Archived entries for dudas

(escuchando ac/dc, hight voltage. porque es lo que se lleva ahora. el voltaje, digo)

cómo se mastica la incertidumbre? cómo se comen los interrogantes? cómo se digieren las noticias llenas de entresijos y direcciones de calles sin salida? cómo se paladean las dudas? cómo se aprovechan los tortazos con la mano plana? cómo se saborea un el optimismo cuando se ha acabado la cerveza y no puedes pedir otra para llenar ese vaso medio vacío? cómo sacas energía de un plato vacío? cómo se asan los murmullos de pasillo? se pueden sazonar las reuniones de soluciones drásticas? cómo se distribuye en el plato la comida recalentada del mes pasado para que parezca mínimamente apetecible? cómo disfrutar de ganarle a los alemanes en una isla teutona sin que repita la decepción de saber que los pilares tienen más grietas de las que pensabas? cómo volver a olfatear el placer de los entresijos del código al entrar por la puerta cuando han empezado por quitarle el marco que la envolvía? cómo se cocina a fuego lento con un soplete?

soy Boecio, autor de la consolación de la filosofía. para mí, la historia es una rueda. la inconstancia es mi esencia, dice la rueda. súbete a mi radio si quieres, pero no te quejes cuando te arroje a los abismos.
los tiempos pasan, pero también los malos. la mutabilidad es nuestra tragedia, pero también esperanza. los peores tiempos, al igual que los mejores, siempre pasan. Steve Coogan, twenty four hours party people.

bitácora

(escuchando Jamie Cullum, the pursiut. es lo que tiene que el maestro te envíe un sms que te obliga a sonreír)

cuaderno de bitácora del Agency Key.
se sirvió café sin mirar la taza, ni darse cuenta de que la mitad del contenido se derramaba sobre la mesa. estaba ensimismado, y se olvidó del tiempo que llevaba ahí sentado. la ventana se había convertido en un mosaico pintado con pinceles de agua condensada. en el camarote, el ambiente era perfectamente adecuado para una de esas fotografías en blanco y negro que quieren administrar un estado de ánimo nostálgico vía retinal, casi sin que nadie lo note. al verlas, uno siempre se queda con un interrogante flotando entre el cabello. qué habrá pasado? y, paciente, espera a que los fotogramas avancen y la historia se desarrolle con normalidad hasta conocer todos sus pormenores. pero allí no había pormenores que conocer. sabía perfectamente la razón por la que la el barco llevaba un tiempo balanceándose entre una tormenta y la siguiente, por la que debía medir los pros y los contras antes de atracar en cualquier puerto para llenar la despensa de suministros. el nivel cambió y parte del café derramado en el plato le cayó sobre una pierna, tiñéndole el pantalón de marrón oscuro y la piel de bermellón. fue un instante de dolor. pero pasó enseguida, casi sin inmutarse. vació el platito en el lavabo y se tomó lo que quedaba en la taza de un sorbo. estaban a punto de atracar de nuevo. era un puerto en el que ya habían hecho parada en otras ocasiones, y nunca habían tenido ningún problema más allá de los comunes en estos casos: revisiones en los precios, calidad de los productos, modificaciones finales en el transporte y entrega, o cualquier otro pormenor que les había obligado a trabajar más horas de las acordadas. pero esta vez el viento no soplaba a favor, ni mucho menos. y se estaban quedando sin provisiones. sonó la sirena. iban a darles instrucciones.

el aire no huele tan fuerte por aquí. en caso de duda, Meriadoc, sigue siempre tu olfato. Ian McKellen, la comunidad del anillo.

incertidumbre

(escuchando Herbie Hancock quintet, a tribute to Miles)

en vista de los últimos acontecimientos, hay una palabra que recorre los pasillos. incertidumbre. más o menos.

hermana Aloysius Beauvier: qué pasó exactamente en la rectoría?
padre Brendan Flynn: qué pasó? no paso nada. tuve una conversación con un chico.
hermana Aloysius Beauvier: sobre qué?
padre Brendan Flynn: un asunto privado.
hermana Aloysius Beauvier: tiene doce años, qué puede ser privado a los doce años?

Meryl Streep & Philip Seymour Hoffman, la duda.

final

(escuchando Trombone Shorty, backatown. pedazo de invento, el funk de New Orleans)

de cuando el bueno de Ridley todavía hacía películas que te tocaban la fibra. porque hay historias de las que no te cansas nunca.

Louise: la he bien jodido. por mi culpa pueden matarnos a las dos. joder, no sé por qué no fui enseguida a la policía.
Thelma: sabes porqué. lo has dicho antes.
Louise: qué es lo que he dicho?
Thelma: no nos habrían creído. y, además, nos habrían arruinado la vida. y sabes qué?
Louise: qué?
Thelma: aquel tío me hacía daño. y, si no llegas a aparecer tú, me habría hecho mucho más daño. y no le habría pasado nada porque todos me vieron bailando con él toda la noche. habrían dicho que yo me lo estaba buscando. mi vida estaría mucho más destrozada que ahora. al menos aún puedo divertirme. y no siento que ese hijo de puta esté muerto. lo que siento que le dispararas tú y no yo.

Susan Sarandon & Geena Davis, Thelma & Louise.

moderadamente

(escuchando pearl jam, riot act)

James: Helen, oye, a veces aparecemos en la vida de una persona justo cuando necesita que la mimen y la tranquilicen. y resulta que por alguna razón esa es nuestra misión. no sabemos porqué. en tu caso es mi misión. y si te soy sincero, el hecho de que te encuentre moderadamente atractiva hace el trabajo más fácil para mí. mis intenciones son honorables, no tengo ningún deseo de pasarme de la raya. en serio. prefieres diamantes o zafiros? oh, lo siento.
Hellen: moderadamente atractiva?
James: aja! sabía que estabas escuchando. bueno, cambiando esa mirada triste y esa boca caída, te calificaría mejor.

John Hannah & Gwyneth Paltrow, dos vidas en un instante (sliding doors)

deseo

(escuchando massive attack, heligoland)

bloqueada, estafada, odiada. sola en una sala llena de gente a la que no comprendía. el mundo en su contra. batallas que se libraban a su alrededor convertidas en sus batallas. los brazos cansados, las manos cansadas, el alma cansada. falta de control sobre los calendarios ajenos. líneas de código de calendarios ajenos, indescifrable a su propio sistema de intuición. tomó otro sorbo de descafeinado (había abandonado el café hacía mucho tiempo) y le dio otra calada al cigarrillo. una señal octogonal roja y blanca. stop. es suficiente. se acabó la partida. deseo. es peligroso desear demasiado. pero sólo si permitimos que las cuerdas aprieten demasiado fuerte contra la silla. busca un cuchillo. ya. que el futuro sea ese lugar donde las esperanzas superan a los pronósticos negativos. que haya lugar para el libre pensamiento y la imaginación luminosa. mis capacidades. están ahí, lo sé. si hago una lista están ahí. que las capacidades sean libres. explorar tras la puerta. que el miedo no ocupe tanto lugar. tanto lugar.

le pediré un deseo a Marte por ti. Dan Fuetterman, corazón indomable.

confesión

(escuchando Juke and the Jack Baker trio presents, Boto and the second liners)

por todos los dioses, qué grandes son algunos guionistas.

(Betty está tumbada en el diván del dr. Hofstadt)
acción de gracias. es muy estresante tener que conseguir reunir a la familia. mi madre no cocinó el año pasado porque ya estaba mal, y este tendré que hacerlo con Gloria. pero es acción de gracias, y agradezco muchas cosas. como esto. esto me ha ayudado. Don cree que no, pero sí lo ha hecho. poder hablar solos, usted y yo y su libretita, me ha sentado bien. aún así, no puedo evitar pensar que lograría ser feliz si mi marido pudiera serme fiel. mi hermano tiene unos hijos muy malos y suele pegarles. Don nunca ha pegado a los niños. es bueno en casa. pero fuera… me doy cuenta todos los días, noches de hotel, a veces perfume, o peor. no sabe qué es una familia. nunca ha tenido una. y siento pena por él. cuando, en realidad, debería estar enfadada, muy enfadada con él. pero escondo la cabeza, como una avestruz. qué curioso, verdad?
(se incorpora y enciende un cigarrillo)
cuando hacemos el amor, a veces es como yo quiero, pero otras se hace evidente que es como lo quiere otra. supongo que yo no soy suficiente. pero puede que el fallo sea él.
(da una larga calada al cigarrillo)

January Jones, mad men.

final

(escuchando LA, heavenly hell)

porqué se quedó esperando en lo alto de la escalera es algo que siempre intenté averiguar sin encontrar una respuesta que me devolviera la sensación de que había hecho las cosas bien. desde abajo, contemplé como se paraba en el último escalón y se daba la vuelta. me miró y me sonrió. pero yo no hice nada. me quedé paralizado mirando como esa sonrisa se quedaba flotando en el aire, mientras su cuerpo saltaba al vacío. por qué me miró? esperaba que yo hiciera algo? quería que la salvara de ese último paso? quería que le gritara no te vayas, quédate a mi lado? durante meses me había dejado muy clara su postura. no quería jugar más. se había cansado de batallar por cada centímetro de paz, por cada miligramo de cordura, por cada trozo de calma. era algo contra lo que no podía ni quería luchar. y yo respeté su decisión. no de entrada, claro. intenté convencerla de que tenía que continuar con esto, que no había otra, que la partida era esta y que, si quería cambiar las reglas del juego o incluso el juego, primero tenía que sacar fuerzas para cerrar el tablero, esconder las fichas y los dados, las tarjetas de sorpresa y suerte, y dejarlo en su sitio. que los desórdenes eran muy malos, porque luego siempre aparecían en el momento más inoportuno. pero no. no había mucho más que jugar. no tengo más fuerzas, dijo una vez. así que opté por dejarla subir las escaleras ella sola, sabiendo que posiblemente fuera esa la última vez que la viera. pero se dio la vuelta. me lo estaba agradeciendo? pedía ayuda? esa mirada de duda fue la última que me devolvieron sus ojos. nunca supe la razón de esa mirada. hasta hoy.

las personas deberían saber decir lo que quieren. Joseph Gordon-Levitt, 500 días juntos.

pausa

(escuchando Andy McKee, art of motion)

esta mañana, Cronos ha cambiado las revoluciones del tocadiscos. y el single está sonando a treinta y tres. todo estaba sostenido, parado en medio de algo, a punto de empezar. el aire estaba cargado, pegajoso, quieto. el autobús que va hasta la estación ha llegado tarde y se tomaba su tiempo en cada parada, aunque no hubiera nadie esperando entre el gris de la llovizna que lo cubría todo. el tren ha llegado lleno hasta las esquinas, con retraso. y, entre estación y estación, parecía no alcanzar la velocidad adecuada, la que permite a los usuarios entrar a tiempo a sus oficinas. el autobús hasta el estudio no ha querido aparecer por las avenidas hasta que la cola no ha alcanzado el número suficiente para que los últimos en llegar se quedaran en la parada. el conductor lo paseaba de una marquesina a otra, con paso solemne, acompañando el cielo, ante la mirada impaciente de algunos de sus usuarios. en todo ese tiempo, el cuaderno de agua de Hugo ha llegado a su fin. Hugo ha tenido la valentía que no hemos tenido otros. ha escrito un libro. una historia de agua y nieve, de besos de papel y de encuentros y reencuentros con amigos y viajes y pieles desnudas atrapadas la una bajo la otra. Hugo ha sabido hacer lo que otros llevamos años pensando cualquier día de estos me pongo. las valoraciones sobre sus genialidades (que son muchas), las guardaremos para él en el próximo encuentro. hoy el día está como sostenido en medio de nada, a punto de tirarse a un cubo de agua para limpiar todas las impurezas o de quedarse dormido y soñar con eso que, por fin, nos vuelva a dibujar la sonrisa en la cara.

todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el cedé de tu vida. canción tras canción, no puedes saltarte ninguna. todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. no te arrepientas, no te juzgues, sé quién eres. y no hay nada mejor para el mundo. pausa, rebobinar, play, y más y más aún. nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida. Teresa Ciabatti, tre metri sopra il cielo.

miedo

(escuchando incubus, light grenades)

no quiso esperar. ya no iba a quedarse más con las manos en los bolsillos y los ojos callados y cientos de palabras se acumulaban en su cabeza, gritando al unísono que se moviera. pero nunca lo hacía. no había nada que ocultar, nada a lo que temer, nada de lo que arrepentirse. pero se sentía así, en una jaula de la que no podía moverse por miedo. miedo a qué? ni siquiera lo sabía. pánico y angustia por nada concreto, por todo en general. una pesa de plomo en el pecho, que no deja que el corazón bombee con normalidad. volvió cerrar los ojos y se durmió. el cansancio había hecho mella. mañana, con la luz entrando por la ventana de la habitación y su respiración cerca, pensaría qué hacer.

hay que tomar las decisiones basándose en lo que uno quiere, no en lo que uno no quiere. Martha Plimpton, beautiful girls.



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