Archived entries for celebraciones

compromiso

(escuchando Phoenix, Wolfgang Amadeus Phoenix)

Joe: hola Jerry! cómo salieron las cosas?.
Jerry: tengo mucho que contarte. la, la, la…
Joe: qué ha pasado?
Jerry: me he prometido!
Joe: enhorabuena! y quién es ella?.
Jerry: ella soy yo. na, na, na…
Joe: qué?
Jerry: Osgood se me ha declarado. pensamos casarnos en junio. la, la la…
Joe: pero qué estás diciendo? tú no puedes casarte con Osgood!
Jerry: demasiado viejo para mí?
Joe: Jerry, no estarás hablando en serio?.
Jerry: por qué? él se casa y se divorcia constantemente.
Joe: pero… pero tú no eres una mujer. eres un hombre! ni en broma puedes hacer eso!
Jerry: y el porvenir? la, la, la…
Joe: Jerry, es mejor que te acuestes. tú no estás bien.
Jerry: quieres dejar de tratarme como a una niña? no soy idiota. ya se que es un problema.
Joe: naturalmente que lo es.
Jerry: su madre. eso es lo que me preocupa, pero me dará su consentimiento porque no fumo. ja, ja, ja. la, la, liro…
Joe: Jerry, hay otro problema más grave.
Jerry: ah, sí? cuál?.
Joe: pues el viaje de bodas, imbécil.
Jerry: ya hemos hablado de eso. él quiere ir a la Riviera, pero yo me inclino por las cataratas del Niágara. na, la, la…
Joe: escúchame. Jerry, tú no estás en tus cabales! cómo piensas arreglar eso?
Jerry: es que no va a durar mucho, Joe, le diré la verdad en el momento oportuno.
Joe: cuándo?
Jerry: inmediatamente después de la boda. se solicita rápidamente el divorcio, él asigna una cantidad mensual para mis gastos… y yo a vivir tranquilamente el resto de mis días. nina, na, nina…
Joe: Jerry, Jerry… escucha, Jerry. escucha, hay disposiciones, leyes… eso que dices, no puede hacerse.
Jerry: shhhh. Joe, no tendré otra ocasión de casarme con un millonario.
Joe: oye, Jerry…
Jerry: qué?
Joe: quieres seguir mi consejo? olvídate de este asunto. convéncete de que eres un hombre. eres un hombre!
Jerry: soy un hombre.
Joe: eso está mejor.
Jerry: soy un hombre, soy un hombre. ah, qué desgracia la mía. ya no sé lo que soy. soy un hombre, caramba! y qué voy a hacer con el regalo de compromiso?
Joe: qué regalo?
Jerryn: Osgood me ha regalado una pulsera.
Joe: y son brillantes auténticos!
Jerry: creías que mí prometido iba a regalarme cualquier cosa?

Tony Curtis & Jack Lemmon, con faldas y a lo loco (some like it hot).

ejemplo

(escuchando vvaa, bso pirate radio)

el fin de semana es un lapso de tiempo en el que las horas se presentan como un lienzo en blanco. en una mano, un pincel, en la otra, una paleta con los tres colores básicos. lo que cada uno consiga hacer con ellos es cuestión de de cada uno. esto es sólo un ejemplo.
uno. celebrar que alguien os presentó una vez y que ya han pasado cuatro años desde que Son Riera fue el decorado de lo que sería sólo el principio. y hacerlo con una película de las de pasar el tiempo y reirse y comer palomitas. y luego en el barrio que nos vio caminar con todo el futuro por delante. y hablar y callar y contemplar y saborear. no es fácil llegar a este estado, dicen muchos. pero eso del amor es una cuestión muy, pero que muy personal, así que muchos también pueden estar equivocados.
dos. dejar que el sol se cebe con la piel empapada en agua salada. darse cuenta de cuánto ha crecido y disfrutar con el flotador y la arena y la tierra y el cubo y la pala. sorprendernos. mucho. de noche, tras la siesta y la ducha, the cranberries nos llevaron a cuando la música había que comprarla y vivíamos lejos del mar. y nos obligaron a saltar y a bailar y a gritarle a Lola para que sonriera y nos lanzara un muchas gracias.
tres. pasar el día con aquellos que son de la familia, aunque los papeles digan que no, es una gozada. y ver a Lluís montado en su flotador correr con el agua hasta la cintura y rebozarse de arena es un privilegio aún mayor. luego, en casa, dejas que George Clooney te lleve en avión por todos los estados de América del norte, y sonries al final, con los ojos casi cerrados, y la mano sobre los sueños que vendrán muy pronto.
hoy es algo más duro, pero ya queda menos para que volvamos a tener una dosis de dos días de lo que cada uno quiera.

la vida es más fácil en compañía. necesitamos un copiloto. George Clooney, up in the air.

fiesta

(escuchando sterling, the lonliest girl in the world)

el suelo de Son Riera tiene una textura distinta. mullida y áspera a la vez. le gusta el tacto de la hierba en las manos. se mueve deprisa, riéndose. de repente, se para y se sienta. algo ha llamado su atención. una pequeña rama. la toma entre sus dedos y la mira. es marrón, dura, rugosa. no se parece en nada a la hierba. justo al lado, una hoja seca. al intentar cogerla, se le deshace. lo deja todo y continúa su camino hacia los pantalones de su madre. al llegar, estira los brazos y llama su atención. mamamamamama. se agarra de la tela vaquera y se pone de pie. mamamamama. alguien le agarra por las axilas y lo levanta. se ríe a carcajadas. todos se ponen a cantar. aplaude. les acompaña. tata ta tatatata. le sientan en las rodillas. rodeado de un montón de niños mayores y pequeños, contempla la escena sin saber muy bien qué hacer. a este le conozco. a esta también. esta no la recuerdo. aquí están papá y mamá. bien. aplausos y todos soplan a la vez. su padre le da a probar el dulce de leche. le encanta. se mancha la cara de color marrón. lo paladea. luego le sientan en su triciclo nuevo. le gusta el triciclo nuevo. se mueve deprisa. se ríe otra vez. un momento, qué están haciendo esos? juegan con una pelota. ahora hacia la derecha. chut a la izquierda. gritan con los brazos en alto. goool. no hay que perder de vista la pelota. una galleta, mmmmm, qué rica. los invitados se van marchando uno a uno. tiene sueño. al despertar, ya no quedará nadie y será hora de irse a casa. el agua de la bañera es casi mejor que la hierba. luego la cena. un beso. buenas noches, Lluís. feliz cumpleaños.

Memphis: por qué haces eso hijo?
Mumble: porque estoy feliz, papá.

Hugh Hackman & Elijah Wood, happy feet.

fiesta

(escuchando U2, achtung baby. ciertas músicas a ciertas horas en ciertos días te llevan de vuelta, vienes?)

hacía tiempo que no se ponía tras unos platos. elegir un tema para empezar. esperar la reacción de los asistentes a la fiesta. buscar el siguiente. aislarse en los bajos sordos de los auriculares para probarlo. descartarlo y buscar otro. sin escuchar ni un sólo segundo, saber que ese riff de guitarra inicial es el que estaba buscando. que la gente empiece a bailar. sin parar. un tema tras otro, hasta una hora en la que empieza a ser pronto. hacía tiempo que no se ponía tras los platos. y lo hizo en una de las mejores fiestas a las que tuvo el placer de asistir. no sólo por que disfrutó cada canción, aunque fuera en contra de sus principios y su religión, sino por la gente, por las ganas, el cariño, los años, las risas, las emociones, la diversión, la espontaneidad, que estaba ahí, bajo las bigas, entre las copas, en cada nota. cincuenta años con esa energía no se cumplen con la facilidad con la que uno piensa. conseguir dar cada paso para ser feliz con tanta serenidad y una sonrisa como carta de presentación, conlleva una pelea con los elementos que sólo quien la libra conoce. porque no sale de ahí. y eso precisamente honra a quién decide llevar tal peso. poca gente lucha así y con tantas ganas por continuar la diversión. y, sobre todo, poca gente consigue una respuesta tan magnífica a una convocatoria. la buena gente, supongo.
molts d’anys, Cati.

si celebran así la noche buena yo no me pierdo el año nuevo. Bruce Willis, la jungla de cristal.

Goya

(escuchando the black crowes, before the frost…)

ayer por la noche, el presidente de la academia del Cine Español hizo algo que uno no recuerda haberlo visto antes en una ceremonia de premios. recordarle a los allí presentes que no son más que trabajadores, y que la gente paga por ir a ver su trabajo y que lo que tienen que hacer es ser más humildes y hacer bien aquello por lo que les pagan. una colleja y un fuerza y honor al final. ups. y Alex de la Iglesia consiguió diez puntos de credibildiad extra ante un público cansado de ceremonias aburridas y películas producidas para vivir de subvenciones. y lo hizo aprovechando la coyuntura de un año en el que se han estrenado algunas de esas historias que van a engrosar las estanterías cinéfilas en cuanto aparezcan en edición bonita. tiempo atrás, cuando las horas de sueño no eran obligatorias para el cuerpo, los domingos como el de ayer eran una excusa para que corrieran las cervezas ante una pantalla de televisión. para eso y para alimentar las ganas de celuloide. desde entonces, habían pasado muchas ediciones con la pantalla en negro o parpadeando alguna otra cosa. pero ayer entró en escena un Buenafuente nervioso y nos hizo levantar una ceja. algo que hacía mucho que no ocurría. y, aunque sólo fuera por eso, ya valió la pena. por eso y poque reconcilió al hombre del síndrome y el overdowse con las ceremonias. por eso y porque la vimos a medias, aunque fuera un rato, compartiendo manta. por eso y porque a los que nos gusta el cine, nos gusta saber que las películas que nos gustan también gustan a los jueces. y al resto del mundo, claro. no fue una gozada, pero sí un nos quedamos con la duda sobre el año que viene.

te das cuenta, Benjamín, el tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín. no puede cambiar de pasión. Gillermo Francella, el secreto de sus ojos.

deseos

(escuchando Clint Eastwood & Jamie Cullum, bso gran torino)

que todas las noches sean como la primera noche. que todas fiestas sean como aquella vez en la que nos reímos tanto. que todas las mañanas sean como cuando te mira y le dices buenos días y te sonríe. que todos los días laborales sean como la llegada del viernes ese en el que sabes que sales antes y el fin de semana será magnífico. que todos los regalos sean emocionantes. que todos los resultados sean magníficos resultados, o de los que te enseñan a ser un poco más de lo que quieras ser. que todos las risas sean como las suyas, que se les cierran los ojitos y se le forman hoyuelos junto a los labios. que todos los sabores sean como la tarta tatín de la Aldaba, cuyo cocinero ha desaparecido de la faz de la tierra. que todas las siestas tengan el sabor de las paredes de Son Riera. que todos los sueños empiecen contra su piel. que todos las películas te dejen un trocito en el corazón, y que algunas sepan a cine de verdad. que algunas canciones te levanten el ánimo y otras lo acompañen. que todas las teclas sean exactamente la tecla que tus dedos han decidido pulsar. que todos los dibujos tengan algo de quien quieras y se levanten del papel para ir un poco más allá. que todas las ruedas giren para que el tiempo no tenga demasiada prisa. que todos los amigos sean como los que aún son, y que aparezcan algunos nuevos para ser cada vez más. que las estatuas, por fin, encuentren su jardín botánico. que las chimeneas se paren y haya cada día menos manos pidiendo de comer. que sus dedos estén más sanos cada hora. que podamos enseñarles a mirar aquí, enfocados hacia adelante, sin olvidar lo que queda atrás. que sean capaces de decir no, esto no me gusta, y sí, me encanta. que todos los años tengan un recuento mejor que el anterior. y, si no puede ser, que podamos seguir deseándolo. y que seamos un poco más felices, claro.

Henry: nunca va a desaparecer, no?
Jemma: no. pero seguimos aquí. eso ya es algo.

Kevin Spacey & Keke Palmer, shrink

previa

(escuchando Jimi Hendrix, electric ladyland. porque siempre es bueno escuchar a Hendrix para terminar el año)

hoy, como no podía ser de otra manera, es un día de locos en el que el trabajo se acumula. así que el resumen del año lo dejaremos para enero. de momento, sólo un avance de lo se pretende durante los próximos trescientos sesenta y cinco días. este año entrante tendremos versión en papel de todo esto. o, al menos, de una parte. y seremos un poco más felices, si cabe. y seguiremos escribiendo historias nuevas, viejas y versionando otras ya escritas. continuaremos con la música puesta el ochenta por ciento del tiempo, sintiendo unas películas y olvidando otras, y leyendo todo lo que podamos justo antes de que las olas nos lleven a otro sueño entre espuma de letras. hablaremos con pasión de la niña con nombre de agua y de su abrazo, alucinaremos con cada nuevo paso de Lluís, compartiremos cervezas y más cosas con los amigos, nos sentiremos arropados por la familia, y contemplaremos otras muchas maravillas. para aquellos que no nos hayan olvidado, estaremos aquí cada día, como (casi) cada día, para (intentar) hacer click en algún sitio. y continuaremos nuestra carretera hasta el párrafo número dos mil. pero, hasta entonces, despidámonos con algo del genial Jim Henson. descomunal.

cuanto más difícil es hacer algo, mayor es la recompensa que te espera al final. Brian Cox, big fish.

celebración

(escuchando pearl jam, no code)

este experimento buongiornil empezó el ocho de marzo de dos mil cuatro. de eso hace ya un montón de historias, emociones, críticas y líneas espontáneas. concretamente mil. unas mejores y otras muy malas, pero siempre con la esperanza de que hayan disfrutado de algunas de ellas sólo una décima parte de lo que yo he hecho yo. con eso me conformo. y, como todos los aniversarios, hay que celebrarlo. y qué mejor manera para hacerlo que contándoles algo como esto.

vuela. una vez al menos. siente como tus pies se levantan varios centímetros del suelo. deja de tener conciencia de lo que eres o de quién eres, de dónde estás y de cuáles son tus circunstancias, para únicamente sentir. deja que todo tu cuerpo se convierta en emoción. pura, incontrolable, sabrosa, impensable, desbordante. deja que te suceda. de la manera que sea. a ellos les pasó la madrugada del lunes al martes. Margarita avisó por la noche, pero quiso llegar al alba. llegó con el frío, con las primeras nieves sobre la montaña, con los pies helados en la carretera, con el final de un año y el principio del siguiente. sobre el pecho de su madre, sintió un calor familiar pero extraño a la vez. estaba en el mundo, un lugar del que tenía que aprenderlo todo. las voces que hasta ayer estaban amortiguadas por líquido, piel y órganos, ahora estaban ahí, eran claras y cercanas. a su alrededor, figuras que tenían rostro y piel, y sonrisas y lágrimas, y gestos nerviosos y con cuidado. le costó llegar. su cuerpo no tenía la fuerza suficiente para moverse más allá de la que había sido su cálida cama durante nueve meses. pero la fuerza física no es tan importante cuando se trata de esfuerzos más allá de los diarios. salir era dar el primer paso. a partir de ahora, uno tras otro, sin parar, continuará andando, de la mano de los que serán su sombra, su cobijo y sus maestros. el resto, los que estamos alrededor y miramos con ojos curiosos, la acompañaremos en sus aventuras y en emociones, contentos de formar parte de la mejor de las historias, la suya. enhorabuena Joan Lluís i Nani.

- por qué haces eso, hijo?
- porque estoy feliz, papá.

Warren Colleman & John Collee, happy feet.

previa

(escuchando the action design, never say)

me gustan los meses de frío. el otoño aparece con ganas de pelearse con el maldito calor pegajoso y, una vez ha ganado, toma lentamente posiciones para congelar las mañanas y las noches y acurrucarse en los salones propios, en los de otros, y en locales comerciales de ambiente cargado. me gustan los meses de frío. pero últimamente se producen dos circunstancias que no me dejan disfrutar de ese frío. la primera es lo duro que lucha el calor por mantener sus posiciones. hasta diciembre no podremos enfundarnos el abrigo o la nueva sudadera de tu grupo favorito, que descansa en el armario, mezclada con las camisetas de verano, en completa contradicción. y la segunda es que diciembre ha dejado de existir como mes de treinta y un días que disfrutar. Navidad y todo lo que ello implica de adornos, villancicos, luces, gastos, fastos, fiestas y otras zarandajas de dramático gusto, lo devora todo, incluido su propio espíritu, en el dudoso caso de que nos pongamos sentimentales. la entrada tardía del frío es la previa a la Navidad, año nuevo y Reyes. falta un mes, joder. tomémonos las cosas con calma. desde hace varias semanas ya podemos comprar turrón, en Ikea ya venden adornos y en la plaza España ya han montado el mercadillo de señores africanos que exponen baneras de Bob Marley y máscaras batusi por igual. los treinta y un días del último mes del año, la última oportunidad de vivir lo que tengas que vivir en dos mil nueve, si es que has tenido que vivir algo en concreto, ha quedado sepultada bajo montones de papel regalo y compras a millones, que hay que revitalizar la economía. la economía de quién? porque la mía no es. la mía se va desinflando y a medida que pasan los días y luego llegan las rebajas, que hay que aprovecharlas, claro. un mes lo pagas todo a precio de oro y al mes siguiente lo pagas a precio de oro con descuento. así que lo pagas tres veces. dos por el precio del oro y una por el precio del oro con descuento. mientras tanto, diciembre ha sido fagocitado y el otoño dejado de existir en el calendario. nadie los usa para nada. por todos los dioses, qué nos está pasando?

soy el sentimiento de rechazo de Jack. Edward Norton, el club de la lucha.

quince de octubre

(escuchando peral jam, backspacer. cuando un disco te dista, te gusta)

enjaulado, se quedó mirando el techo que un tiempo fue blanco pero que ahora se acercaba más al marrón por culpa del paso de los días y de muchos años de humo. aún no lo habían pintado de blanco una vez se aprobó la ley que prohibía fumar en las oficinas. a través de la ventana del primer piso, sólo veía pasar coches y motos y algún que otro camión. era una ciudad sucia. había empezado a construirse con civismo e ideas contrastadas y consensuadas con todas las partes, pero todo eso contrastaba con el caos en el que se había convertido. a su alrededor, pantallas poblados de reflejos y un incesante parpadeo que, sin duda, se se solucionaría con monitores nuevos. pero no había monitores nuevos. el ruido incansable de los discos duros zumbaba desesperadamente en sus oídos y sus neuronas. esperó en silencio, con los cascos puestos, apagados, sin ningún tipo de esperanza puesta en la música que se había ido acumulando con el paso de los años en su carpeta compartida. las escuchas infinitas habían relegado la mayoría de las canciones a un estado de apatía que, poco a poco, había ido comiendo terreno a la pasión de escuchar y de sentir. esperó, pero no pasaba nada. sólo el traqueteo de los dedos ajenos sobre los teclados. un teléfono cinco mesas más allá. no, dile que no estoy. la recepcionista odiaba a los trabajadores de la empresa, que no se ponían al teléfono cuando llamaban los clientes. entendía que era un trabajo de los ejecutivos de cuentas, pero se hartaba de la misma respuesta una y otra vez. la impresora escupía papel con un ruido monótono y aburrido. el día a día se lo estaba comiendo casi todo. miró el calendario colgado de la columna. y recordó que hoy era jueves, quince de octubre. qué buen día para venir al mundo, no? el resto del día lo pasó con una sonrisa de oreja a oreja pensando en que, cuando llegara a casa, convertirían sus cuerpos en dos espirales encajadas en el sofá. y compartirían los minutos con una botella de vino y toda la vida por delante.

tú crees que puedes enamorarte de una persona con la que sólo has hablado una vez? Nerea Camacho, Camino.



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