ellos

(escuchando bso drivre, Cliff Martinez, de las mejores películas de este año que acabamos de empezar, afirmo)

han pasado quince días muy despacio y con muchas ganas. han pasado muy pocas cosas y muchas emociones. comidas y cenas, cafés y charlas, viejos amigos y cervezas, uvas y baile, regalos inesperados y cine en mayúsculas y en minúsculas, sofá y manta, visitas fuera y dentro, abrazos y miradas, y ellos. los niños han sido los protagonistas de dos semanas de sus manos en las nuestras, andando, corriendo, haciendo carreras, en una sala de cine donde la cara se ilumina durante una hora y media, sobre la espalda con la boca abierta gritándole a los reyes Majos que ha sido bueno y que Lola también, rompiendo el papel de regalo y enseñándole al mundo que ahora tiene un dragón llamado Desdentado, voliéndose loca de alegría cuando le daban otro paquete envuelto, durmiendo o no en la misma habitación que sus primos, creciendo por segundos, riéndose mucho y jugando todos juntos a lo mismo y a cosas distintas, aprendiéndose diálogos de películas para usarlos luego en sus aventuras con los cliks. ellos son los que han marcado y marcan horarios de descanso y de trabajo, los que te hacen ser un poco mejor cada día y te descubren que esto era lo que habías estado buscando todo este tiempo, que te da rabia volver a trabajar, porque ya no les verás todo el día, que quieres enseñarle todo lo que sabes y que te enseñen todo lo que saben y aprenden, que ahora ya no hay nada si no están ellos, que ya no hace falta encontrar nada más, que cada uno de los ochenta y cuatro mil seiscientos segundos que tiene el día es un regalo para ellos y para nosotros. nosotros, tan nosotros ahora. tan nosotros.

sólo quería que supieras que estar a tu lado ha sido lo más bonito que me ha pasado nunca. Ryan Gosling, driver.