Archived entries for felicidad

Baviera

(escuchando Prince, 20ten)

Alemania es un país peculiar en verano. no hay aire acondicionado, la cerveza está caliente, el agua tiene burbujas y las neveras no enfrían lo suficiente para poder saciar la sed a treinta y tantos grados. pero cuando los termómetros están por debajo de veinticinco, la mayor parte de los días, fascina en casi cada rincón. pueblos sacados de cuentos, un paisaje teñido de verde en todas sus tonalidades, una sorprendente y placentera convivencia, un cuidado orden y obsesión por el detalle. durante diez días, la furgoneta ha circulado por Baviera, dejándose acicalar por las altas temperaturas, las tormentas de primavera y los días grises. y, en su interior, las dos familias han compartido alguna cosa más que paisajes impensables a este lado del Mediterráneo, lagos interminables, letreros de impronunciables juegos de consonantes, y burbujas, muchas burbujas. entre los asientos, canciones, chistes, indicaciones, largos silencios, siestas, caminos de montaña, autopistas sin límite, sonrisas, llantos, grandes filosofadas, y una historia común de hace más de treinta años que nunca había compartido nada más allá de estas inexistentes fronteras. una historia que se completa como reedición de aquellos viajes de antaño, y que ya puede planear el siguiente, dentro de algunos años, que ahora las barrigas están por otros asuntos mucho más emocionantes. una historia que ha ampliado su límite de edad hacia abajo y que ha dejado que los niños sean los protagonistas de algunos de sus mejores momentos y que continuará sumando experiencias y pegatinas a la maleta de los que siempre han estado aquí al lado, y que, tres días después de haber dormido en nuestra propia almohada, uno sabe que no vamos a dejar marchar. un auténtico placer tenerles cerca. y que Lluís haya metido la mano en la nieve, jugado con clicks, mojado los pies en una fuente, visto relojes de tamaños impensables, subido a lo más alto de la más alta torre de la ciudad, comido fresas a mordiscos, probado los espagueti boloñesa, desayunado en hoteles, probado un montón de camas distintas, cantado y reído a carcajadas, dado pasos en medio de la MarinenPlatz de Munich, esperado a llantos, subido en teleférico, en barco y en tranvía, comido helado de todos los sabores y dormido como lirón al volver. y, sobre todo, cientos de miles de chispas de emoción poder compartirlo con el trocito que me faltaba, a mi lado, sonriendo.

beberemos margaritas junto al mar, mamasita. Susan Sarandon, Thelma & Louise.

cinco días

(escuchando Eddie Veder, my city of ruins ep)

cinco días pasan casi sin darte cuenta. cuando sales del cubículo crees que tienes tiempo de todo. pero todo es mucho y la velocidad del tiempo siempre es indirectamente proporcional a las ganas de vivirlo. así que hay que llenarlo sin ansia y dejando que pase sin presión. empezar en el sofá, con sus ojos puestos sobre los tuyos y los tres recién estrenados dientes dibujando la más natural de las sonrisas, dejar que el cuerpo se vacíe poco a poco, para poder reiniciarlo. continuar con una cena compartida en la que no hay que fingir, sólo disfrutar. despertar con las manos en la masa, con lo dulce y lo salado, rodeado de experimentos culinarios y el horno tragando leña para luego cocinar sin despacio, como tiene que ser. la mesa larga al sol de abril, siempre deseado, permite que el mundo continúe girando. celebrar la rubia es un año más mayor y convencerte de que elegiste el mejor camino para ti y los tuyos. saber que todas y cada una de las elecciones que has tomado te iban a llevar a donde estás ahora, en este mismo instante. preparar el verano, el gran viaje, uno de esos que sabes que no se olvidará porque será el primero de muchos. qué ganas, dioses, qué ganas. una escapada a las salas de cine demasiado llenas con una historia sobre un libro en un tiempo en el que los libros escasean, una fábula que podía haber sido gigante, que se queda sólo en muy entretenida. y terminar al sol, rodeado de las sonrisas de uno y una, que se sorprenden a mirarse sin saber que van a pasar mucho tiempo mirándose. cinco días que pasan volando, en los que sabes que tienes mucha suerte de haber encontrado cada una de las piezas con las que has construido tus días. un placer aparentemente pequeño, pero tan grande que hace que las horas valgan siempre la pena. y la alegría.

no eres perfecto amigo. y, voy a ahorrarte el suspense, la chica que conociste tampoco lo es. Robin Williams, el indomable Will Hunting.

celebración

(escuchando pearl jam, no code)

este experimento buongiornil empezó el ocho de marzo de dos mil cuatro. de eso hace ya un montón de historias, emociones, críticas y líneas espontáneas. concretamente mil. unas mejores y otras muy malas, pero siempre con la esperanza de que hayan disfrutado de algunas de ellas sólo una décima parte de lo que yo he hecho yo. con eso me conformo. y, como todos los aniversarios, hay que celebrarlo. y qué mejor manera para hacerlo que contándoles algo como esto.

vuela. una vez al menos. siente como tus pies se levantan varios centímetros del suelo. deja de tener conciencia de lo que eres o de quién eres, de dónde estás y de cuáles son tus circunstancias, para únicamente sentir. deja que todo tu cuerpo se convierta en emoción. pura, incontrolable, sabrosa, impensable, desbordante. deja que te suceda. de la manera que sea. a ellos les pasó la madrugada del lunes al martes. Margarita avisó por la noche, pero quiso llegar al alba. llegó con el frío, con las primeras nieves sobre la montaña, con los pies helados en la carretera, con el final de un año y el principio del siguiente. sobre el pecho de su madre, sintió un calor familiar pero extraño a la vez. estaba en el mundo, un lugar del que tenía que aprenderlo todo. las voces que hasta ayer estaban amortiguadas por líquido, piel y órganos, ahora estaban ahí, eran claras y cercanas. a su alrededor, figuras que tenían rostro y piel, y sonrisas y lágrimas, y gestos nerviosos y con cuidado. le costó llegar. su cuerpo no tenía la fuerza suficiente para moverse más allá de la que había sido su cálida cama durante nueve meses. pero la fuerza física no es tan importante cuando se trata de esfuerzos más allá de los diarios. salir era dar el primer paso. a partir de ahora, uno tras otro, sin parar, continuará andando, de la mano de los que serán su sombra, su cobijo y sus maestros. el resto, los que estamos alrededor y miramos con ojos curiosos, la acompañaremos en sus aventuras y en emociones, contentos de formar parte de la mejor de las historias, la suya. enhorabuena Joan Lluís i Nani.

- por qué haces eso, hijo?
- porque estoy feliz, papá.

Warren Colleman & John Collee, happy feet.

deseo

(escuchando Georgina, ensayo y error. qué curioso es el pop)

Noah: te quieres quedar conmigo?
Allie: quedarme contigo? para qué? míranos, ya nos estamos peleando.
Noah: pues, eso es lo que hacemos. peleamos. tú me dices cuando soy un hijo de puta arrogante y yo te digo cuando eres una pesada insoportable. lo cual eres noventa y nueve por ciento del tiempo. no me importa insultarte. me lo devuelves al instante, y vuelves a hacer otra vez lo mismo.
Allie: entonces, qué?
Noah: así que no será fácil, será difícil. y tendremos que echarle ganas cada día. pero quiero hacerlo, porque te quiero. quiero todo de ti, para siempre, tú y yo, cada día. harás algo por mí, por favor? imagina tu vida. treinta años más mayor, cuarenta años más mayor, cómo te ves? si ese es tipo con el que estás, pues vete. vete. te perdí una vez, y creo que lo podría hacer de nuevo si supiera que es lo que realmente quieres. pero no tomes el camino más fácil.
Allie: cual? no hay camino fácil. no importa lo que haga, alguien se hace daño.
Noah: deja de pensar en lo que quiere todo mundo. deja de pensar en lo que quiero yo, en lo que quiere él, o lo que quieren tus padres. qué quieres tú? qué quieres tú?
Allie: no es tan sencillo.
Noah: qué quieres?
Allie: no es tan…
Noah: mierda, qué quieres?
Allie: tengo que irme.

Ryan Gosling & Rachel McAdams, el diario de Noah.

recopilación

(escuchando Charlie Winston, hobo)

intentó acordarse de la última vez que dijo no lo olvidaré nunca. de cuándo habló de que había cosas que jamás haría. caer en la tentación de ser de una manera determinada, vivir sin amor, tener esa o aquella actitud ante la vida, responder a una situación concreta, vestirte así, tener un trabajo por dinero, convertirte en una profesional de la hipocresía. demasiadas cosas de las que preocuparse, pensó, no he podido con todo. una cambia porque evoluciona, le habló el pequeño ángel sobre el hombro. o porque es un cobarde, sentenció el diablillo con el que una vez quiso vivir para toda la eternidad y se tuvo que conformar con convivir. nada jode más que rememorar aquello que quisiste ser y que no lograste, añadió. y, si en lugar de lamentarte por lo perdido, te preguntas las razones por las que ganaste todo lo demás?, replicó su pequeña conciencia blanca y alada. todo lo demás? y qué es todo lo demás, listillo? espetó el diablo que ya se había descolgado de su espalda y sentado en una esquina de la habitación con un cigarrillo entre los dedos. dale la vuelta a las cosas, no le estuches, y mírate. eres la que, como dice Jesús Terrés en nadaimporta, pisas fuerte y pides otra ronda, lloras a veces, te caes y te levantas. eres niña, madre, abrigo y pregunta. crees en princesas y en domingos con desayunos en la cama, te sientes tonta viendo comedias románticas y una reina cuando otros ojos te miran, te emocionas con una canción y con un bolso, y, sobre todo, notienesningúnjodidoproblemaconello. no eres ni más ni menos, te basta con ser un poquito. con ser tú.

tu corazón es libre, ten el valor de hacerle caso. Mel Gibson, Braveheart.

quince de octubre

(escuchando peral jam, backspacer. cuando un disco te dista, te gusta)

enjaulado, se quedó mirando el techo que un tiempo fue blanco pero que ahora se acercaba más al marrón por culpa del paso de los días y de muchos años de humo. aún no lo habían pintado de blanco una vez se aprobó la ley que prohibía fumar en las oficinas. a través de la ventana del primer piso, sólo veía pasar coches y motos y algún que otro camión. era una ciudad sucia. había empezado a construirse con civismo e ideas contrastadas y consensuadas con todas las partes, pero todo eso contrastaba con el caos en el que se había convertido. a su alrededor, pantallas poblados de reflejos y un incesante parpadeo que, sin duda, se se solucionaría con monitores nuevos. pero no había monitores nuevos. el ruido incansable de los discos duros zumbaba desesperadamente en sus oídos y sus neuronas. esperó en silencio, con los cascos puestos, apagados, sin ningún tipo de esperanza puesta en la música que se había ido acumulando con el paso de los años en su carpeta compartida. las escuchas infinitas habían relegado la mayoría de las canciones a un estado de apatía que, poco a poco, había ido comiendo terreno a la pasión de escuchar y de sentir. esperó, pero no pasaba nada. sólo el traqueteo de los dedos ajenos sobre los teclados. un teléfono cinco mesas más allá. no, dile que no estoy. la recepcionista odiaba a los trabajadores de la empresa, que no se ponían al teléfono cuando llamaban los clientes. entendía que era un trabajo de los ejecutivos de cuentas, pero se hartaba de la misma respuesta una y otra vez. la impresora escupía papel con un ruido monótono y aburrido. el día a día se lo estaba comiendo casi todo. miró el calendario colgado de la columna. y recordó que hoy era jueves, quince de octubre. qué buen día para venir al mundo, no? el resto del día lo pasó con una sonrisa de oreja a oreja pensando en que, cuando llegara a casa, convertirían sus cuerpos en dos espirales encajadas en el sofá. y compartirían los minutos con una botella de vino y toda la vida por delante.

tú crees que puedes enamorarte de una persona con la que sólo has hablado una vez? Nerea Camacho, Camino.

planes

(escuchando pearl jam, backspacer. por todos los dioses, ya han vuelto)

encontraremos una vaca de color lila con manchas blancas que nos dará chocolate con leche. charlaremos con los marcianos verdes de cabeza desproporcionadamente grande para convencerles de que es mejor explorar el espacio que atacarnos. y jugaremos a las máquinas recreativas y contemplaremos batallas interestelares en las paredes del pasillo. construiremos fortalezas medievales que serán atacadas por piratas motoristas vestidos de astronauta. construiremos una base espacial en la superficie lunar y exploraremos la galaxia escalón, subiendo cada vez más arriba. escucharemos música y aporrearemos el piano y luego la guitarra y no tendremos piedad con los vecinos. veremos películas de Tim Burton y programaremos maratones de la pantera rosa. usaremos la fuerza para ser los mejores jedis y construiremos inventos en el forro de una gabardina cada uno. haremos carreras en bicicleta por desiertos interminables cerca del mar y terminaremos buceando con tiburones buenos que nos acompañarán en cada inmersión. viajaremos por ríos y montañas, por bosques encantados y praderas calentadas al sol del verano más abrasador. iremos en tren y, si el tiempo lo permite, en globo y en velero, y llegaremos a la isla calavera para encontrar el mejor de los tesoros y salvar a nuestra princesa. pasaremos horas esperando a que empiece la próxima sesión de la película, con las palomitas en la mano, sin comerlas, que aún no han dado los trailers. cocinaremos durante horas y nos inventaremos recetas extrañas en las que atacaremos la nevera sin contemplaciones. iremos de compras y ayudaremos a mamá a elegir un vestido, y a caminar por el placer de mirar las copas de los árboles y las fachadas de las casas en las que nos gustaría vivir si no viviéramos donde lo hacemos. organizaremos fiestas de cumpleaños cualquier día del año, e invitaremos a tantos amigos como queramos. pero, sobre todo, y por encima de todas las cosas, nos reiremos a carcajadas.

el único plan que no falla es que la vida te sorprenderá. Steve Carrell, como la vida misma.

viaje

(escuchando pearl jam, drop in the park)

Hanna: porque, si decidiéramos irnos a algún lugar juntos, me da miedo que un día… hoy no, quizás… quizás… quizás mañana tampoco, pero un día, de repente, puede que empiece a llorar y llorar. y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme. y que las lágrimas llenen la habitación y que me falte el aire y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos.
Josef: aprenderé a nadar, Hannah.

Sarah Polley & Tim Robins, la vida secreta de las palabras.

Margarita

(escuchando Terence Blanchard, let’s get lost)

Margarita llegará en invierno para darnos calor. llorará por primera vez cuando el cuerpo esté perdiendo sus facultades caloríficas, cuando los corazones estén a pocos grados de la congelación y sea necesario arroparse bajo las mantas en el sofá para sentirse vivo. le sonreirá al mundo cuando las hojas ya hayan caído de los árboles y la lluvia pinte a brochazos el aire que respiramos. Margarita dormirá por primera vez en los brazos de los que la esperan, de los que la esperamos, dentro de poco, de muy poco, mucho menos de lo que sentiremos cuando vayamos arrancando hojas de calendario. y lo hará sintiendo el corazón latir para calmarla, para quererla, para adorarla el resto de su vida. Margarita llegará para crecer y conocer, para aprender y ser lo que ella quiera ser, para viajar y sentir, para irse y volver. sólo ella decidirá quién y cómo, cuándo y dónde. ella o sus emociones, que son complementarias pero no son lo mismo. los que la esperamos con los ojos y las manos abiertas le llenaremos la cabeza de historias cercanas y lejanas, de raíces y mestizaje, de rocas y continentes, de pueblos y ciudades. le contaremos cuentos de fantasmas y princesas, de piratas y músicos de rock, de aventureros y filósofos, de deportistas y viajeros espaciales. jugaremos con ella a construir castillos, a carreras de bicis, a indios y vaqueros, al escondite o a las muñecas. y la veremos crecer junto a los nuestros, que ya les habrán regalado un trozo de su corazón. los que la esperamos sabemos que todo esto no es fácil, que nada de todo esto es tan sencillo como pensar en hacerlo. pero las cosas más complicadas son siempre las que terminan calando más hondo, las que nos hacen más felices, las que nos llenan más de emoción, las que nos hacen llorar más dramáticamente y las que nos alegran hasta llenar el vaso durante semanas. y puede que años. qué bien ser padrino de Margarita.

siempre sorprende qué pocos tramos de la vida se convierten en momentos significativos. la mayoría de las veces, pasan antes de comenzar, aunque proyectan una luz sobre el futuro y convierten a las personas que los causaron en alguien inolvidable. Chow Yun-Fat, Ana y el rey.

la montaña mágica

(escuchando vvaa, you don’t know, ninja cuts dj food’s 1000 masks mix)

Chris: hola.
Insane Wayne: hola, chicos. venid, quería enseñaros todo esto.
Chris: gracias.
Tracy: claro.
Insane Wayne: muchos turistas vienen aquí y se fijan en esa puerta de coche de ahí arriba, les gusta mucho. encontré las puertas, las puse ahí y las atornillé todas juntas.
Chris: de dónde sacó los postes de teléfono?
Insane Wayne: ah, muchas personas del valle me quieren mucho. creo que todos saben que el mundo entero me ama. y yo quiero devolverles ese amor. nada más. por eso estoy entusiasmado.
Chris: entonces, usted cree en el amor?
Insane Wayne: sí, totalmente. esto es una historia de amor que está dejando estupefacto al mundo entero. Dios nos ama de verdad. y mucho. era eso lo que querías saber?
Chris: sí.
Insane Wayne: me encanta estar aquí. la libertad que te ofrece este lugar es algo precioso. en serio, no me iría de aquí ni por diez millones de dólares. a no ser que me obligaran. por eso estoy bien en este desierto. vivo donde quiero vivir. ya sé que todo puede mejorar, pero me gusta así.

Emile Hirsch, Insane Wayne & Kristen Steward, hacia rutas salvajes.



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