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ejemplo

(escuchando vvaa, bso pirate radio)

el fin de semana es un lapso de tiempo en el que las horas se presentan como un lienzo en blanco. en una mano, un pincel, en la otra, una paleta con los tres colores básicos. lo que cada uno consiga hacer con ellos es cuestión de de cada uno. esto es sólo un ejemplo.
uno. celebrar que alguien os presentó una vez y que ya han pasado cuatro años desde que Son Riera fue el decorado de lo que sería sólo el principio. y hacerlo con una película de las de pasar el tiempo y reirse y comer palomitas. y luego en el barrio que nos vio caminar con todo el futuro por delante. y hablar y callar y contemplar y saborear. no es fácil llegar a este estado, dicen muchos. pero eso del amor es una cuestión muy, pero que muy personal, así que muchos también pueden estar equivocados.
dos. dejar que el sol se cebe con la piel empapada en agua salada. darse cuenta de cuánto ha crecido y disfrutar con el flotador y la arena y la tierra y el cubo y la pala. sorprendernos. mucho. de noche, tras la siesta y la ducha, the cranberries nos llevaron a cuando la música había que comprarla y vivíamos lejos del mar. y nos obligaron a saltar y a bailar y a gritarle a Lola para que sonriera y nos lanzara un muchas gracias.
tres. pasar el día con aquellos que son de la familia, aunque los papeles digan que no, es una gozada. y ver a Lluís montado en su flotador correr con el agua hasta la cintura y rebozarse de arena es un privilegio aún mayor. luego, en casa, dejas que George Clooney te lleve en avión por todos los estados de América del norte, y sonries al final, con los ojos casi cerrados, y la mano sobre los sueños que vendrán muy pronto.
hoy es algo más duro, pero ya queda menos para que volvamos a tener una dosis de dos días de lo que cada uno quiera.

la vida es más fácil en compañía. necesitamos un copiloto. George Clooney, up in the air.

Baviera

(escuchando Prince, 20ten)

Alemania es un país peculiar en verano. no hay aire acondicionado, la cerveza está caliente, el agua tiene burbujas y las neveras no enfrían lo suficiente para poder saciar la sed a treinta y tantos grados. pero cuando los termómetros están por debajo de veinticinco, la mayor parte de los días, fascina en casi cada rincón. pueblos sacados de cuentos, un paisaje teñido de verde en todas sus tonalidades, una sorprendente y placentera convivencia, un cuidado orden y obsesión por el detalle. durante diez días, la furgoneta ha circulado por Baviera, dejándose acicalar por las altas temperaturas, las tormentas de primavera y los días grises. y, en su interior, las dos familias han compartido alguna cosa más que paisajes impensables a este lado del Mediterráneo, lagos interminables, letreros de impronunciables juegos de consonantes, y burbujas, muchas burbujas. entre los asientos, canciones, chistes, indicaciones, largos silencios, siestas, caminos de montaña, autopistas sin límite, sonrisas, llantos, grandes filosofadas, y una historia común de hace más de treinta años que nunca había compartido nada más allá de estas inexistentes fronteras. una historia que se completa como reedición de aquellos viajes de antaño, y que ya puede planear el siguiente, dentro de algunos años, que ahora las barrigas están por otros asuntos mucho más emocionantes. una historia que ha ampliado su límite de edad hacia abajo y que ha dejado que los niños sean los protagonistas de algunos de sus mejores momentos y que continuará sumando experiencias y pegatinas a la maleta de los que siempre han estado aquí al lado, y que, tres días después de haber dormido en nuestra propia almohada, uno sabe que no vamos a dejar marchar. un auténtico placer tenerles cerca. y que Lluís haya metido la mano en la nieve, jugado con clicks, mojado los pies en una fuente, visto relojes de tamaños impensables, subido a lo más alto de la más alta torre de la ciudad, comido fresas a mordiscos, probado los espagueti boloñesa, desayunado en hoteles, probado un montón de camas distintas, cantado y reído a carcajadas, dado pasos en medio de la MarinenPlatz de Munich, esperado a llantos, subido en teleférico, en barco y en tranvía, comido helado de todos los sabores y dormido como lirón al volver. y, sobre todo, cientos de miles de chispas de emoción poder compartirlo con el trocito que me faltaba, a mi lado, sonriendo.

beberemos margaritas junto al mar, mamasita. Susan Sarandon, Thelma & Louise.

final

(escuchando Trombone Shorty, backatown. pedazo de invento, el funk de New Orleans)

de cuando el bueno de Ridley todavía hacía películas que te tocaban la fibra. porque hay historias de las que no te cansas nunca.

Louise: la he bien jodido. por mi culpa pueden matarnos a las dos. joder, no sé por qué no fui enseguida a la policía.
Thelma: sabes porqué. lo has dicho antes.
Louise: qué es lo que he dicho?
Thelma: no nos habrían creído. y, además, nos habrían arruinado la vida. y sabes qué?
Louise: qué?
Thelma: aquel tío me hacía daño. y, si no llegas a aparecer tú, me habría hecho mucho más daño. y no le habría pasado nada porque todos me vieron bailando con él toda la noche. habrían dicho que yo me lo estaba buscando. mi vida estaría mucho más destrozada que ahora. al menos aún puedo divertirme. y no siento que ese hijo de puta esté muerto. lo que siento que le dispararas tú y no yo.

Susan Sarandon & Geena Davis, Thelma & Louise.

fiesta

(escuchando sterling, the lonliest girl in the world)

el suelo de Son Riera tiene una textura distinta. mullida y áspera a la vez. le gusta el tacto de la hierba en las manos. se mueve deprisa, riéndose. de repente, se para y se sienta. algo ha llamado su atención. una pequeña rama. la toma entre sus dedos y la mira. es marrón, dura, rugosa. no se parece en nada a la hierba. justo al lado, una hoja seca. al intentar cogerla, se le deshace. lo deja todo y continúa su camino hacia los pantalones de su madre. al llegar, estira los brazos y llama su atención. mamamamamama. se agarra de la tela vaquera y se pone de pie. mamamamama. alguien le agarra por las axilas y lo levanta. se ríe a carcajadas. todos se ponen a cantar. aplaude. les acompaña. tata ta tatatata. le sientan en las rodillas. rodeado de un montón de niños mayores y pequeños, contempla la escena sin saber muy bien qué hacer. a este le conozco. a esta también. esta no la recuerdo. aquí están papá y mamá. bien. aplausos y todos soplan a la vez. su padre le da a probar el dulce de leche. le encanta. se mancha la cara de color marrón. lo paladea. luego le sientan en su triciclo nuevo. le gusta el triciclo nuevo. se mueve deprisa. se ríe otra vez. un momento, qué están haciendo esos? juegan con una pelota. ahora hacia la derecha. chut a la izquierda. gritan con los brazos en alto. goool. no hay que perder de vista la pelota. una galleta, mmmmm, qué rica. los invitados se van marchando uno a uno. tiene sueño. al despertar, ya no quedará nadie y será hora de irse a casa. el agua de la bañera es casi mejor que la hierba. luego la cena. un beso. buenas noches, Lluís. feliz cumpleaños.

Memphis: por qué haces eso hijo?
Mumble: porque estoy feliz, papá.

Hugh Hackman & Elijah Wood, happy feet.

trazado

(escuchando pearl jam radio)

al trazar una curva, es importante conocer las posibilidades del vehículo sobre el que estás montado. la presión de los neumáticos, el peso, la facilidad de corrección del ángulo de inclinación, la respuesta de los frenos delantero y trasero. pero, además, hay que tener en cuenta el tipo de asfalto, las condiciones en las que se encuentra y la meteorología. no es fácil solucionar todas las ecuaciones que se plantean justo en el momento de entrar en ella, de decidir si vas a soltar el acelerador y entrar a una velocidad que no implique riesgos, o si vas a tomarla con la inclinación necesaria para emocionarte aún más mientras conduces. la primera opción es la que tiene una ejecución más sencilla, con una posibilidad de error prácticamente nula. es la conducción natural, suave, la que pide el cuerpo en la mayoría de ocasiones. la segunda implica conocimiento, años de práctica, juego, emoción, corazón palpitando a tantas revoluciones como el propio marcador, pero también sentido común, racionalización, pensar en los demás, saber que hay alguien al final de la curva, en casa, que te espera con una sonrisa. en la primera, el cuerpo apenas reacciona, el trayecto pasa y el final es plácido, con la emoción de la calma. en la segunda, el cuerpo se tensa y se hace mecánico. las piernas amortiguan, los pies frenan y revolucionan, las manos ofrecen velocidad y resistencia, la cabeza traza la línea imaginaria sobre el asfalto, los ojos miran más allá de la curva, el corazón bombea y catapulta los chispazos a los pistones y las ruedas, que no se despegan de su objetivo, los brazos sirven de sostén y balanza, con una ligera presión en el lado opuesto a la dirección de la trazada, para que la inclinación sea perfecta. al finalizar la curva, todo vuelve a su estado natural y el ritmo de ralentiza, dibujando espirales en todas y cada una de las emociones. de una u otra forma, subirse a un día, ponerlo en marcha, acelerar, frenar, conducir despacio, deprisa, es lo que hace que el viaje valga la pena. habrá subidas y bajadas, curvas tranquilas, curvas trazadas. te pierdes. te encuentran. te caes. te levantas. a veces es muy duro. hay momentos en los que se convierte en un lejano rumor casi olvidado. y, luego, en la cama, en silencio, piensas en los mismos deseos antiguos. alguien a quien amar, que te quiera, que te dé la mano. ver crecer a los tuyos. y sabes que la curva vale la pena.

ahora ya me levanto yo y voy preparando café. Javier Bardem, mar adentro.

Franz Ferdinand

(escuchando pearl jam, backspacer. hoy nos hemos levantado guitarreros)

personalmente, los conciertos los prefiero al aire libre. me gusta, con los bajos zumbando bajo tus pies, la batería golpeándote los brazos y el resto del cuerpo gritando cada nota, mirar hacia arriba. la respiración se ralentiza, el aire te atraviesa, y uno siente que es el momento perfecto. no sé porqué, pero lo siente. el del sábado no fue al aire libre, sino en el Palma Arena, ese velódromo. el recinto sirve, desde hace ya unos años, como sala de conciertos. Woody Allen, Diana Krall, David Bisbal, Serrat o Deep Purple, han diseccionado acordes bajo el enorme y carísimo marcador. Franz Ferdinand salieron el sábado a dejarnos exhaustos. una hora y tres cuartos de rock bailable con el guitarreo gamberro de los escoceses, herederos mezclados de Suede y Bowie, y alguno más que es mejor no nombrar para no caer en lo obvio. ni un minuto más (hubiera sido excesido) ni uno menos (hubiera sido un insulto), que dice Gabi Rodas en el Diario, de riffs más que correctos para un público entregado y con muchas ganas de buena música. porque si algo tienen Alex, Nick, Bob y Paul, es que son un matrimonio indisoluble (así lo afirman en su página web) de buenos músicos que disfrutan de su trabajo y comparten sus emociones con sus seguidores. por eso bailamos, saltamos y sudamos, desde el primer tema hasta el último. además de que dirigirse en un macarrónico malloruinglish y usar de fular una bandera del archipiélago y colgarla del micrófono, es algo que hace ganar muchos puntos. los hits, todos, los experimentos, divertidos y con un ritmo trepidante. no hicieron grandes alardes, ni quisieron dar más de lo que dan en sus discos, y eso es algo de agradecer, teniendo en cuenta el absurdo espectáculo que Lou Reed y sus pontingues con ruido había dado el día anterior, que provocó que más de uno abandonara el Teatre Principal. sólo se echó en falta una cosa. que el Palma Arena hubiera sido descapotable. que, con lo que costó, bien hubiera podido ser.

cuándo volveremos a tomar cervezas después de un concierto? Nani, a la salida.

fiesta

(escuchando U2, achtung baby. ciertas músicas a ciertas horas en ciertos días te llevan de vuelta, vienes?)

hacía tiempo que no se ponía tras unos platos. elegir un tema para empezar. esperar la reacción de los asistentes a la fiesta. buscar el siguiente. aislarse en los bajos sordos de los auriculares para probarlo. descartarlo y buscar otro. sin escuchar ni un sólo segundo, saber que ese riff de guitarra inicial es el que estaba buscando. que la gente empiece a bailar. sin parar. un tema tras otro, hasta una hora en la que empieza a ser pronto. hacía tiempo que no se ponía tras los platos. y lo hizo en una de las mejores fiestas a las que tuvo el placer de asistir. no sólo por que disfrutó cada canción, aunque fuera en contra de sus principios y su religión, sino por la gente, por las ganas, el cariño, los años, las risas, las emociones, la diversión, la espontaneidad, que estaba ahí, bajo las bigas, entre las copas, en cada nota. cincuenta años con esa energía no se cumplen con la facilidad con la que uno piensa. conseguir dar cada paso para ser feliz con tanta serenidad y una sonrisa como carta de presentación, conlleva una pelea con los elementos que sólo quien la libra conoce. porque no sale de ahí. y eso precisamente honra a quién decide llevar tal peso. poca gente lucha así y con tantas ganas por continuar la diversión. y, sobre todo, poca gente consigue una respuesta tan magnífica a una convocatoria. la buena gente, supongo.
molts d’anys, Cati.

si celebran así la noche buena yo no me pierdo el año nuevo. Bruce Willis, la jungla de cristal.

milagros

(escuchando pearl jam, no code)

qué grandes, ciertos cuentos.

Íñigo Montoya: ha dicho amor verdadero. no podríais pedir una causa mas noble.
el milagroso Max: sí hijo, el amor verdadero es lo mas grande del mundo. a excepción de los bocadillos de cordero lechuga y tomate, cuando el tomate está maduro y el cordero esta en su punto. están tan sabrosos. me encanta.
pero no ha dicho eso. ha dicho claramente fa-ro-le-ro. y como sabemos farolero significa tramposo. estarías jugando a cartas alguien hizo trampas y…
Valerie: mentiroso… mentiroso… mentiroooooooso.
el milagroso Max: calla bruja.
Valerie: no soy una bruja soy tu mujer, pero después de lo que has dicho no estoy segura de querer seguir siéndolo más. amor verdadero… ha dicho amor verdadero.

Mandy Patinkin, Billy Cristal & Carol Kane, la princesa prometida.

confidencias

(escuchando vvaa, bso tekkon kinkreet)

Celine: ahora voy a llamar a mi mejor amiga de París, con la que se supone que debería almorzar dentro de ocho horas, de acuerdo?
Jess: de acuerdo.
Celine: ring, ring, ring, ring, ring, ring… cógelo.
Jess: que?
Celine: coge el teléfono.
Jess: ah… diga?
Celine: aló?
Jess: umm.
Celine: Vanessa, c’est Celine.
Jess: ah
Celine: comme ça va?
Jess: ca va bien, et toi? últimamente practico el español, podemos hablar un rato en español? para divertirnos.
Celine: sí, de acuerdo, que idea tan original. no creo que pueda llegar a tiempo para almorzar hoy, lo siento. me encontré con un chico en el tren y me baje con él en Viena. y aún seguimos aquí.
Jess: estás loca?
Celine: probablemente.
Jess: pero que… es austriaco? de dónde es?
Celine: no, no, no, no. también esta de paso por Austria. es americano, vuelve a su país mañana por la mañana.
Jess: por qué te bajaste del tren con él?
Celine: bueno, él me convenció. la verdad, después de hablar un rato con él ya estaba dispuesta a bajarme del tren. es tan dulce… no pude remediarlo. en el vagón restaurante empezó a contarme que de pequeñín, una vez vio el fantasma de su abuela. creo que fue entonces cuando me chiflé por él. fue la imagen de ese niño pequeño con todos sus hermosos sueños. me cautivó.
Jess: ehem.
Celine: y es muy guapo. tiene unos hermosos ojos azules, labios grandes, pelo grasiento. me encanta. es bastante alto y un poco torpe. adoro sentir sus ojos en mi cuando no le miro. besa un poco como un adolescente, es muy mono.
Jess: qué?
Celine: sí, nos besamos. es adorable. a medida que avanzaba la noche, me gustaba aún más. pero creo que me teme. es que le conté esa historia de la mujer que mata a su exnovio y todo eso. se habrá llevado un susto de muerte. debe estar pensando que soy una mujer cruel y manipuladora. espero que no vaya a pensar mal de mí. soy totalmente inofensiva, ya me conoces. solamente conseguiría herirme a mi misma.
Jess: no creo que le asustes. creo que esta loco por ti.
Celine: en serio?
Jess: hace mucho que te conozco y tengo ese presentimiento. le volverás a ver?
Celine: no hemos hablado de eso aún… bueno te toca a ti, llama a tu amigo.
Jess: ah.
Celine: vale?
Jess: de acuerdo. ring, ring,ring. normalmente me sale su contestador. ring.
Celine: hola tronco, qué pasa?
Jess: hola, Fran, cómo te va? qué bien que estés en casa.
Celine: sí, sí. qué tal por Madrid?
Jess: ah, Madrid? un coñazo. Lisa y yo lo hemos dejado por fin.
Celine: oh, que pena. te lo advertí, no?
Jess: sí, sí, las relaciones a distancia nunca funcionan. sólo estuve en Madrid un par de días. conseguí un vuelo barato desde Viena, pero… tampoco era mucho mas barato. así que no podía volver a casa enseguida. No quería ver a nadie conocido, solo quería ser un fantasma totalmente anónimo.
Celine: y ya estas mejor?
Jess: sí, sí, sí, sí, no estupendo, genial. eso es lo increíble, estoy extasiado. y te diré porqué. he topado con alguien en mi ultima noche en Europa, puedes creerlo?
Celine: oh. es increíble.
Jess: lo se, lo se. recuerdas eso de que somos nuestros propios demonios y ángeles? pues ella era literalmente un ángel de Bottichelli que me decía que todo iba a salir bien.
Celine: cómo os conocisteis?
Jess: en el tren. sí, iba sentada en el tren al lado de una pareja muy rara que empezó a pelarse, y se cambio de sitio. vino a sentarse cerca de donde estaba yo. así que empezamos a hablar y… no le caí muy bien de entrada. es súper inteligente, muy apasionada y guapísima. y yo me sentía muy inseguro. me pareció que solo le decía estupideces.
Celine: hombre, no me preocuparía por eso.
Jess: no?
Celine: no. seguro que ella no te estaba juzgando. además ella se sentó a tu lado, no? seguro que lo hizo a propósito.
Jess: ah si?
Celine: sí. los hombres somos tan estúpidos. no sabemos nada sobre las mujeres. son un tanto raras, eso sí que lo se. verdad?
Jess: sí.

July Deply & Ethan Hawke, antes del amanecer.

regalo

(escuchando Kylie Auldist, made of stone. live to funk, funk to live)

Volodya: feliz Navidad!
Lilja: es Navidad?
Volodya: sí.
Lilja: No lo sabía.
Volodya: tengo un regalo de Navidad para ti.
Lilja: de verdad?
Volodya: sí. ven conmigo, mira.
Lilja: qué es?
Volodya: todo esto. el mundo entero. las casas, los coches, las calles, el viento… todo es tuyo. puedes hacer lo que quieras.
Lilja: lo siento, pero no estoy segura de que sea un buen regalo. el viento, y la niebla. es demasiado frío. y este mundo no es tan bueno. podría saltar al suelo, y volar.
Volodya: no, no puedes.
Lilja: por qué no? depende de mí. ya conozco esta vida. y es una mierda.
Volodya: no, no lo es.
Lilja: sí lo es. es una mierda.
Volodya: no lo es.
Lilja: por supuesto que sí.
Volodya: pero es lo único que tienes. esta vida es la única que tienes.
Lilja: no quiero esta vida. no me interesa.
Volodya: mírame a mí. me suicidé y fui al cielo. y sí, allí se está muy bien. pero regresé, porque quería vivir un poco más en el mundo. permaneces muerto durante toda la eternidad, pero estás vivo sólo durante un momento. yo no estaba preparado todavía. ni tú. todo el mundo te escupe, pero no estás preparada. pero salta si quieres. no es peligroso, vendrás conmigo. pero entonces perderás. y los cabrones que te escupen habrán ganado.

Artyom Bogucharsky & Oksana Akinshina. Lilja 4-ever.



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