Archived entries for familia

ella

(escuchando morcheeba, blood like lemonade)

ella espera a que llegue el momento. bosteza, se despereza despacio. mueve los brazos para que sepamos que todo va bien, que está tranquila, que nada altera sus días y que cada cosa a su tiempo. las horas no van más allá de momentos esporádicos en los que sentir como se desarrollan cada uno de sus órganos, cada uno de sus músculos, su piel. se presenta con sus diminutos pies cerca de la cabeza. contorsionista, se recoloca para que seamos más felices si cabe: ella es ella. abre los ojos, aparentemente, para no ver nada. pero estamos ahí y lo sabe. desde fuera, más allá de pantallas en blanco y negro de imagen difusa, aparece y desaparece por debajo de la piel de mamá, le golpea la mano, le sonríe con el tacto. y mamá responde. papá la siente y contempla embobado cómo cada día es un gesto nuevo, unas horas menos para poder abrazarla. Lluís mira sin entender mucho qué sucede, pero señala el ombligo cuando le preguntan dónde esta su hermana. y se ríe porque sabe que está ahí, o porque el resto celebra que aprenda a entender a cada minuto que pasa y parezca no tener fin. aplaude y enseña sus seis dientes con sinceridad. ella le oye y se da la vuelta, también sonríe. soñar despierto tiene sus recompensas. algunas sin aliciente más que una palmada en la espalda para y un tranquilo, la próxima vez. otras, para llenarte los músculos de la cara de la felicidad más inexpresable en palabras. ninguno de los tres sabemos nada de ser una más, pero tampoco sabíamos nada de ser uno más y hemos llegado hasta aquí con todos los sueños intactos. así que, a partir del invierno, los juegos serán mejores, magníficos, enormes. viajaremos a lugares lejanos sin movernos de la habitación, bailaremos descalzos y moveremos la cabeza al ritmo de la música que nosotros queramos, nos enzarzaremos en aventuras infinitas con pausas únicamente para comer y dormir. mientras tanto, dejaremos que el verano termine de jugar con el termómetro, con una mano sobre ella. hola, Lola.

Henry Weston: cuando dice mágica, quiere decir especial?
Molly Mahoney: mágica.
Henry Weston: muy muy guay?
Molly Mahoney: mágica.

Jason Bateman & Natalie Portman, Mr Magorum y su tienda mágica.

Baviera

(escuchando Prince, 20ten)

Alemania es un país peculiar en verano. no hay aire acondicionado, la cerveza está caliente, el agua tiene burbujas y las neveras no enfrían lo suficiente para poder saciar la sed a treinta y tantos grados. pero cuando los termómetros están por debajo de veinticinco, la mayor parte de los días, fascina en casi cada rincón. pueblos sacados de cuentos, un paisaje teñido de verde en todas sus tonalidades, una sorprendente y placentera convivencia, un cuidado orden y obsesión por el detalle. durante diez días, la furgoneta ha circulado por Baviera, dejándose acicalar por las altas temperaturas, las tormentas de primavera y los días grises. y, en su interior, las dos familias han compartido alguna cosa más que paisajes impensables a este lado del Mediterráneo, lagos interminables, letreros de impronunciables juegos de consonantes, y burbujas, muchas burbujas. entre los asientos, canciones, chistes, indicaciones, largos silencios, siestas, caminos de montaña, autopistas sin límite, sonrisas, llantos, grandes filosofadas, y una historia común de hace más de treinta años que nunca había compartido nada más allá de estas inexistentes fronteras. una historia que se completa como reedición de aquellos viajes de antaño, y que ya puede planear el siguiente, dentro de algunos años, que ahora las barrigas están por otros asuntos mucho más emocionantes. una historia que ha ampliado su límite de edad hacia abajo y que ha dejado que los niños sean los protagonistas de algunos de sus mejores momentos y que continuará sumando experiencias y pegatinas a la maleta de los que siempre han estado aquí al lado, y que, tres días después de haber dormido en nuestra propia almohada, uno sabe que no vamos a dejar marchar. un auténtico placer tenerles cerca. y que Lluís haya metido la mano en la nieve, jugado con clicks, mojado los pies en una fuente, visto relojes de tamaños impensables, subido a lo más alto de la más alta torre de la ciudad, comido fresas a mordiscos, probado los espagueti boloñesa, desayunado en hoteles, probado un montón de camas distintas, cantado y reído a carcajadas, dado pasos en medio de la MarinenPlatz de Munich, esperado a llantos, subido en teleférico, en barco y en tranvía, comido helado de todos los sabores y dormido como lirón al volver. y, sobre todo, cientos de miles de chispas de emoción poder compartirlo con el trocito que me faltaba, a mi lado, sonriendo.

beberemos margaritas junto al mar, mamasita. Susan Sarandon, Thelma & Louise.

medianoche

(escuchando Alanis Morissette, flavors of entanglement. llamadme baboso, pero me gusta esta señorita)

dejó que las manos fueran perdiendo fuerza a medida que pasaban las palabras. en vano, intentó llegar al final de capítulo. las letras se le mezclaban con imágenes de sueños que correrían libres por el subconsciente. abría de nuevo los ojos, tratando descifrar las razones de un paseo en coche en mitad de una secuencia en un bar de jazz. Murakami en un mini del setenta y dos? estaba soñando. sus esfuerzos eran inútiles, se estaba quedando dormido. hoy tampoco lo terminaría. mejor, así tendría tiempo de pensarlo. los libros de Murakami hay que pensarlos bien antes de decidir si te ha gustado o no. porque mira que son extraños. buscó el marcapáginas del Perito Moreno que le regalaron hace tiempo y dejó constancia de que había se había perdido en la tinta de la número doscientos veintisiete. dejó el libro en la montaña de libros por leer, bebió un sorbo de agua y tanteó la mesita buscando el interruptor de la luz. la habitación quedó en penumbra, iluminada sólo por los números del despertador y la imagen de la pantalla en la que se veía a su hijo cruzado transversalmente en la cuna, dormido desde hacía ya tres horas. sonrió y la miró a ella. miró su cuello. lo besó. buenas noches, princesa. tanteó su barriga. puso la mano encima y imaginó que se movía. buenas noches. cerró los ojos y se quedó dormido.

Sam: cómo te sientes?
Andew: a salvo. contigo me siento a salvo, como si estuviera en casa.

Natalie Portman & Zack Braff, algo en común.

fiesta

(escuchando sterling, the lonliest girl in the world)

el suelo de Son Riera tiene una textura distinta. mullida y áspera a la vez. le gusta el tacto de la hierba en las manos. se mueve deprisa, riéndose. de repente, se para y se sienta. algo ha llamado su atención. una pequeña rama. la toma entre sus dedos y la mira. es marrón, dura, rugosa. no se parece en nada a la hierba. justo al lado, una hoja seca. al intentar cogerla, se le deshace. lo deja todo y continúa su camino hacia los pantalones de su madre. al llegar, estira los brazos y llama su atención. mamamamamama. se agarra de la tela vaquera y se pone de pie. mamamamama. alguien le agarra por las axilas y lo levanta. se ríe a carcajadas. todos se ponen a cantar. aplaude. les acompaña. tata ta tatatata. le sientan en las rodillas. rodeado de un montón de niños mayores y pequeños, contempla la escena sin saber muy bien qué hacer. a este le conozco. a esta también. esta no la recuerdo. aquí están papá y mamá. bien. aplausos y todos soplan a la vez. su padre le da a probar el dulce de leche. le encanta. se mancha la cara de color marrón. lo paladea. luego le sientan en su triciclo nuevo. le gusta el triciclo nuevo. se mueve deprisa. se ríe otra vez. un momento, qué están haciendo esos? juegan con una pelota. ahora hacia la derecha. chut a la izquierda. gritan con los brazos en alto. goool. no hay que perder de vista la pelota. una galleta, mmmmm, qué rica. los invitados se van marchando uno a uno. tiene sueño. al despertar, ya no quedará nadie y será hora de irse a casa. el agua de la bañera es casi mejor que la hierba. luego la cena. un beso. buenas noches, Lluís. feliz cumpleaños.

Memphis: por qué haces eso hijo?
Mumble: porque estoy feliz, papá.

Hugh Hackman & Elijah Wood, happy feet.

cinco días

(escuchando Eddie Veder, my city of ruins ep)

cinco días pasan casi sin darte cuenta. cuando sales del cubículo crees que tienes tiempo de todo. pero todo es mucho y la velocidad del tiempo siempre es indirectamente proporcional a las ganas de vivirlo. así que hay que llenarlo sin ansia y dejando que pase sin presión. empezar en el sofá, con sus ojos puestos sobre los tuyos y los tres recién estrenados dientes dibujando la más natural de las sonrisas, dejar que el cuerpo se vacíe poco a poco, para poder reiniciarlo. continuar con una cena compartida en la que no hay que fingir, sólo disfrutar. despertar con las manos en la masa, con lo dulce y lo salado, rodeado de experimentos culinarios y el horno tragando leña para luego cocinar sin despacio, como tiene que ser. la mesa larga al sol de abril, siempre deseado, permite que el mundo continúe girando. celebrar la rubia es un año más mayor y convencerte de que elegiste el mejor camino para ti y los tuyos. saber que todas y cada una de las elecciones que has tomado te iban a llevar a donde estás ahora, en este mismo instante. preparar el verano, el gran viaje, uno de esos que sabes que no se olvidará porque será el primero de muchos. qué ganas, dioses, qué ganas. una escapada a las salas de cine demasiado llenas con una historia sobre un libro en un tiempo en el que los libros escasean, una fábula que podía haber sido gigante, que se queda sólo en muy entretenida. y terminar al sol, rodeado de las sonrisas de uno y una, que se sorprenden a mirarse sin saber que van a pasar mucho tiempo mirándose. cinco días que pasan volando, en los que sabes que tienes mucha suerte de haber encontrado cada una de las piezas con las que has construido tus días. un placer aparentemente pequeño, pero tan grande que hace que las horas valgan siempre la pena. y la alegría.

no eres perfecto amigo. y, voy a ahorrarte el suspense, la chica que conociste tampoco lo es. Robin Williams, el indomable Will Hunting.

confesión

(escuchando Juke and the Jack Baker trio presents, Boto and the second liners)

por todos los dioses, qué grandes son algunos guionistas.

(Betty está tumbada en el diván del dr. Hofstadt)
acción de gracias. es muy estresante tener que conseguir reunir a la familia. mi madre no cocinó el año pasado porque ya estaba mal, y este tendré que hacerlo con Gloria. pero es acción de gracias, y agradezco muchas cosas. como esto. esto me ha ayudado. Don cree que no, pero sí lo ha hecho. poder hablar solos, usted y yo y su libretita, me ha sentado bien. aún así, no puedo evitar pensar que lograría ser feliz si mi marido pudiera serme fiel. mi hermano tiene unos hijos muy malos y suele pegarles. Don nunca ha pegado a los niños. es bueno en casa. pero fuera… me doy cuenta todos los días, noches de hotel, a veces perfume, o peor. no sabe qué es una familia. nunca ha tenido una. y siento pena por él. cuando, en realidad, debería estar enfadada, muy enfadada con él. pero escondo la cabeza, como una avestruz. qué curioso, verdad?
(se incorpora y enciende un cigarrillo)
cuando hacemos el amor, a veces es como yo quiero, pero otras se hace evidente que es como lo quiere otra. supongo que yo no soy suficiente. pero puede que el fallo sea él.
(da una larga calada al cigarrillo)

January Jones, mad men.

el lunes

(escuchando vvaa, anti digital sampler spring 2008)

Lluís crece muy deprisa. desde el lunes ya es alumno de guardería. y eso, para su edad, es mucho. desdela semana pasada, hay horarios y marcas para comer, dormir, jugar, descansar en una buena la siesta. marcas que sólo desaparecerán los fines de semana y durante las vacaciones, y que irán mutando, transformándose con la edad. igual que sus responsabilidades. bienvenido al mundo real. la vida es dura, dicen algunos. pero genial, añadimos los que todavía creemos en que una sonrisa puede salvar el día. desde el lunes, Lluís aprenderá lo que son los amigos, a compartir, a ser parte de un grupo, a retirarse a tiempo y a sacar la cabeza cuando haga falta. desde el lunes, adorará a unos maestros y odiará a otros, esperará a la cola a que le llegue el turno, tendrá que apechugar con ser el último y celebrar cada victoria en los juegos, y tendrá que conformarse con lo que hay y sacarle el mayor partido a cada trozo de día. desde el lunes, aprenderá los colores y las letras, los nombres de las cosas y que algunas, incluso, tienen apellidos. desde el lunes, comparte su espacio, sus juguetes, sus horas de sueño, sus lágrimas y sus risas, con otros cinco niños que le miran, curiosos, buscando algún atisbo de interacción con el recién llegado. desde el lunes, mira como le dejan en la puerta, en brazos de la que, hasta el lunes, era una completa desconocida y ahora ya es su señorita. así que sonríe, porque sabe que se va a divertir, que aprenderá nuevas canciones, nuevos juegos, que le darán de comer, que podrá descansar cuando lo necesite. y que luego, más tarde, le recogerán en esa misma puerta, con un montón de ganas de verle, acumuladas con el paso de los minutos entre los pliegues de la piel de las manos que le abrazarán al llegar.

decirle a mis hijas te quiero una vez al menos al día. Sarah Polley, mi vida sin mí.

celebración

(escuchando pearl jam, no code)

este experimento buongiornil empezó el ocho de marzo de dos mil cuatro. de eso hace ya un montón de historias, emociones, críticas y líneas espontáneas. concretamente mil. unas mejores y otras muy malas, pero siempre con la esperanza de que hayan disfrutado de algunas de ellas sólo una décima parte de lo que yo he hecho yo. con eso me conformo. y, como todos los aniversarios, hay que celebrarlo. y qué mejor manera para hacerlo que contándoles algo como esto.

vuela. una vez al menos. siente como tus pies se levantan varios centímetros del suelo. deja de tener conciencia de lo que eres o de quién eres, de dónde estás y de cuáles son tus circunstancias, para únicamente sentir. deja que todo tu cuerpo se convierta en emoción. pura, incontrolable, sabrosa, impensable, desbordante. deja que te suceda. de la manera que sea. a ellos les pasó la madrugada del lunes al martes. Margarita avisó por la noche, pero quiso llegar al alba. llegó con el frío, con las primeras nieves sobre la montaña, con los pies helados en la carretera, con el final de un año y el principio del siguiente. sobre el pecho de su madre, sintió un calor familiar pero extraño a la vez. estaba en el mundo, un lugar del que tenía que aprenderlo todo. las voces que hasta ayer estaban amortiguadas por líquido, piel y órganos, ahora estaban ahí, eran claras y cercanas. a su alrededor, figuras que tenían rostro y piel, y sonrisas y lágrimas, y gestos nerviosos y con cuidado. le costó llegar. su cuerpo no tenía la fuerza suficiente para moverse más allá de la que había sido su cálida cama durante nueve meses. pero la fuerza física no es tan importante cuando se trata de esfuerzos más allá de los diarios. salir era dar el primer paso. a partir de ahora, uno tras otro, sin parar, continuará andando, de la mano de los que serán su sombra, su cobijo y sus maestros. el resto, los que estamos alrededor y miramos con ojos curiosos, la acompañaremos en sus aventuras y en emociones, contentos de formar parte de la mejor de las historias, la suya. enhorabuena Joan Lluís i Nani.

- por qué haces eso, hijo?
- porque estoy feliz, papá.

Warren Colleman & John Collee, happy feet.

huída

(escuchando Ben Harper and Reintless7, white lies for dark times)

nunca había tenido tanta policía corriendo tra él. en ocasiones le habían perseguido, claro, era algo inherente a su profesión, pero siempre eran un pequeño grupo de fácil escaqueo. dedicarse a robar era algo que le había mantenido en forma desde la primera vez que lo hizo, cuando todavía era un adolescente. ahora, con dos décadas de duro trabajo a sus espaldas, se podía considerar un tipo con una forma física envidiable. pero ahora le estaba costando más de lo que pensaba zafasse de estos polizontes, maldita sea. llegó al final de la azotea y saltó por encima de la calle. aterrizó en el edificio siguiente a duras penas. el saco que llevaba a la espalda pesaba demasiado. miró tras él y se dio cuenta de que la policía no había desistido y que estaban dispuestos a saltar. cuando el primero cayó sobre el suelo de gresite, el ladrón corrió usando todo lo que le dieron sus pies. sobre su cabeza, un helicóptero se acercaba peligrosamente. joder, un helicóptero. pero qué es toda esta movida? bajó por unas escaleras y salió a la calle. allí le sería más fácil perderles de vista. intentó perderse por uno de los callejones del barrio chino, pero la pasma seguí pisándole los talones. tiró un par de cubos de basura tras él, pero sólo consiguió que tropezara uno de ellos. aún quedaba más de media docena. no iba a conseguirlo. el botín era demasiado pesado y ellos eran cada vez más. decidió abandonar. soltó el saco y notó como sus cuerpo era mucho más ligero. en menos de cinco minutos, había conseguido despistarles. se escondió tras un contenedor de cristal. respiraba con dificultad. lo de robarle el saco de regalos a Santa Claus para que sus hijos tuvieran lo que querían había sido una mala idea. si tenía que pagar por aquel coche teledirigido y por el hospital de los clicks, pues mira, mala suerte.

aceptamos la realidad del mundo que nos presentan. Ed Harris, el show de Truman.

dicen por ahí

(escuchando Coraline Clément, salle des pas perdus)

dicen que estamos obsoletos. que decorar tu casa, construir un árbol con estrella, andar entre luces empujando el carro, sonreirle a los escaparates, y colgar neules de la escalera, son actos demasiado manidos por una sociedad consumista. dicen los analistas y los críticos que han utilizado tanto los estándares de familia feliz que ya no son reales, sino imágenes impuestas por un sistema de anuncios y comedias románticas. postulan que hay que ser alternativo y original para ser consecuente contigo mismo, no importa si crees en lo original o alternativo. que hay que aprender a reutilizar los clásicos para ser moderno y clásico a la vez. dicen que estamos demasiado abducidos por la publicidad para darnos cuenta de lo infelices que somos. dicen que ir a ver cómo se encienden las luces que dan la salida para gastar el sueldo y el ahorro, mientras la banda de música municipal versiona clásicos de la isla, es una tradición creada por los medios políticos para conseguir votos y olvidarnos de que el gobierno ha robado lo indecible. dicen que ir a can Miquel a comer un helado o a can Joan de s’aigua a mojar un trozo de cuarto en chocolate caliente o un cucurucho en la heladería de Jaume, es tan típico que se vuelve vulgar. dicen que hacer una postal de Navidad para enviar es una estupidez y una memez digna del que ha caído en la tentación de un sistema de tradiciones interpretadas a la orden del consumo más voraz. dicen que quedarte en casa a no hacer nada y dejar que el tiempo pase entre los dedos, es desaprovechar la vida, que también dicen que es demasiado corta. dicen que hay que ser muy infeliz para rebelarse contra todo para poder elegir lo que te gusta de cada cosa, y así poder erguirse como un ente único y distinto, admirable y admirado. bueno. pues que digan lo que quieran.

mi corazón te ha elegido, y cuando él elige yo voy detrás. Alexandre Rodrigues, ciudad de Dios.



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