hace un rato

certeza

(escuchando el click de las teclas)

cómo me metí en este trance, nunca lo sabré. es realmente increíble. seré ejecutado por un crimen que jamás cometí. claro que no está toda la humanidad en el mismo bote? no es toda la humanidad ejecutada al fin por un crimen que no cometió? la diferencia es que todos los hombres van, finalmente, pero yo iré a las seis de la madrugada de mañana. tenía que ir a las cinco, pero tengo el abogado listo. consiguió indulgencia.

Woody Allen, la última noche de Boris Grushenko.

estreno

(escuchando garbage, not your kind of peolple. el regreso de una gran banda)

esta no es una vía para anunciar nada, sino para escribir por el placer de escribir. pero la ocasión lo merece.

siguiendo los consejos de Gonzalo y otras mentes pensantes, ha aparecido fancultura, un lugar de cultura peculiar, en el que un grupo de energúmenos que necesitamos de las letras para alimentarnos pretendemos, hablar de lo que nos gusta y de lo que no de todo esto del cine, el teatro, los libros, la música, las series de televisión y las exposiciones de arte. pretencioso? es posible, pero contamos con un grupo de colaboradores expertos en la materia que dejarán el listón muy alto en lo que a conocimientos se refiere. y, el que suscribe, hará un poco lo que pueda.
para todos aquellos que sientan curiosidad (y los que no, también, que necesitamos que entren y opinen), ahí va:
http://www.fancultura.com

y mi estreno, Mad men, cambiar a mejor

magia

(escuchando incubus, light grenades)

en días en los que casi es mejor no levantarse, nuca viene mal un poco de magia.

y yo te escucharé. Hugh Hackman, Australia.

fiesta

(escuchando Norah Jones, little broken hearts)

Sant Jordi fue a rescatar a la princesa de las fauces del dragón que estaba a punto de devorarla. blandió su espada en el aire y le atravesó el cuello. le sangre roja salió a borbotones y, de ella, nació un rosal inmenso. Sant Jordi recogió la primera rosa y se la entregó a la princesa. gracias, le dijo con un beso. y se fue a sentar junto a los otros niños que escuchaban el cuento. luego hubo fiesta, sonó música y todos se pusieron a bailar haciendo un círculo. los caballeros con sus cotas de malla y espadas, y las princesas con sus sombreros y faldas de tul. pintaron cuadros, jugaron, construyeron un fuerte en un árbol, comieron dragonburgers y tarta de castillo del dragón, se revolcaron por las balas de paja, intentaron escapar del aspersor, se rieron mucho, hicieron turnos para montar en la moto de batería, compartieron horas y sol y ganas y cansancio posterior. el calor ayudó a que los tres años de Lluís fueran una celebración por todo lo alto. el calor y el increíble, descomunal, fantástico y colorido trabajo de Nani, que se dejó la piel y el tiempo y la dedicación en conseguir que el cumpleaños de su ahijado fuera memorable. un poco culpables, pensamos que tal vez había hecho demasiado, pero su sonrisa de felicidad y el llanto por tener que quitarse su traje de caballero no dejó lugar a dudas. como otras veces, se superaron con creces las expectativas de éxito y felicidad en los verdaderos protagonistas de la fiesta. todos, incluso el señor que se encarga de las temperaturas y las nubes y el sol, pusieron un poco de su parte para que él pudiera tener una fiesta magnífica. ja s’ha acabat? ha preguntado esta mañana un poco triste antes de ir a escoleta. en voz baja, hemos tenido que decir que sí. también un poco tristes, hemos tenido que volver a sentarnos frente a la pantalla para olvidarnos de imaginar y convertirnos de nuevo y hasta que nos dejen, en autómatas de la producción gráfica. dice Raquel que en tres años le hemos dado la vuelta a aritmética y que uno más uno han resultado ser cuatro. siento decirte que el sábado como otras excepciones únicas cada año, la suma dio doce y un montón de aspirantes a Peter Pan. qué gozada. molts d’anys, petit. y gracias a todos.

y espero nunca más perder la esperanza. Morgan Freeman, cadena perpetua.

consecuencias

(escuchando small faces, it’s all or nothing)

Ed: te lo presentaré, pero no quiero que pierdas el tiempo.
Don: ya está a bordo. obviamente, le gusta mi trabajo.
adora tu trabajo. todos lo hacen. pero no les gustas tú.
Don: qué?
Ed: esa gente, enterraría tu escritorio en premios, pero nunca trabajarían contigo. no después de esa carta. cómo podrían confiar en ti, después de la forma en que mordiste su mano?
Don: …
Ed: oh, lo siento. quieres otra?
Don: sí, claro.
Ed: dos, por favor.

Ray Wise & John Hamm, mad men.

petición

(escuchando goyte, making mirrors. gracias, Julieta)

tiempo para estar con ellos. y conmigo. y billetes para volar. y el sonido de las hojas de los lugares a los que viajas cuando las giras. su cuerpo al lado del mío después y con una película que haya podido elegir. el cine en compañía y sin imposición. una cena con amigos. charlar. cantar. una excursión todos juntos. pasear. reirme mucho. usar el lápiz y el bolígrafo. el sabor de una cerveza sin prisa. dormir sin despertador. no esperar nada. cocinar con Aretha Franklin. enseñarles y aprender mucho de ellos. sorprenderme y sorprenderla y soprenderlos. cuidar a los amigos. tener claro cuál es el objetivo. con eso me conformo.

esta es una historia sencilla, pero no es fácil contarla. Como en una fábula, hay dolor. Y, como una fábula, está llena de maravillas y de felicidad. Roberto Begnini, la vida es bella.

palabras

(escuchando Norah Jones, little broken hearts)

se pueden decir muchas cosas. pero Juan José Millás, el veintisiete de abril de este dos mil doce, lo dijo mejor que muchos en El País (esa sarta de periodistas de rojos).

un sindiós
desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. he aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal. se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. en cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública. no es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola. todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo. nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. a no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales. convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos a tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. a nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades.

y, para que se note que los que dibujan también saben hacerlo para gritar, ahí va vocenconfutura. por todos los dioses, que no se olvide nadie.

no subestimes nunca el poder de la negación. Kevin Spacey, american beauty.

partidas

(escuchando Esbjörn Svensson trio, winter in Venize)

cuando empezaron las partidas, todas las manos eran buenas. full, póker, incluso alguna escalera de color. jugar a cartas era un placer sólo igualado al del vencedor de la noche al recoger el montón de fichas que luego convertiría en un suculento fajo de billetes. alrededor de los tapetes, las latas de cerveza transformaban en vasos largos con la misma facilidad con la que los jugadores cambiaban las cartas si, al repartir, no había más de dos figuras iguales. los ceniceros quemaban puros cuya procedencia estaba más allá del atlántico, y los relojes dejaban de marcar la hora para dejar paso al tiempo entre paréntesis. hacía ya varios años que se había extendido por todo el planeta la moda de reunirse para jugar cualquier día del año. y todo parecía indicar que las largas noches de música, risas y dinero a raudales seguirían su curso interminable. pero no fue así. y nadie vio venir lo que ocurrió aquella mañana de hacía ya más de cuatro años. todos los programas de televisión y radio interrumpieron su programación para hablar de ello. los periódicos imprimieron ediciones especiales con todo lujo de detalles sobre la noticia. en todas partes se discutía el mismo tema. los fabricantes de cartas a nivel planetario, en un alarde de genialidad dudosamente ética, habían dejado de incluir ases y figuras en las barajas. la culpa, decían, eran los problemas financieros derivados de un elevado coste en las tintas para imprimir. la realidad, más vinculada a su tren de vida que a otra cosa, aunque nunca se llegará a saber a ciencia cierta, era otra muy distinta. automáticamente, las manos comenzaron a ser de parejas y dobles parejas. las apuestas bajaron y nadie se atrevía a ver ni a pensar en un farol. el riesgo descendió hasta casi cero y las partidas se quedaron en meros pasatiempos con los que no se ganaba ni se perdía nada. básicamente, porque no se jugaba nada. las conversaciones también variaron la temática. ya no se hablaba de música o de cine o se hacía coña con la jugada más arriesgada, sino que se discutía sobre cuándo se volverían a repartir ases y figuras. te acuerdas cuando hacíamos un par de pókers por partida? aquello eran noches. y si cambiamos de juego?, propuso alguien. ni hablar, dijeron sus interlocutores al unísono. aquí siempre hemos jugado al póker y vamos a seguir haciéndolo hasta que nos dejen hacerlo, no estáis de acuerdo? claro, claro, dijeron todos.

la arena está sobrevalorada, sólo son piedras diminutas. Jim Carrey, olvídate de mí.

recambios

(escuchando the bad plus, these are the vistas)

Ann: cuando somos felices no nos damos cuenta, eso también es injusto. deberíamos vivir la felicidad intensamente y tendríamos que poderla guardar para que, en los momentos en que nos haga falta, pudieramos coger un poco. del mismo modo que guardamos cereales en la despensa o recambios de papel higiénico por si se acaba, entiende?
cajera: por qué necesita recambios?
Ann: y usted no? ya es bastante feliz?
cajera: no, no lo soy. pero no creo que lo necesite.

Lyly Taylor & Patricia Burgos, cosas que nunca te dije.

fin

(escuchando Hiromi’s sonicbloob, beyond standard)

qué bueno era haberlo conseguido. tras años de duro trabajo y horas robadas a la noche, al día, a su familia, a sus amigos, había conseguido llegar dónde siempre había querido. la casa de sus sueños. arquitectura recta, sobria, adaptada a la naturaleza, justo a la salida del pueblo. los grandes ventanales llenaban de luz cada pequeño rincón. habitaciones altas, de colores claros, con espacio para respirar sin problemas. la arquitecto que se la había diseñado sabía perfectamente cuáles eran sus gustos y sus necesidades, así que no le faltaba ni un sólo detalle. muebles funcionales, pero de una elegancia sin contemplaciones, una cocina en la que cabía un regimiento y un salón en el que daba gusto hacer casi cualquier cosa. sin más paredes que las absolutamente necesarias, toda la estructura era como una bocanada de aire fresco para los ojos y los pulmones. incluso los dos pisos estaban encajados el uno con el otro como si siempre hubieran sido una estructura compacta. era increíble como se había podido llegar a construir algo así. todo estaba puesto en su sitio por alguna razón y con una función determinada. cabía todo y tenía espacio de sobra. había soñado durante años en poder regalarle a los suyos un lugar como aquél, en el que los niños tuvieran metros para correr, habitaciones en las que jugar y una piscina en la que salpicarse. y lo había logrado. con aquella casa conseguía el tercer punto de su lista de sueños por realizar. tenía una familia maravillosa con la que compartir su vida, había conseguido dedicarse a lo que le apasionaba para no tener que ir nunca más a trabajar, y ahora se había construido la casa de sus sueños. se sintió mucho más satisfecho de lo que nunca había estado jamás. sentado en una de las butacas que había en la terraza, le dio un sorbo a la cerveza helada y miró todo aquello con satisfacción. bueno, y ahora qué?, pensó.

Sácale una foto, así te durará para siempre. Anna Sophia Robb, un puente a Terabithia.



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