañana.
señor equivalente a Dios: oiga, es aquí dónde se comen los marrones?
joven apuesto tras la pantalla: no, no.
señor equivalente a Dios: está usted seguro?, porque en la recepción me han dicho que era aquí.
joven apuesto tras la pantalla: ya, pero es que en recepción son muy bromistas.
señor equivalente a Dios: bueno, como quiera. puedo hablar con el responsable del departamento de nóminas?
joven apuesto tras la pantalla: bueno, bueno, tampoco hace falta que metamos a los de nóminas en esto, no? ya sabe, son muy susceptibles y sus acciones resultan completamente anárquicas.
señor equivalente a Dios: entonces, qué? es aquí donde se comen los marrones o no?
joven apuesto tras la pantalla: bueno, podemos hacer un esfuerzo para que su digestión no nos siente mal. tal vez con un poco de pan…
señor equivalente a Dios: cómanselo como quieran, pero estas doscientas pantallas tienen que estar ya. y en dos idiomas
joven apuesto tras la pantalla: y ya es…?
señor equivalente a Dios: ya es ya.

te vas a ir conmigo, seguro… en una bolsa de basura. Michael C. Hall, Dexter.

hacha

(escuchando the incredible bongo band, rongo rock)

no sé qué me preocupa más. si el hecho de que estoy hablando como un animal en guerra con todo lo que me rodea, o el hecho de que tú me respondas igual. sacamos el hacha y la levantamos con intención de partir a nuestro oponente en trocitos. la vida parece ser así. unos ganan y otros pierden. pero lo pierden todo. hacer añicos a tu contrincante en la batalla es lo más importante. eso y tener el mayor número de soldados a tus espaldas para que te apoyen cuando sea necesario y, sobre todo, para que intimiden con su sola presencia. el uno frente al otro, nuestras cuerdas vocales no sirven para hablar, sino para emitir todo tipo de sonidos guturales que obliguen al contrincante a superarlos en contundencia. movemos los brazos indiscriminadamente, sin control alguno sobre nuestros actos, programados por la necesidad de terminar rodeados por un baño de sangre y pedazos. aunque ganar una batalla no significa ganar la guerra, porque la guerra dura todos y cada uno de los días que estás en activo. la batalla es sólo el principio de una defensa continua del título. y de una carrera por engordar los ejércitos. para seguir levantando el hacha y aplastar al enemigo. antes de que él te aplaste a ti. lo de los daños colaterales a los espectadores ante tan descarnado espectáculo, es harina de otro costal. o de otra época, si lo prefieren.

qué cojones tiene que ver este asunto con el Vietnam? de qué cojones estabas hablando? Jeff Bridges, el gran Lebowsky.

poder

(escuchando Keb ‘Mo, keep it simple)

el barrio estaba dividido en pandillas. básicamente, había dos grandes grupos en los que se concentraban casi todos los chicos y chicas, y que estaban enfrentados continuamente, y luego pequeñas asociaciones de pocos miembros, que compartían la filosofía de uno o de otro de los grandes, pero con matices insalvables. todas las pandillas tenían una especie de decálogo, una lista de principios en los que basaban sus acciones. realmente, la lista no era lo importante, ya que los principios variaban en función de la aceptación que tuvieran entre sus miembros y de los problemas que les causaban cuando intentaban ponerlos en práctica en el barrio. lo verdaderamente importante era lo que iba por debajo, las relaciones entre sus miembros y, sobre todo, con los amigos de los miembros. ahí es donde estaba el meollo de la cuestión. porque si una de las dos grandes pandillas conseguía el apoyo de una de las pequeñas, podía conseguir la mayoría suficiente como para ejecutar medidas de fuerza e imponer su propia ley en el barrio. y las pequeñas oscilaban entre sentir simpatía por una u otra, en función de lo que se le prometiera. podía ser el control de las plazas, de los columpios, de los bancos en los que sentarse a beber, cualquier cosa que significara poder. evidentemente, los jefes de las pandillas eran los que se enfrentaban con más asiduidad, protagonizando los más disparatados discursos de insultos que se recuerdan. pero el problema aparecía cuando los que no eran jefes tenían aspiraciones de serlo. porque sus métodos no eran siempre ortodoxos. se sobornaban a los organizadores de las fiestas de verano para que contrataran a este o aquel grupo de música, a los jueces de los concursos de belleza, a los policías para que hicieran la vista gorda a ciertas gamberradas, a los vigilantes de los supermercados… hasta que algún padre descubría los chanchullos. entonces nadie era amigo de nadie. y el declarado culpable, normalmente un cabeza de turco, se pasaba meses castigado, sin salir. era una época en la que o atacabas o te defendías. si el barrio conseguía mejorar o no, daba un poco igual. bueno, más o menos como ahora.

no subestimes el poder del lado oscuro. David Prowse, el imperio contraataca.



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